Nuevo Perú, el movimiento político que conduce la excandidata presidencial Verónika Mendoza, acaba de resolver que apoyará a Pedro Castillo para la segunda vuelta del 6 de junio frente a la derechista Keiko Fujimori. Después de una campaña áspera en que no faltaron críticas de uno y otro lado, la fuerza progresista que resultó sexta (dentro de la alianza Juntos por el Perú) con el 7,8% de los votos en una elección atomizada donde 18 candidatos se repartieron los pocos votos válidos (Castillo fue primero apenas con 19%), el movimiento NP consideró que la opción por el maestro de izquierda “expresa una voluntad de cambio y puede viabilizar una salida democrática y popular a la crisis, cerrando el paso a la opción autoritaria y corrupta que representa el fujimorismo”.

Los principales dirigentes de una y otra fuerza se aprestan para una reunión clave en que discutirán los términos del apoyo y una posible coalición de gobierno en caso de vencer en el balotaje. Este encuentro puede producirse este mismo fin de semana, según confirmó a Tiempo la vocera de Nuevo Perú en la Argentina, Giovana Bendezú Aquino. Las decisiones que se tomen allí se considerarán en la reunión de la Comisión Política Nacional del NP, del próximo 8 de mayo.

“En esta segunda vuelta, a derrotar a la mafia y a refundar el Perú, con las más amplia unidad de nuestro pueblo. ¡Vamos por el cambio verdadero!”, expresa el documento.

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El partido de Castillo, Perú Libre, se define como socialista. Su presidente, el exgobernador de Junín, Vladimir Cerrón, firma el documento fundacional consignando que “Perú Libre es una organización de izquierda socialista que reafirma su corriente ideológica, política y programática. Para ser de izquierda se necesita abrazar la teoría marxista y bajo su luz interpretar todos los fenómenos que ocurren en la sociedad mundial, continental y nacional, sus causas y efectos, y a partir de ese diagnóstico plantear criterios de solución que conlleven a la satisfacción de las mayorías”, dice el texto rubricado por el médico cirujano graduado en Cuba.

Castillo construyó su triunfo con declaraciones de cambios radicales en materia económica y social, con los que ganó el apoyo masivo de los sectores más postergados de su país. Su caballo de batalla (el discursivo, ya que se movilizó a caballo buena parte de la campaña) fue y sigue siendo la convocatoria a una Asamblea Constituyente que reforme la Constitución, siempre y cuando el pueblo lo acepte.

La campaña de la derecha a partir del triunfo del 11 de abril es emparentarlo con el presidente venezolano Nicolás Maduro, con la mentada advertencia de “no queremos ser Venezuela”. También lo vinculan con el brazo político de la extinta organización guerrillera Sendero Luminoso. Más allá de negar estos vínculos, Castillo bajó el tono de sus declaraciones, acaso para sumar electores asustadizos y disipar algunos fantasmas que los sectores conservadores adoran agitar.

“No somos comunistas, no somos chavistas, no somos terroristas” dijo Castillo hace dos días en una improvisada manifestación desde el balcón de una vivienda en Máncora, norte de Perú, en plena gira proselitista. “Somos trabajadores, como cualquiera de ustedes, nos hemos encontrado en las calles y en ese marco pedirles a ustedes tranquilidad”, agregó el docente rural y sindicalista.

En el debate previo con otros sectores de izquierda, Castillo mostró una posición conservadora frente a reivindicaciones muy vigentes en estos tiempos, como el aborto legal, las políticas de género y de diversidad sexual. Cuestiones que seguramente estarán sobre la mesa en el encuentro del fin de semana y los que sobrevengan. Sí se mantiene un acuerdo cerrado en cuanto a la necesidad de reformar la Constitución, además de someterlo previamente a la consideración popular, a la construcción de una economía soberana que tribute a los que más tienen y a la garantía de las necesidades básicas de alimentación, salud y educación.

“Consideramos indispensable contribuir al triunfo electoral de esta opción de cambio votando por Pedro Castillo y convocando a la más amplia unidad del pueblo peruano”, cierra el comunidado de Nuevo Perú. Hasta el momento, la fuerza que lidera la exdiputada y miembro del Grupo de Puebla, es la única dentro del progresismo que se pronunció a favor del candidato.