El juez Sérgio Moro, quien condenó y envió a la cárcel al ex presidente Luiz Lula da Silva y llevó adelante la operación anticorrupción conocida como Lava Jato, aceptó el ofrecimiento que le hizo el mandatario electo Jair Bolsonaro para que sea ministro de Justicia a partir del próximo 1 de enero, informó O Globo.

El juez Sérgio Moro, quien condenó y envió a la cárcel al ex presidente Luiz Lula da Silva y llevó adelante la operación anticorrupción conocida como Lava Jato, aceptó el ofrecimiento que le hizo el mandatario electo Jair Bolsonaro para que sea ministro de Justicia a partir del próximo 1 de enero.

«El juez federal Sérgio Moro aceptó nuestro ofrecimiento para el ministerio de Justicia y Seguridad Pública. Su agenda anticorrupción, anti crimen organizado, así como el respeto a la Constitución y las leyes, será nuestro norte», enfatizó el presidente electo en un tuit.

Moro acudió hoy a una reunión de 90 minutos con el ultraderechista Bolsonaro en Río de Janeiro, en cuyo transcurso aceptó la propuesta.

El magistrado conduce la operación Lava Jato desde 2014, y el año pasado condenó a prisión a Lula, en una sentencia que utilizó la justicia electoral para impedirle al ex presidente presentarse en las elecciones de este año que terminaron con el triunfo de Bolsonaro.

«Después de la reunión personal en la cual fueron discutidas políticas para la cartera, acepté honrado la invitación. Lo hice con cierto pesar porque tendré que abandonar 22 años de magistratura», señaló Moro en un comunicado enviado por su asesoría.

También podés leer: Sergio Moro, un juez adiestrado por EE UU

Consideró que la idea de «implementar una fuerte agenda anticorrupción y contra el crimen organizado, con respeto a la Constitución, a la ley y a los derechos» le llevaron a aceptar la invitación del ex capitán de Ejército.

«En la práctica, significa consolidar los avances contra el crimen y la corrupción de los últimos años y alejar riesgos de retrocesos por un bien mayor», agregó.

El magistrado señaló que la Lava Jato seguirá en la ciudad de Curitiba (al sur) «con valerosos jueces locales».

Informó también que para evitar «controversias innecesarias» se apartará inmediatamente de nuevas audiencias y concederá una rueda de prensa para ofrecer más detalles.

«Viva los jueces imparciales como Moro y los presidentes democráticos como Bolsonaro», afirmó con sorna en su cuenta de Twitter la senadora y presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, quien visita cada semana a Lula en el presidio de Curitiba, donde el ex gobernante cumple una condena de 12 años por corrupción y lavado de dinero en la causa conocida como Lava Jato.

«Sérgio Moro no ve ningún problema en conversar con un presidente electo que dijo que Lula se tiene que pudrir en la cárcel y quiere exterminar a los rojos», cuestionó Hoffmann.

El juez condenó a Lula en 2017 a 9 años y medio de prisión por corrupción, al hallarlo culpable por recibir sobornos de la constructora OAS a cambio de favores durante su gobierno.

Posteriormente decretó su ingreso a prisión cuando la pena fue ratificada y ampliada hasta los doce años y un mes de cárcel en segunda instancia.

El ex presidente, encarcelado desde abril último en la sede de la Policía Federal de Curitiba, era el favorito en las encuestas y el principal rival de Bolsonaro, quien el domingo ganó las elecciones con 55% de los votos frente a 44% que obtuvo el progresista Fernando Haddad, sucesor de Lula.