Mario Draghi comenzará la semana en Argel, donde participará de la IV Cumbre Intergubernamental Italia-Argelia en un momento especialmente delicado para la península, pero también para el continente. El premier italiano acaba de patear el tablero este jueves al presentar su renuncia al presidente Sergio Mattarella en medio de una nueva crisis de gobierno en la península y, si bien no le fue aceptada, a su regreso a Roma debe definir en el Parlamento si busca un voto de confianza con otro gabinete y de alguna manera obliga a adelantar comicios. Al mismo tiempo, y en medio de la crisis energética por la guerra en Ucrania, necesita acuerdos duraderos para la provisión de gas desde el otro lado del Mediterráneo y no podía faltar a una cita ya establecida.

La decisión de Draghi, un economista que hizo carrera en la banca Goldman Sachs y fue titular del Banco Central Europeo, fue consecuencia del rechazo de los senadores del Movimiento Cinco Estrellas (M5E), integrante de la coalición oficialista, a un proyecto de ley de estímulos económicos por el aumento de los precios de la energía. La iniciativa fue aprobada, pero M5E se ausentó de la votación, lo que para Draghi implicó que “la mayoría nacional que apoyaba al Gobierno desde el principio ya no existe».

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Mattarella rechazó la dimisión y le encargó a Draghi buscar una nueva mayoría. El presidente del Consejo de Ministros -el nombre del cargo que ocupa- fue en febrero de 2021 la figura que podría encauzar de alguna manera las recurrentes crisis en el Quirinal. La puja era, entonces, por los fondos de la UE para paliar la crisis por el Covid. Pero ahora el escenario es otro.

Por lo pronto, la empresa de gas natural estatal argelina, Sonatrach, anunció que entregará 4000 millones de metros cúbicos de gas a la italiana ENI, completando en lo que va del año 13.900 millones de metros cúbicos, un 113% más del volumen previsto, según el diario Le Courier d’Algérie.

Mientras tanto, en Italia los partidos políticos mantienen ingentes reuniones para decidir cómo sigue la historia. La continuidad garantiza un status quo tranquilizador en medio de la situación europea. El acicate para el apoyo es que, como señalan algunos, “Vladimir Putin celebra como triunfos propios” las crisis de gobierno en Gran Bretaña y en Italia, la segunda y la tercera economía de Europa.

La opción a un nuevo gobierno Draghi sería convocar a elecciones anticipadas, cosa que celebraría la ultraderecha de Giorgia Meloni, del partido Hermanos de Italia, cosa que no ocurriría antes de octubre, con un resultado incierto. Si bien las encuestas le dan buen pronóstico a Meloni, también hay datos de que más del 60% de los ciudadanos preferirían que siga Draghi para no tener que ir nuevamente a elecciones. Los alcaldes de Roma, Milán, Turín, Florencia y Venecia le pidieron que se quede. La “rosca” sigue a pleno, y hasta es posible que el Parlamento decida dar su confianza a otro miembro del gobierno. Suena el titular de Economía, Daniele Franco, quien fue gobernador del Banco de Italia.  «