La policía estadounidense disparó gases lacrimógenos contra cientos de personas, varios policías resultaron heridos y manifestantes cortaron una autopista y saquearon camiones durante violentas protestas ocurridas anoche en Charlotte, Carolina del Norte, luego de que la policía matara a tiros a un afroamericano.

Los disturbios, los más recientes de una larga serie de protestas en Estados Unidos por polémicas muertes de negros a manos de la policía en los últimos años, llegaron luego de otra manifestación en Tulsa, Oklahoma, por la muerte de otro afroamericano que fue baleado por agentes pese a estar desarmado.

Desde Washington, la fiscal general Loretta Lynch dijo que el Departamento de Justicia, del cual es titular, seguía los acontecimientos en Charlotte y estaba en contacto con las autoridades mientras éstas investigan el suceso, y agregó que su ministerio lanzó su propia pesquisa sobre el incidente en Tulsa.

Las protestas en Charlotte estallaron ayer por la noche luego de que Keith Lamont Scott, de 43 años, fuera muerto a tiros por un policía negro en un complejo de departamentos en el noreste de la ciudad.

Los disturbios se extendieron hasta la madrugada, cuando decenas de personas cortaron la autopista interestatal 85, saquearon camiones y prendieron fuego a la mercadería sobre la vía, según imágenes transmitidas por canales de TV locales.

En conferencia de prensa matinal, el jefe de policía de Charlotte, Kerr Putney, dijo hoy que los policías ordenaron varias veces al hombre arrojar su arma antes de dispararle. El funcionario contó que los oficiales estaban buscando a un sospechoso cuando vieron a Scott -que no era el hombre buscado- salir de un auto con un arma de puño y luego volver a entrar al vehículo. Los agentes le ordenaron tirar el arma, pero el hombre salió del auto por segunda vez con ella en la mano.

Los agentes abrieron fuego porque lo consideraron una amenaza, prosiguió el jefe policial, que agregó que los oficiales pidieron auxilio médico y le hicieron al hombre maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Putney dijo que 16 policías resultaron heridos leves y un manifestante fue arrestado durante las protestas de anoche, horas después de que el Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg informara por Twitter que los manifestantes atacaron y destruyeron vehículos policiales.

Imágenes de TV y fotos publicadas por diarios locales y subidas a las redes sociales mostraron a la policía disparando gases lacrimógenos contra la multitud, informó la cadena CNN.
Hoy a la mañana, las calles estaban tranquilas y no había manifestantes a la vista. Vidrios rotos y decenas de piedras rodeaban un patrullero que fue destruido durante los desórdenes. A unos kilómetros, un supermercado que al parecer fue saqueado mostraba su entrada barricada con un armazón de madera.

El policía Brentley Vinson, que disparó contra Scott, fue puesto bajo licencia, un procedimiento de rutina en estos casos. Vinson trabaja en el Departamento de policía de Charlotte desde hace dos años, y Putney dijo hoy que en el momento del tiroteo estaba vestido de civil pero acompañado por colegas uniformados.

Los oficiales encontraron un arma en el lugar del tiroteo y estaban entrevistando a testigos, señaló el jefe policial, que aseguró que no se halló ningún libro, rechazando afirmaciones que circularon en redes sociales de que Scott tenía un libro y no un arma.

Sin embargo, aún no queda claro si el hombre estaba apuntando a la policía con su arma cuando fue baleado, por lo que se estaba trabajando para recolectar evidencia, incluyendo en la visualización de videos del lugar de los hechos, agregó.

Poco después del tiroteo, la policía bloqueó el acceso al área, a un kilómetro del campus de la Universidad de Carolina del Norte, mientras manifestantes se congregaban en el lugar, algunos de ellos al grito de «las vidas de los negros importan», un lema acuñado luego de otros casos similares ocurridos en los últimos años.

«Dejen de matarnos», se leía en un cartel, según imágenes del canal WCCB-TV.

La alcaldesa de Charlotte, Jennifer Roberts, llamó a la calma por Twitter y dijo que «la comunidad merece respuestas».

En Tulsa, Oklahoma, cientos de personas se manifestaron frente al cuartel de policía para exigir el despido de la oficial Betty Shelby, quien el viernes pasado mató a tiros Terence Crutcher, de 40 años, durante un incidente en una ruta que fue filmado desde un patrullero y un helicóptero.

El abogado de Shelby dijo que Crutcher no obedeció las órdenes y que su cliente se inquietó porque el hombre hurgaba en su bolsillo como si tuviera un arma consigo.

El abogado de la familia de Crutcher dijo que no cometió ningún delito y que no dio ningún motivo a Shelby para que le disparara. El episodio está bajo investigación local y federal.

El hecho sucedió el viernes a la noche, cuando Crutcher regresaba a su casa después de asistir a clase en la Universidad Comunitaria de Tulsa y se le descompuso su camioneta que quedó en el medio de una ruta en una zona boscosa.

Un par de llamadas alertaron a la policía sobre la presencia de un vehículo atravesado en la ruta, por lo que la agente Shelby se hizo presente en el lugar.

En los videos difundidos por las autoridades se ve cómo Crutcher camina con los brazos en alto hacia su camioneta seguido por Shelby, que le apunta con su pistola y acaba, flanqueada por otros dos uniformados, por efectuarle un disparo mortal.

De acuerdo con datos del diario The Washington Post, en lo que va de 2016 la policía en Estados Unidos mató a 697 personas, 172 de ellas afroamericanos.