Luiz Inácio Lula da Silva admitió que si es necesario se presentará como candidato de “un frente progresista” que debe encabezar su Partido do Trabalhadores, en las elecciones presidenciales brasileñas previstas para el 2022, ya que consideró que la prioridad es vencer a Jair Bolsonaro a quien una y otra vez calificó de “fascista”.

El ex presidente protagonizó una extensa charla en el programa Minuto Uno de C5N, con Gustavo Silvestre. Saludó en varias ocasiones a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner “por su compromiso”, solicitó efusivamente que el FMI “no presiona a la Argentina por la deuda que generó un irresponsable”, instó a que se llame a organizaciones mundiales exijan que la “vacuna (contra el Covid-19) se transforme en un bien público”. Y también recordó a la Latinoamérica de principio de siglo cundo fue primer mandatario: “Cuando compusimos la Unasur era posible soñar con un gran bloque en la región”.

Respecto de la condena y la cárcel que debió sufrir, el ex sindicalista aseguró: “Fue una mentira muy grande desde 2016. A mí me acusaron con un power-point”. Luego aseguró, que a cinco años de ese momento “tengo la conciencia tranquila, a mí me han condenado por un hecho indeterminado. ¿Cuál es el delito que he cometido? Ninguno, claramente. Los políticos, los procuradores y los jueces mintieron”.

Pero visiblemente enérgico y de excelente humor, aseguró: “Estoy vivo, muy entero, con la energía de una persona de 30 años y estoy listo para la pelea”.

Pareció que significaba una aceptación de que sería candidato en las elecciones del año que viene en su país. Pero primero aseguró que “se requiere un gran frente para vencer al fascista que es hoy presidente de Brasil” y también aclaró que puede ser otro político progresista. “Hay que hablar mucho y con todos. Hay que llegar a un consenso como lo hicieron ustedes los argentinos para que lograran ganar Albertop Fernández y Cristina”. Enfatizó: “Juntos debemos votar a alguien progresista en Brasil”.

Claro que ante la repregunta si se negaría él a encabezar la lista, enfatizó con claridad: “Si es necesario seré candidato en 2022”. Luego le agradeció al presidente argentino Alberto Fernández, “quien me fue a ver a prisión. Le tengo mucha gratitud para siempre”.

En un momento de la charla que duró más de media hora en forma de video llamada, el ex presidente brasileño recordó: “Tuve el placer y el privilegio de vivir los mejores momento de la región, cuando fui presidente. En Latino América estaban Michelle Bachellet en Chile, Néstor y Cristina en Argentina, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador, Chaves en Venezuela, el Pepe Mujica en Uruguay… Cuando compusimos la Unasur era posible soñar con un gran bloque en la región. Fue un momento muy rico durante de mi presidente”.



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(Foto: Captura de TV)


También recordó cómo “Néstor Kirchner recuperó a la Argentina. Por eso me preocupo por cómo tomó el país Alberto Fernández. Con una deuda enorme. Pero el pueblo argentino tiene un presidente con un compromiso enorme. Por eso digo que el FMI no puede cobrarle la deuda que generó un presidente irresponsable”.

Luego insistió: “Alberto tiene el compromiso de salvarle la vida a los argentinos. Argentina no puede aceptar la presión del FMI. Hay que hacerle presión sobre el FMI para que la Argentina no tenga que pagar la deuda”.

Al tiempo que advirtió que la “pandemia es hoy el enemigo de la humanidad”, y resaltó que se debe convocar a los organismos internacionales para discutir que la “vacuna tiene que transformarse en un bien público. Los países ricos deben cuidar a los países pobres. Es muy grave la irresponsabilidad de los países ricos. La vacuna debe salvar a la humanidad”.

Y justamente volvió a arremeter contra el presidente Jair Bolsonaro, de nuevo lo caratuló de “fascista” y lo apuntó como el “responsable” la muerte de miles y miles de brasileños por el manejo de la crisis sanitaria.

El fallo

Horas antes se supo que el Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima corte de Brasil, ratificó por mayoría la anulación de todas las condenas y causas de la operación Lava Jato contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien quedó habilitado para participar de las elecciones de 2022, para las cuales aparece favorito en las encuestas.

El fallo ratifica lo determinado el 8 de marzo por el juez de la corte Edson Fachin, quien hizo lugar a un hábeas corpus de 2015 contra la competencia de Moro, ya que considera que los delitos por los que Lula estaba acusado no tienen vinculación con los desvíos de corrupción de Petrobras. Esta votación obliga a que los procesos se cambien a San Pablo o Brasilia, pero le dan una dura derrota a la operación Lava Jato y a Moro.

La Sala II de la corte, el 9 de marzo, declaró a Moro parcial, pero esta situación puede ser revisada por el pleno el próximo jueves. «La decisión no destruye la operación Lava Jato, es algo concreto con este caso», dijo a los gritos Luis Fux, quien votó en contra de la anulación, un voto esperado porque siempre fue considerado un aliado férreo de Moro y de la cadena de notícias Globo, editorialmente a favor de que el proceso continuara.

Fux votó en contra al lado de Marco Aurelio Mello, el decano, y Kassio Nunes Marques, el juez puesto por Bolsonaro. Fachin, considerado un lavajatista, anuló las causas por jurisdicción para intentar salvar a Moro del delito de parcialidad y lawfare. Votaron a favor de la anulación Fachin, Carmen Lúcia Antunes, Gilmar Mendes, Ricardo Lewandowksi, Alexandre de Moraes, Antonio Dias Toffoli, Luis Roberto Barroso y Rosa Weber. La anulación de las sentencias dejó en evidencia que la jurisdicción de Curitiba de la operación Lava Jato en 2014 no tenía potestad para investigar a Lula.

El expresidente pasó 580 días preso por una condena a ocho años de cárcel que lo inhabilitó en 2018 a participar de las elecciones para las cuales era amplio favorito y que ganó el actual mandatario, Jair Bolsonaro. Esta condena anulada indicaba que Lula recibió un departamento en la ciudad de Guarujá, San Pablo, como parte de una coima del a empresa OAS, contratista de Petrobras. La segunda condena a 15 años de prisión vinculaba a Lula con las reformas pagadas por la empresa Odebrecht en una casa quinta en Atibaia, interior de San Pablo, frecuentada por el líder del Partido de los Trabajadores (PT) y propiedad de un sindicalista amigo. Los procesos de Lula, sin vinculación con Petrobras, pueden prescribir o ser blanco de alguna acusación de improbidad administrativa.

El fallo se conoció cuando una encuesta de DataPoder del portal político Poder360 le adjudica 12 puntos de ventaja a Lula contra Bolsonaro en un eventual balotaje, de cara a los comicios del próximo año. Desde los fallos de marzo, Lula inició un raid por los medios clamando por la vacunación contra el coronavirus y a favor de las cuarentenas, enfrentándose así al modelo elegido por el presidente Bolsonaro para hacer frente al colapso hospitalario.

«Yo lo que busco es un juicio justo, ellos sostuvieron una mentira todo el tiempo y en algún momento yo pensaba que iba a tener un juicio justo», dijo Lula antes del fallo a Radio do Povo. El expresidente, de 75 años, no descarta presentarse a la elección del año próximo y ya comenzó a tejer alianzas con distintos espacios políticos.