En un país con una extraordinaria historia de masivas demostraciones populares en la calle, hacía muchos años, incluso durante los últimos años del gobierno del Frente Amplio, que no se registraba una como la de esta semana: se podía registrar la imagen del Parlamento en el fondo y muchos miles de uruguayos abigarrados, bañando de protesta por cuadras y cuadras la Avenida del Libertador Brigadier General Lavalleja. En el medio, lejos del escenario ubicado en la esquina de la Avenida de las Leyes, el Pepe Mujica y Lucía Topolansky desplegaron dos sillas playeras y sonreían ante la multitud que los rodeaba. Un dirigente de muy estrecha relación con el expresidente confirmó su satisfacción. “El Pepe suele ver mucho más lejos que los demás. Considera que tal vez en un futuro se pueda decir que este 15 de septiembre se relanzó la oposición progresista en el Uruguay”.

Un año, seis meses y dos semanas después de su asunción, un Luis Lacalle Pou asediado por la inestabilidad y las fricciones de la alianza de cinco partidos de derecha que lo llevó a la presidencia, y a la vez, por las fisuras y las denuncias en el seno de su Gabinete, debió soportar que los sondeos arrojasen que la aprobación de su gestión cayó un 10% en este 2021. Pero, fundamentalmente, se enfrentó al tercer paro general en su administración que, esta vez, en la puerta de salida de la pandemia –aunque en las últimas horas se detectaron 402 casos de Covid-19, en su variante Delta en el país–, permitió una movilización que superó con creces los augurios más optimistas.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

El mandatario, en ese momento estaba en la Expo Prado, en una feria que se puede asemejar a la de la Rural de Palermo. Reaccionó calificando al acto como “político”. Fue un centro medido, al medio del área, que empalmó Fernando Pereira: «Tiene razón… Es un paro político, como fueron todos los paros en la historia del movimiento sindical». Surgido del gremio del magisterio, de sus 55 años de vida lleva 35 en el sindicalismo y arribó a la presidencia del PIT-CNT, la potente central obrera oriental que llamó al paro y la movilización. Pereira es uno de los dirigentes de recambio con mayor proyección, que en las últimas horas dio un paso al costado en el PIT-CNT y oficializó su candidatura a la presidencia del Frente Amplio, que lo consolidaría como una futuro presidenciable con la mira en 2025. “Al FA le falta renovación generacional, que los jóvenes entren y conduzcan, yo a los 20 levantaba banderas maravillosas para mí, pero las que levantan hoy los jóvenes uruguayos son mejores”, advierte. El Pepe lo considera “flor de candidato”. Rivalizará con Gonzalo Martín Civila López, un profesor y político de 36 años, perteneciente al Partido Socialista del Uruguay y con Ivonne Passada Leoncini, una profesora y legisladora de 65. También se mencionan los nombres de María del Carmen Beramendi Usera (docente, psicomotricista, investigadora y feminista); Ernesto Muro (exministro de Trabajo de Tabaré Vazquez) y Rafael Michelini (exsenador).

Conducir la oposición frenteamplista no será un bálsamo en un país que parece haber modificado la mirada que permitió el triunfo de Lacalle Pou. De hecho, está fresco que la oposición unida obligó al oficialismo al llamado a un referéndum que seguramente provocará la derogación de 135 artículos clave de los 476 de la Ley de Urgente Consideración (LUC), una carta trascendente para el gobierno, que incluye profundas modificaciones económicas y sociales y que el propio Lacalle calificó como la “ley de refundación del Estado”. Pero todos los indicios apuntan a que deberá ser cercenada en su esencia.

Pero también la demanda popular pasa por empleo y mejores salarios para paliar una fuerte caída del poder adquisitivo. Fuentes sindicales aseguran que se perdieron 50 mil puestos y que el nivel salarial cayó a razón de “18 jornales en un año”. Las cifras de desempleo se elevaron hasta un 9,4%, ciertamente alto en el país de 3,5 millones de habitantes. En la marcha además se puso de manifiesto el rechazo del aumento de las tarifas públicas, así como un tema muy sensible para los montevideanos: el rechazo a la privatización del Puerto de Montevideo, que el gobierno intenta concesionar por 50 años a una empresa belga. En la nutrida manifestación hubo incluso un grupo que llegó a caballo, convocado por la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines. Justamente, en medio de la nutrida movida, el secretario general de la PIT-CNT, Marcelo Abdala, quien dirigirá la central ante la salida de Pereira, fue elocuente: «Vamos a tener que pedir agrandar Avenida Libertador porque nos quedó chica. Acá está el pueblo».