«Aquí no termina la vida. La lucha continúa”. Con esta frase el presidente constitucional Evo Morales cerró el comunicado de su renuncia, que emitió el canal Telesur. Morales estaba en Chimoré, Cochabamba, junto al que fuera su vicepresidente desde que en enero de 2006 asumieron por primera vez los más altos cargos de Bolivia, batiendo todos los records de estabilidad en un país atravesado por golpes y contragolpes de estado desde casi su fundación, en 1825.

“Como dijo Tupac Katari (el líder aymara que encabezó una rebelión contra el colonialismo español en 1781) volveremos y seremos millones”, sentenció Álvaro García Linera en esta última intervención que ambos tuvieron como jefes de gobierno.  

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“Renuncio a mi cargo de presidente para que (el candidato opositor Carlos) Mesa y (el líder ultraderechista cruceño Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”, explicó Morales.

Luego fue aclarando a qué se refería: desde la noche del 20 de octubre, cuando se conocieron los primeros resultados de la elección que no mostraban la aplastante diferencia que usualmente lograba la fórmula del Movimiento al Socialismo, los grupos opositores más radicalizados mostraron una violencia impresionante contra simpatizantes y dirigentes del oficialismo.

«Dejamos una nueva Bolivia en proceso de desarrollo -señaló Morales, quien hizo junto a García Linera detallaron los avances de Bolivia desde que llegaron al gobierno- Le digo a las juventudes: sean humanos con los más humildes», agregó.

«El golpe de Estado se ha consumado», avanzó García Linera a su turno. El ahora ex vicepresidente recalcó en todo su mensaje su fidelidad a un mandatario indígena al que siempre afirma haber respaldado y respaldado en estos 13 años y 10 meses. «Siempre estaremos del lado del más humilde -abundó el vicepresidente- No los vamos a dejar solos. Es un momento triste y aciago, pero la democracia del pueblo volverá a reestablecerse».

«Mi lucha continúa, pero tengo la obligación de buscar la paz. Duele mucho que entre bolivianos estemos enfrentados, duele mucho que señores y comités cívicos que han perdido lleven a la violencia y enfrentamiento entre bolivianos. Por eso y muchas razones estoy renunciando y enviando mi carta de renuncia a la Asamblea Legislativa Plurinacional», volvió Morales a tomar la palabra.

El gobierno del MAS fue perdiendo apoyo, según Morales por las amenazas contra las familias de muchos de los dirigentes en cada rincón del país. Imágenes que confirman estas aseveraciones se fueron mostrando en las redes a lo largo de esta semana. Es lo que ocurrió con la alcaldesa de Vinto, Patricia Arce.

«Para que Mesa y Camacho no sigan persiguiendo a los dirigentes-cotinuó Morales- Que no sigan maltratando dirigentes sociales.Que no sigan perjudicando comerciantes. Renuncio para que mis hermanos del Mas no sean amenazados. Lamento mucho este golpe con violencia y amedrentamiento. Es mi responsabilidad buscar está pacificación. No perjudiquen, no engañen al pueblo. Son grupos políticos conspiran contra democracia. Duele mucho la violencia». 

En otro momento de su mensaje, el exdirigente cocalero puso sobre el tapete la responsabilidad de la Organización de Estados Americanos en esta crisis. «La comisión de la auditoria de la OEA ha tomado una decisión política al exigir nuevos comicios en Bolivia. Algunos técnicos de la OEA están al servicio de los grupos de poder», agregó.

«Mi pecado es ser indígena, ser cocalero», catalogó luego. Y tras detallar ataques contra dirigentes drealizados por grupos paramilitares, señaló que se pueden meter tanto con él como García Linera «p4ero no con nuetr5as familias». El día anterior un puñado de encapuchados había quemado la casa de su hermana Ester Morales y las de los gobernadores de Oruro y Chuquisaca, Víctor Hugo Vásquez y Esteban Urquizu.

Horas antes, la cúpula del Ejército le había retirado el apoyo. “Luego de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, había dicho el comandante Williams Kaliman en un breve comunicado, coronando la avanzada de la derecha boliviana contra el presidente, que horas antes había convocado a nuevas elecciones y había aceptado uno de los reclamos de la oposición, que es el de que los nuevos comicios sean fiscalizados por un nuevo Tribunal Supremo Electoral.

Al jefe de las Fuerzas Armadas se sumó el de la Policía de Bolivia.

La escalada se completó con renuncias en los estamentos nacionales y departamentales y un comunicado de la Fiscalía General de Bolivia, que abrió este domingo una causa contra los siete miembros del TSE por su presunta responsabilidad en las irregularidades cuestionadas por la OEA.