El mundo del deporte comenzó a aislar a Rusia tras el ataque a Ucrania aunque todavía no queda claro hasta dónde llegará. La mayor atención estará sobre el Mundial Qatar 2022: la selección rusa tiene que jugar el repechaje para clasificarse, primero ante Polonia a fines de marzo y, de ganar, ante el vencedor de Suecia-República Checa. La FIFA, en principio, reaccionó con palabras protocolares (“estamos preocupados”) pero sin ninguna decisión fuerte, apenas un cambio de localía para rusos y ucranianos. Sin embargo, ante esa inacción, las federaciones polaca y sueca anticiparon ayer que no se medirán con Rusia.

“Basta de hablar, es hora de actuar. Polonia no tiene previsto jugar contra Rusia”, indicó el presidente de la federación nacional, Cezary Kulesza. Pocas horas después, el titular de la federación sueca, Karl-Erik Nilsson, siguió sus pasos: “Decida lo que decida la FIFA, nosotros no jugaremos contra Rusia en marzo”. El gobierno sueco fue más allá y pidió “un boicot de lazos deportivos” con Rusia “mientras dure la invasión de Ucrania”.

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El capitán de la selección polaca y estrella del Bayern Múnich, Robert Lewandowski, celebró la toma de posición. “Es la decisión correcta. No puedo imaginar jugando contra Rusia”, escribió. “Los futbolistas e hinchas rusos no son responsables, pero no podemos hacer como si no estuviera pasando nada”, agregó. Al menos hasta ayer, la FIFA no había reaccionado a los anuncios de Polonia y Suecia.

La UEFA tomó sus primeras medidas el viernes, cuando le retiró a San Petersburgo la sede de la final de la Champions League y la trasladó al Stade de France de París, el 28 de mayo. La entidad además se dispondría a romper su contrato con el gigante ruso gasístico Gazprom. Sin embargo, al menos por ahora, el único equipo ruso que sigue en competencia en los torneos europeos, el Spartak, no fue inhabilitado para enfrentar al RB Leipzig por los octavos de final de la Liga Europa. Eso sí: no podrá ser local en Moscú.

Otros deportes reaccionaron con más rapidez. El Gran Premio de Fórmula 1 de Rusia, previsto para septiembre en Sochi, fue cancelado, así como el Comité Olímpico Internacional (COI) pidió a las federaciones deportivas internacionales que cancelaran los eventos previstos en Rusia y Bielorrusia. Varios contratos de patrocinio con grupos rusos fueron rotos por los clubes, como el Manchester United (tenía un acuerdo con la aerolínea rusa Aeroflot) y Schalke 04 (esponsoreaba a Gazprom). Según el geopolitólogo francés Lukas Aubin, consultado por AFP, la invasión podría marcar una “ruptura” en la tradicional postura apolítica de las instituciones deportivas.  «