La oposición, desde la izquierda hasta la derecha; movimientos sociales, sindicatos y entidades profesionales presentaron hoy un “superpedido” de juicio político contra el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en un expediente por 23 delitos contra la Constitución y en medio de un escándalo de corrupción y coimas en la compra de vacunas contra el coronavirus.

La presentación fue realizada en un acto en el Congreso y pide abrir un juicio político contra Bolsonaro al jefe de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, cercano al presidente. Exaliados del mandatario como la nueva derecha liberal paulista de los legisladores Kim Kataguiri y Joyce Hasselman se sumaron a la solicitud.

“Queremos un país con decencia y que enfrente la pandemia”, dijo Hasselman, del Partido Social Liberal, el mismo por el cual Bolsonaro llegó al poder en 2018. El “superpedido” resume los 123 reclamos de impeachment desde que asumió el presidente e incluye delitos como genocidio sanitario, homofobia, racismo y los dos últimos escándalos de corrupción.

Los partidos que firmaron fueron el Partido de los Trabajadores del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y todos los del arco de izquierda, centroizquierda y algunos dirigentes de derecha, como el Alexandre Frota, del Partido de la Social Democracia Brasileña. Esta semana, Lira había dicho que no existe “clima” para recibir un pedido de juicio político.

El reclamo tendrá como apoyo una movilización de la oposición, la tercera en poco más de 35 días, convocada para el próximo sábado en todo el país. En caso de que se acepte el pedido de impeachment, el Congreso necesita dos tercios de los votos para sacar del poder a un presidente.

El último de los casos de corrupción que golpea a Bolsonaro llevó hoy al despido de un director del Ministerio de Salud, acusado por un intermediario de vacunas AstraZeneca de pedir un soborno de un dólar por cada dosis adquirida.

Barros fue intendente de Maringá, estado Paraná, cercano a la frontera con Misiones, y fue tesorero del PP, un partido conservador que es oficialista de todos los gobiernos desde 1994. El PP es el partido más involucrado en la Lava Jato y es el corazón del “Centrao”, el bloque que protege desde junio de 2020 a Bolsonaro, quien le entregó parte del gabinete y de la iniciativa política.

En 2016, Barros pidió a Dilma Rousseff el Ministerio de Salud para que el PP la defienda del juicio político, pero ante esta negativa, se lo ofreció a Temer, quien cuando cayó la presidenta le cedió el mando en la cartera sanitaria, un poder que continúa en la gestión de Bolsonaro.

El representante de Davati que hizo la denuncia será convocado ante la comisión del Senado que investiga las omisiones del Gobierno en la pandemia para el viernes.

El Supremo Tribunal Federal, la máxima corte, recibió una denuncia para investigar a Bolsonaro por prevaricato por haber sido anoticiado el 20 de marzo por el diputado Luiz Miranda del fraude de sobreprecios de Covaxin y no realizar la denuncia ante la Policía Federal.

El pedido de coima denunciado en este segundo episodio por parte de la intermediadora Davati sobre AstraZeneca fue realizado durante una cena en un restaurante de un shopping de Brasilia. “Dias me dijo que sólo podía venderle vacunas al Ministerio apenas de esa forma, pagando un dólar por vacuna”, afirmó.

El ofrecimiento de coima está sustentado también en correos electrónicos que indican que el funcionario despedido pedía a la estructura del Ministerio de Salud acelerar el proceso de compra. Brasil administra la vacuna anglo-sueca AstraZeneca pero por un acuerdo directo para producirla en su laboratorio Fiocruz, no por intermediarios que se acercaron al Ministerio de Salud.