La ruptura de relaciones de varios países con Doha provocó llamados a la distensión y al diálogo para solucionar la crisis. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, fue muy activo en ese sentido y se apresuró a hablar con los líderes de Rusia, Arabia Saudí, Kuwait y Catar para tratar la crisis.

Según la cadena de televisión TRT Haber, los dirigentes subrayaron la importancia de la paz, la estabilidad y la necesidad de establecer mecanismos diplomáticos para conseguir la distensión.

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Sudán emitió este martes un comunicado a través de su Ministerio de Exteriores en el que «expresa su confianza absoluta en el deseo y la capacidad de los hermanos países árabes de superar la crisis actual», motivo por el cual mostró su disposición a «hacer todos los esfuerzos posibles» para normalizar la situación.

Kazajistán también se sumó a los llamados y expresó «la esperanza de que las partes superen las discrepancias y arreglen la situación por la vía diplomática y de las negociaciones», dijo su ministro de Exteriores Kairat Abdrajmánov.

El mismo blanco de la ruptura diplomática, Catar, declaró que no piensa adoptar medidas de respuesta hacia sus países vecinos y llamó a solucionar las discrepancias en unas negociaciones.

«No habrá medidas que provoquen una escalada por parte de Catar porque este cree que tales disputas entre países hermanos deben resolverse en una mesa de diálogo», dijo el ministro de Exteriores catarí, Mohammed Bin Abdulrahman al Thani.

El emir de Catar, el jeque Tamin bin Hamad al Thani postergó un discurso televisado con la finalidad de «dar una oportunidad a los esfuerzos mediadores de Kuwait».

El ministerio de Relaciones Exteriores de Catar, por su parte, llamó al diálogo e insistió en que el vínculo con Estados Unidos iba a seguir siendo fuerte, pese a la tormenta diplomática después de que Arabia Saudita y sus aliados rompieran las relaciones acusando al país de «terrorismo».

En un discurso difundido por la cadena Al-Jazeera, el ministro de Relaciones Exteriores, Mohamed bin Abdul Rahman Al Thani, llamó «a un diálogo abierto y honesto» para resolver la crisis.

Cierre del espacio aéreo

Lo cierto es que, hasta el momento, lejos de resolverse la situación no cesan las consecuencias de las medidas tomadas el lunes en torno a Catar por Arabia Saudí, Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Libia, Yemen y Maldivas que acusan a Doha de apoyar el terrorismo y desestabilizar la situación en la región.

Arabia Saudí suspendió este martes las licencias de Qatar Airways y ordenó el cierre de todas sus oficinas en el plazo de 48 horas.

El comunicado emitido por la Agencia de Aviación Civil de Arabia Saudí (GACA, por sus siglas en inglés) se ampara en la decisión del Gobierno de romper relaciones diplomáticas y consulares con Catar.

La medida supone la prohibición de todas las compañías aéreas y aviones cataríes el aterrizaje en aeropuertos del reino saudí o la entrada en su espacio aéreo.

Es por ello que Irán, según informa la agencia Mehr, le ofreció a Catar usar su espacio aéreo.

«En la actualidad, un total de 955 aviones extranjeros atraviesan a diario el espacio aéreo de Irán, a los que podrían sumarse otros 200 vuelos si Qatar Airlines decide elegir la ruta iraní», dijo un funcionario de la IAC, la operadora nacional de aeropuertos iraní.

El funcionario aclaró que la Organización de Aviación Civil de Irán suele expedir los permisos necesarios después de recibir la solicitud correspondiente de países extranjeros o líneas aéreas.

«Estas peticiones son bienvenidas habitualmente ya que generan ingresos para el país», agregó.

Respuesta filipina

Uno de los principales exportadores de mano de obra a Catar, Filipinas, anunció que suspende de forma indefinida el envío de mano de obra a Catar y evalúa la situación en este país.

La declaración fue efectuada por Silvestre Bello III, secretario de Trabajo, citado por el diario digital Philstar.

Según diversas estimaciones, en Catar residían unos 260.000 filipinos a principios de año.

Todavía no queda claro qué impacto tendrán todas estas medidas en la economía catarí en caso de no solucionarse el contencioso en un corto periodo de tiempo.

El lunes, Arabia Saudita y en sintonía Baréin, Emiratos, Egipto, Yemen y las Maldivas cortaron las relaciones con Catar por acusaciones de que el país apoyaba al «terrorismo».

Doha ha negado estas acusaciones, que han desatado la peor crisis diplomática que ha afectado a la región en varios años.

Como consecuencia de la decisión de Riad, Catar fue expulsado de la coalición árabe liderada por Arabia Saudita que apoya al gobierno de Yemen en el conflicto con los rebeldes.

Abdul Rahman insistió en que no va a haber una «escalada» por parte de Doha, que es desde hace tiempo un aliado importante de Washington.

El lunes, Estados Unidos tuvo una reacción comedida e invitó a los países del Golfo a permanecer «unidos».

Pero desde hace tiempo Washington observa con creciente sospecha los supuestos vínculos de Doha con grupos como la organización islamista palestina Hamas y los Hermanos Musulmanes.

El ministro dijo que los vínculos de Catar con Estados Unidos son complicados, pero que van a seguir indemnes.

«Nuestra relación con Estados Unidos es estratégica», dijo Abdul Rahman. «Hay cosas en las que no concordamos, pero nuestras áreas de cooperación superan con creces las de discordia», agregó sin dar detalles.

Estados Unidos tiene una gran base aérea en Al Udeid, al suroeste de Doha, donde están estacionados 10.000 de sus soldados y que es crucial en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico.

Catar será la sede del mundial de fútbol de 2022.