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El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva puso sobre la mesa la idea de crear una moneda digital única para América Latina, que apunta a potenciar la integración regional, una idea que fue elogiada como un «gran aporte integrador» por el dirigente chileno Marco Enriquez-Ominami, uno de los coordinadores del Grupo de Puebla.

«No podemos depender del dólar», reforzó la idea el líder del Partidos de los Trabajadores (PT) en un discurso ante el Congreso Electoral del Partido Socialismo y Libertad, que respaldó su candidatura para las elecciones presidenciales del próximo 2 de octubre, para las que parte como favorito. «Vamos a restablecer nuestra relación con América Latina. Y si Dios quiere, crearemos una moneda en América Latina», dijo Lula, ante miles de militantes.

Lula lanzó a correr la idea de una moneda regional sobre la que viene trabajando desde hace meses el economista Gabriel Galípolo, expresidente del Banco Fator, en colaboración con Fernando Haddad, también economista y exalcalde de San Pablo, que difundieron en un artículo que publicó el diario Folha de Sao Paulo.

La nueva moneda digital sudamericana «sería emitida por un Banco Central Sudamericano, con una capitalización inicial realizada por los países miembros, proporcional a sus respectivas participaciones en el comercio regional», agrega el artículo de Galípolo y Haddad publicado por el principal diario paulista.

Para ambos dirigentes, la capitalización de Sur «se haría con las reservas internacionales de los países y/o con un impuesto sobre las exportaciones de los países fuera de la región. La nueva moneda podría utilizarse para los flujos comerciales y financieros entre los países de la región».

Además, los países miembros «recibirían una dotación inicial de Sur, según reglas claras acordadas, y serían libres de adoptarlo a nivel nacional o mantener sus monedas. Los tipos de cambio entre las monedas nacionales y Sur serían flotantes».

Si bien en primera instancia la creación de una moneda digital, emitida por un Banco Sudamericano Central, remite al euro, Sur no está pensada para reemplazar a las monedas nacionales sino que apunta a fortalecer la soberanía monetaria de cada país.

«Es una moneda para comerciar y no se busca reemplazar a las monedas existentes porque nuestros países son profundamente desiguales. Imagínese las diferencias que hay entre Chile, que exporta sobre todo cobre y madera, junto a Brasil, que es un país muy industrializado; sus economías son diametralmente distintas», dijo Enriquez-Ominami.

El dirigente chileno destacó que pareciera que los países poco a poco se van acomodando a un esquema de integración. «El expresidente Lula da Silva y el presidente (de Argentina) Alberto Fernández han señalado la necesidad de buscar una mayor integración, y es en esa línea que se puede leer la decisión del presidente (de Chile, Gabriel) Boric de retirarse del Prosur».

El Foro para el Progreso de América del Sur1​2​ (Prosur) es un organismo internacional creado en 2019, propuesto por el presidente de Colombia Iván Duque y el exmandatario chileno Sebastián Piñera, con el objeto de favorecer la integración en Sudamérica, en reemplazo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)

Ante la consulta de Télam de si se trata de un nuevo proyecto vinculado a la afinidad ideológica de los líderes de la región, Enríquez-Ominami respondió: «No. Justamente, para que haya un diálogo en la región se requiere desideologizar. Esto tiene que ser con la derecha, no contra la derecha, aunque sus presidente hayan sido muy ideológicos y hayan planteado una integración con vetos, como el Prosur».

No obstante, destacó que sería un avance el triunfo de dirigentes como Lula, en Brasil, y como Gustavo Petro, en Colombia, «que tienen proyectos menos ideológicos en política exterior».