El reciente cambio del heredero en la monarquía conservadora de Arabia Saudíta fue el resultado de una intriga palaciega, que incluyó un secuestro y una adicción, según informaron este miércoles medios estadounidenses.

Los diarios The New York Times y The Wall Street Journal publicaron detalles sobre las horas que derivaron en el anuncio del 21 de junio pasado por el que Mohamed bin Nayef, de 57 años, fue depuesto como príncipe heredero y reemplazado por su primo e hijo del actual monarca, Mohamed bin Salman (foto), de 31 años.

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Bin Nayef, sobrino del rey Salman bin Abdelaziz, todavía sufre lesiones a raíz de un intento de asesinato que sufrió en 2009, con traumas que le han generado inclusive una adicción a los analgésicos, según el Times.

Los dos diarios coincidieron en que, según fuentes de la casa real saudíta, Bin Nayef se negó en un principio a ser destituido como príncipe heredero y, por eso, tuvo que ser presionado y encerrado durante horas antes de aceptar.

Las fuentes, que hablaron en condición de anonimato, están preocupadas por el peligroso «precedente» que significo este cambio de herederos dentro de la familia real.

La intriga palaciega sucedió el 20 de junio pasado a la noche, cuando Bin Nayef fue citado a un palacio de la ciudad de La Meca. Ni bien llegó, le sacaron su celular y retiraron a sus guardaespaldas, siempre según las fuentes sauditas.

Bin Nayef estuvo encerrado, sin comunicación con el exterior, durante varias horas.

Durante su encierro, lo presionaron para que firmara una carta de renuncia como príncipe heredero y como ministro del Interior, a lo que en principio se negó.

Mientras tanto, su primo y quien finalmente lo sucedió en los cargos, Mohamed bin Salman, realizaba gestiones para conseguir el apoyo del Consejo de la Lealtad, el órgano que dirime estas cuestiones y que finalmente respaldó el relevo con el voto de 31 de los 34 integrantes.

Una fuente oficial de la casa real saudita confirmó al Journal que Bin Nayef fue «depuesto», pero dijo que las razones son «muy confidenciales» y no tenía derecho a revelarlas, según informó la agencia de noticias EFE.

El heredero depuesto sólo fue autorizado a salir del palacio a primera hora de la mañana del día siguiente. Al salir, tuvo que besarle las manos y saludar con respeto a su reemplazo, un gesto que fue cuidadosamente grabado y difundido, más tarde, junto con el anuncio oficial.

De acuerdo con los diarios de Nueva York, los dos primos mantenían hasta entonces diferencias por la posición de Arabia Saudita en temas como la guerra en Yemen y la relación con Qatar, país que a principio del mes pasado se convirtió en un paria de la región por la decisión, principalmente, de Riad.

Según el Journal, el nuevo heredero de la monarquía saudita defiende posiciones más agresivas y fue uno de los impulsores del bloqueo diplomático y las sanciones comerciales contra Qatar.

Las diferencias entre los primos fueron incrementándose y el rey Salman bin Abdulaziz decidió, finalmente zanjarlas: promocionar a su hijo como príncipe heredero y marginó a su sobrino.

Según el Times, Bin Nayef perdió el apoyo clave del Consejo de la Lealtad, luego que miembros de la casa real le informaran a varios de sus miembros sobre su adicción a analgésicos y cuestionaran su capacidad de gobernar en algún momento el país.

El ex agente de la CIA Bruce Riedel, declaró al Times que Bin Nayef sufrió heridas más graves de lo que reconoció públicamente en el atentado de 2009 y «entró en una rutina de analgésicos que generó adicción». «Creo que el problema empeoró progresivamente», según la fuente.

El Journal llegó incluso a afirmar que , según fuentes de la casa real, el actual monarca saudita, de 81 años, grabó un vídeo en las últimas semanas para anunciar que llegó la hora de que su hijo asuma el poder.