Tras su trabajosa reelección en el balotaje frente a Marine Le Pen, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya empieza a trabajar de cara a las legislativas, una nueva batalla electoral que la ultraderecha y la izquierda plantean como una «tercera vuelta».

Una vez proclamada la victoria de la noche del domingo, cuando Macron se convirtió en el primer presidente en lograr la reelección desde el conservador Jacques Chirac en 2002, sus rivales electorales advirtieron que buscarán la revancha en los comicios parlamentarios de junio.

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Pero la Unión Europea (UE) acogió con alivio su elección e incluso el presidente ruso, Vladimir Putin, le deseó «éxito» en su nuevo mandato pese a las tensiones sobre Ucrania.

Otros presidentes lo felicitaron

En un mensaje difundido a través de Telegram, Putin felicitó a Macron por su victoria.

Previamente, Volodimir Zelenski, el presidente ucraniano, también le acercó sus felicitaciones y lo consideró «un verdadero amigo de Ucrania».

Zelenski mantuvo numerosos contactos con Macron en el marco de la guerra con Rusia.

El presidente francés abogó por impulsar la mediación para acabar con el conflicto. No obstante, instó a apoyar las sanciones contra Rusia, apeló a la cautela y se abstuvo de hablar de crímenes de guerra en Ucrania.

También el mandatario chino, Xi Jinping, felicitó este lunes a su homólogo francés y mostró su voluntad de reforzar las relaciones bilaterales a partir del «entendimiento mutuo, el beneficio mutuo y los resultados beneficiosos para ambas partes», así como para llevar los lazos entre ambos países «a nuevas cotas», informó la agencia china de noticias Xinhua.

En tanto, en Francia Marine Le Pen aseguró tras perder el balotaje: «Lanzamos esta noche la gran batalla electoral de las legislativas.»

«La tercera vuelta comienza esta noche», dijo por su parte el referente de izquierda Jean-Luc Mélenchon, tercero en la primera vuelta con casi 22% de votos.

Las legislativas

Los comicios parlamentarios del 12 y el 19 de junio son claves para que el mandatario liberal pueda llevar a cabo su programa para una «Francia más independiente», su proyecto «social y ecológico», «basado en el trabajo», como prometió la noche del domingo, informó la agencia de noticias AFP.

Su equipo pasó a la ofensiva en la mañana del lunes.

El jefe de los diputados de su partido La República en Marcha (LREM), Christophe Castaner, aseguró que los franceses le darán «la ambición y los medios» para poder aplicar el programa con el que fue elegido.

Entre sus promesas para transformar Francia figura el «renacimiento» de la energía nuclear y alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, pero también la impopular medida de atrasar la edad de jubilación de los 62 a los 65 años.

Según dos sondeos publicados justo después de su reelección, una mayoría de franceses no quiere que Macron disponga de una mayoría parlamentaria, como la que goza desde 2017 en la cámara baja.

En un sistema de elección uninominal a dos vueltas, el partido de Mélenchon, ecologistas y comunistas negocian ya hacer un frente común para obtener la mayoría de circunscripciones.

En una extrema derecha dividida, también se alzaron voces para presentar un bloque unido.

La nueva ofensiva llega en un contexto de descontento y de abstención, que fue la más alta, en torno al 28%, para un balotaje presidencial desde 1969.

Las razones son múltiples. Los jóvenes, que ya bloquearon liceos en las dos últimas semanas y ocuparon la simbólica universidad de la Sorbona, reprochan a Macron su balance ecológico y social.

Además, los votantes de izquierda cargan contra la reforma de las pensiones.

El primer mandato de Macron

Su presidencia stuvo marcada por las crisis: protestas sociales contra su política hacia las clases populares, como los «chalecos amarillos», una pandemia mundial que confinó al país y una guerra en Ucrania que alimentó la preocupación de los franceses sobre su poder adquisitivo.

La pandemia y su intento de mediar entre Moscú y Kiev reforzaron su imagen de líder competente en tiempos de crisis.

Pero sus polémicas frases forjaron su reputación de «presidente de ricos» y «arrogante» que todavía lo persigue.

«Macron es consciente de que tiene que apaciguar», aseguró a la radio RTL la ministra de Trabajo, Elisabeth Borne, cuyo nombre circula para sustituir al actual primer ministro, Jean Castex.

El resultado de la elección fue una Francia más dividida. Consciente de la situación, en su breve discurso de la victoria, Macron, de 44 años, prometió que sería el presidente «de todas y todos los franceses» y prometió un «método renovado» para dirigir el país.

En la primera vuelta electoral celebrada el 10 de abril se hizo con un 27% de los votos frente a Le Pen, que obtuvo cerca del 25%.