La represión estatal del gobierno de facto en Bolivia continúa sumando víctimas y la resistencia civil parece no ceder. A ese escenario se le sumaron la presentación de dos proyectos para llamar a elecciones, uno de autoproclamada presidenta Jeanine Añez, a cargo del Ejecutivo nacional de manera ilegítima, y otro de los parlamentarios del MAS. Este jueves, además, Evo Morales agregó que conformará una “Comisión de la Verdad” para verificar si hubo fraude en las elecciones.

“Vamos a conformar una Comisión de la Verdad con personalidades internacionales para verificar si evidentemente hubo fraude. Hemos tenido acceso a dos informes técnicos de instituciones serias y renombradas que demuestran que hemos ganado en primera vuelta”, tuiteó Evo Morales desde México donde se encuentra exiliado.

El mensaje de Morales apunta directamente contra el informe preliminar de la OEA, que según apuntan varios analistas de política internacional fue central en desencadenar los hechos que derivaron en el golpe. En aquel domingo 10 de noviembre, Evo Morales decidió convocar a nuevas elecciones e incluso renovar a los miembros del Tribunal Superior Electoral (TSE). Sin embargo, el informe de la OEA que hablaba de “irregularidades en el proceso electoral” quedó manchado por el procedimiento viciado que utilizó el titular de la organización, Luis Almagro.

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El 20 de octubre, en las elecciones generales, Morales se impuso con el 47% de los votos con 10,6 puntos de diferencia sobre el segundo postulante, Carlos Mesa y, según las exigencias de ley boliviana, ganando en primera vuelta. Ahora Morales asegura que tiene dos informes técnicos que sostienen que efectivamente ha ganado en primera vuelta. Uno de ellos  (“¿Qué sucedió en el recuento de votos de las elecciones de Bolivia de 2019?”) pertenece al Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus iniciales en inglés) que desmiente el informe preliminar  de la OEA asegura que ese documento no demuestra las «irregularidades sistemáticas o extendidas en las elecciones del 20 de octubre» que denuncia.

El segundo informe  que refiere Morales ha sido realizado por Walter Mebane, investigador de la Universidad de Michigan, un experto en fraude electoral asegura que  la «evidencia en contra de que los votos fraudulentos” no ha sido decisiva en la elección de Bolivia en 2019 ya que sólo se verificaron irregularidades en 274 de las 34.551 mesas de votación. Por lo que «Incluso removiendo los votos fraudulentos, el MAS tiene una ventaja superior al diez por ciento».

Sobre esta base, el presidente depuesto avanza en la decisión de convocar a “personalidades internacionales” para verificar que aquellas elecciones fueron limpias y le dieron el triunfo.

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Si la comisión efectivamente se formara y pudiera verificar la transparencia de la elección (algo dudoso porque se han quemado urnas, actas y se atacó directamente el TSE), las conclusiones tendrían un carácter meramente testimonial. Los focos desde el miércoles están puestos en si será posible que las fuerzas políticas de Bolivia lleguen a un acuerdo para conformar un nuevo TSE que garantice elecciones transparentes que todos los bolivianos acepten como válidas. Aún resta un camino que largo o corto sin dudas será complicado puesto que tiene que definirse si Evo Morales y Álvaro García Linera pueden presentarse como candidatos, tal como lo hicieron el 20 de octubre.