Michael Cohen fue abogado de Donald Trump durante una década, hasta que un par de hechos, dice, le hicieron ver que estaba sirviendo a un hombre peligroso que, para colmo, estaba ocupando el Salón Oval de la Casa Blanca. Cohen, sentenciado a tres años de cárcel en diciembre por fraude fiscal e infracción al código electoral, se presentó a una audiencia pública en el Congreso de Estados Unidos y durante la que fue enterrando pacientemente a su ex cliente en un caso que podría terminar con la presidencia del polémico empresario inmobiliario. Habló de sexo, mentiras y videos: de las relaciones de Trump con Rusia, del pago para acallar a una actriz porno, y de una cinta grabada que podría comprometerlo en actitudes poco elegantes para un sucesor de George Washington.

«Me avergüenzo porque sé lo que es el señor Trump. Es un racista. Es un estafador. Es un tramposo», arrancó el abogado. «Hoy estoy aquí para decir la verdad sobre el señor Trump».

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“¿Cuándo tomó conciencia de que estaba junto a un mentiroso, racista, embustero y estafador?”, se sumó un legislador. Era una de esas preguntas capciosas en ese tipo de ceremonias que el sistema político estadounidense replica dada tanto. Muchos habrán visto películas sobre las interpelaciones del senador Joseph McCarthy en la década del 50 contra actores y guionistas en su caza de comunistas.

Los medios recordaban, en cambio, la comparencia del abogado de Richard Nixon, que en 1973 se tuvo que sentar en ese mismo estrado para responder por el espionaje en el hotel Watergate. El testimonio de John Dean terminó por hundir al presidente, que tuvo que renunciar poco tiempo después. El letrado se había dado cuenta de que lo habían “mandado al frente” para que todas las culpas de las maniobras para ocultar la responsabilidad de Nixon en el caso recayeran sobre él. Y prendió el ventilador. Ahora, Dean consiguió un extra como comentarista del Rusiagate para la cadena CNN, acérrima enemiga de Trump.

Cohen fue un obediente y servicial abogado, respondió, hasta que dos hechos lo marcaron. Uno en Helsinki y el otro en Charlottesville. Trump se había reunido en julio del año pasado con Vladimir Putin en la capital finlandesa y señaló que el mandatario ruso le había dicho que no hubo ninguna interferencia de su país en las elecciones de 2016 y que para él eso bastaba.

En agosto de 2017 un supremacista blanco atacó a una multitud que celebraba que las autoridades hubieran decidido retirar símbolos de los confederados sureños –esclavistas- en la ciudad de Charlottesville, Virginia.

Cohen dijo que había » visto en estos hechos “la destrucción diaria de nuestra civilidad entre nosotros” y reconoció haber sido responsable de “ese tipo de comportamiento”. Ante el embate de representantes del partido Republicano, replicó: “Yo hice lo mismo que están haciendo ustedes ahora durante diez años. Protegí al señor Trump durante diez años. Lo único que puedo hacer es advertir a la gente (de quién se trata)”.

«Se han planteado preguntas sobre si conozco evidencia directa de que el señor Trump o su campaña se hayan asociado con Rusia», señaló al Comité de Supervisión de la Cámara baja, en manos de la oposición desde enero. «No las tengo, quiero ser claro. Pero tengo mis sospechas». ¿Cuáles serían esas sospechas?

Cohen asegura haber estado en la Torre Trump de Nuerva York en junio de 2016 cuando un hijo del entonces candidato le dijo al empresario que “la reunión con los rusos está lista”.

-Trump respondió “bien, bien, háganmelo saber”.

La tal reunión sería una en la que el equipo se juntó con una abogada rusa que tenía información que podría perjudicar a la demócrata Hillary Clinton. Y agregó que Trump sabía que mucho de ese material saldría publicado en Wikileaks, el portal creado por el australiano Julian Assange. Y que cuando se enteró simplemente dijo “¿No sería eso genial?”

-¿Trump tendría el potencial de cooperar o conspirar con una potencia extranjera para ganar la presidencia a toda costa?, preguntó la demócrata Debbie Wasserman Schultz.

-Sí, fue la lacónica respuesta de Cohen.

Para ilustrar el racismo de Trump, Cohen dijo que cuando Barack Obama era presidente de Estados Unidos “una vez me preguntó si podía nombrar a un país dirigido por una persona negra que no fuera ‘una mierda’.”

En cuanto a los escándalos sexuales que cada tanto salen a la luz, Cohen confirmó que intervino para silenciar a la actriz porno Stormy Daniels y la exmodelo de Playboy Karen McDougal, quienes durante la campaña presidencial amenazaron con revelar las relaciones que habían mantenido.

Cohen mostró un cheque que le pagó el presidente para pagar por el silencio de las mujeres. En el primer momento, el abogado había dicho que el pago había sido por su cuenta y que nada había tenido que ver el presidente. Ahora, ya enemistado con el empresario, indicó que el cheque prueba que sin bien es cierto que el pago salió de su bolsillo, enseguida sus cuenta volvieron a quedar cubiertas por el dinero de Trump. Lo que no pudo estar en condiciones de asegurar es si realmente hay un video que podría incriminar al inquilino de la Casa Blanca.

El presidente, que estaba en Vietnam reunido con el líder norcoreano Kim Jong un, defenestró a su es representante legal desde un tuit inflamado.

«Michael Cohen fue uno de los muchos abogados que me representaron (desafortunadamente). También tenía otros clientes. Fue expulsado por la Corte Suprema del estado por mentir y fraude. Hizo cosas malas sin relación con Trump. Está mintiendo para reducir su tiempo en prisión. ¡Usando al abogado inescrupuloso!»

Inquietante, Cohen dejó la pelota picando para un nuevo encuentro con los congresistas, a puertas cerradas, mañana.

-¿Hay algún otro acto ilícito o ilegal del que tenga conocimiento con respecto a Donald Trump que aún no hayamos discutido hoy?, le preguntaron.

-Sí, pero desafortunadamente, este asunto algo que está siendo investigado en este momento por el Distrito Sur de Nueva York, y me pidieron que no discutiera ni hablara públicamente sobre estos temas.

Más inquietante aún, en un momento del interrogatorio dijo que los que siguen al lado de Donald Trump también podrían terminar en la cárcel.