El ultranacionalista y xenófobo Partido Liberal de Austria (FPO) aseguró que seguirá «trabajando duro» y que 2017 será su año, luego de que su candidato, Norbert Hofer, resultara derrotado por escaso margen en las elecciones presidenciales celebradas el domingo.

Por su parte, desde Bruselas, la Unión Europea (UE) vio en el resultado la demostración de que los europeos «rechazan y resisten» mayoritariamente los valores del nacionalismo de derecha. «¡2017 será el año de los liberales. Llega nuestra hora!», aseguró el líder del partido, Heinz-Christian Strache, en su perfil de la red social Facebook, donde lanzó un llamado a la calma y normalidad ante la confirmación de que Norbert Hofer, su aspirante a la Presidencia, fue el domingo derrotado por el intelectual progresista Alexander Van der Bellen.

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«Ningún liberal se reunirá hoy en una manifestación, ninguna piedra será lanzada, nada arderá. Eso se llama democracia», dijo Strache, quien opinó que con este resultado el FPO «ha hecho historia». Ayer, al reconocer la derrota, Strache denunció que la campaña había sido una lucha de todos contra Hofer, en referencia a que Van der Bellen, que se presentaba como independiente, había recibido el apoyo explícito de Los Verdes, del que fue dirigente, los socialdemócratas e incluso sectores del conservador Partido Popular.

Hofer aseguró que con 45 años es suficientemente joven como para seguir aspirando a la Presidencia y anunció que dentro de seis años volverá a presentarse al cargo.

Desde Bruselas en tanto, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea, Pierre Moscovici, dijo que la derrota de Hofer demuestra que la ultraderecha «no es irresistible» y que «por el contrario, los europeos rechazan y resisten» mayoritariamente sus valores.

Así lo expresó el funcionario socialista europeo en declaraciones a la prensa a su llegada a una reunión de ministros de Economía de la Eurozona en Bruselas, donde subrayó que el triunfo del ecologista Alexander Van der Bellen pone en evidencia que en el «corazón y en el espíritu» de los europeos «hay resistencia y reticencia» a los discursos del nacionalismo de derecha, así como un «claro rechazo» a los valores que representa.

Moscovici, un político socialista francés que en su país enfrenta un fuerte giro a la derecha del panorama político, quiso subrayar los resultados en Austria en contraste con la derrota del primer ministro italiano, Matteo Renzi, en el referéndum celebrado ayer sobre la reforma constitucional, que algunos sectores vincularon también a la confianza de los italianos en la UE.

El vencedor de ayer, Van der Bellen, había afirmado en una entrevista en la televisión pública ORF, tras conocer el resultado, que su triunfo muestra que «se pueden ganar elecciones con un mensaje proeuropeo» y constituye «una señal de que mis posiciones proeuropeas son compartidas por la mayoría de los votantes».

Los ojos de toda Europa estaban puestos en estos comicios austríacos donde era creciente la desilusión con el «establishment» político tradicional, y los partidos contrarios a la llegada de inmigrantes, al avance del Islam en el continente y a la cesión de soberanía en favor de la UE encuentran una buena base de apoyo.

La primera votación, celebrada el pasado 22 de mayo y ganada por un estrecho margen por el ecologista, fue invalidada por la Justicia ante las irregularidades formales en el recuento de los votos por correo.