Este lunes cada ciudadano tendrá ocasión de adherir a una campaña por la libertad de Julian Assange, que en el fondo es una manifestación internacional a través de las redes sociales por la libertad de prensa. Se trata de una movida lanzada por la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) y el Sindicato de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) a días de cumplirse otro aniversario de aquella gran publicación de más de un cuarto de millón de documentos secretos del Departamento de Estado donde se revelaba sin aditamentos ni edulcorantes los modos oscuros y ciertamente criminales con que la Casa Blanca se maneja en el mundo. Fue unos meses después de que ese sitio creado por Assange, WikiLeaks, asombrara al mundo al publicar el video Asesinatos colaterales donde se mostraba un ataque de efectivos estadounidenses en helicóptero sobre Bagdad, grabado por ellos mismos, en el que se “divertían” matando seres humanos que circulaban por una calle de la capital iraquí.

Conocido como “Cablegate”, aquella gran filtración del 28 de noviembre de 2010 en los diarios más “serios y respetables” de Occidente –el estadounidense The New York Times, el alemán Der Spiegel, el británico The Guardian, el francés Le Monde, el español El País– disparó la furia del gobierno de Barack Obama y ubicó a Assange como el Enemigo Público Nº 1. Nunca hubo una señal de cuestionamiento a los medios que publicaron los cables y, se sabe, incrementaron sus ventas y prestigio con el escándalo.

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Perseguido mediante acusaciones sexuales que luego se revelaron como infundadas por una fiscalía sueca y asilado en la embajada ecuatoriana en Londres desde mayo de 2012, fue entregado a la policía por el gobierno de Lenín Moreno en abril de 2019 y desde entonces permanece en una cárcel de máxima seguridad de la capital británica, donde no purga ningún delito en suelo del Reino Unido. Solo que Estados Unidos insiste en reclamar su extradición para juzgarlo por espionaje, con una pena máxima de 175 años de prisión.

Periodistas y trabajadores de prensa de todo el mundo reclaman por su pronta liberación. Entienden que está acusado por haber difundido documentos verdaderos sobre crímenes sí cometidos, pero por quienes lo persiguen. Y que Assange es un caso testigo para la libertad de prensa y el derecho a la información. Al castigarlo a él, se amenaza a otra posible rebeldía contra el poder establecido y se dan señales muy claras a los medios de comunicación que intenten acompañar cualquier publicación que afecte esos intereses en el futuro.

“Nos sumamos a la campaña internacional por la libertad de Assange –cuenta Clara Albisu, de la Comisión Directiva del SiPreBA– junto con la Federación Internacional de Periodistas y la Federación Sindical Mundial porque es un caso que nos afecta como trabajadores de prensa y personas preocupadas por los Derechos Humanos y los derechos de la comunicación, que también son un derecho humano”.

Se sumaron a la propuesta periodistas de todo el país, la carrera de Comunicación de la UBA, diputados del Frente de Todos, ATE, la CTAA, Suteba, entre otros.

La cita es este lunes con una jornada de visibilización en redes mediante los hashtag #FreeAssange #AssangeArgentina. La idea es subir fotos o videos alusivos a la situación del periodista australiano.