El expresidente hondureño Manuel “Mel” Zelaya integra el centenar de observadores internacionales que asisten en Venezuela al proceso electoral de este domingo. Derrocado mediante un golpe concretado en los primeros meses de gestión de Barack Obama, en junio de 2009, Zelaya iniciaba el periplo para llegar a Caracas cuando mantuvo esta charla con Tiempo. Es que como consecuencia del bloqueo decretado por la Casa Blanca hay muchas compañías que no van a Venezuela y, además, en el contexto de la pandemia, un vuelo de poco más de tres horas se convierte en una travesía por tres países durante tres días para cumplir con su objetivo. “Vamos a dar testimonio de que el proceso electoral venezolano, como dijo Jimmy Carter, es el más transparente y el más desarrollado que hay en el planeta Tierra –explica Zelaya–. Hay tres chequeos en la misma urna que impiden cualquier posibilidad de fallas o fraudes elec-torales. Yo he ido a varios procesos en Venezuela. Algunos los ha perdido la revolución bolivariana y han reconocido su derrota y he ido a la mayoría, que el pueblo los ha favorecido con su voto».

–Pero la UE y varios países latinoamericanos dijeron que no van a reconocer el resultado.

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–Dan vergüenza algunos gobiernos y algunos jefes de gobierno atendiendo órdenes de las posiciones de bloqueo y de agresión contra Venezuela. Nuestros próceres que lucharon por la independencia se revuelcan en sus tumbas escuchando, por ejemplo, a los del Grupo de Lima reconocer a alguien que se proclamó en una calle como presidente. Las elecciones en Venezuela deben de ser obser-vadas y calificadas en el sentido más positivo. Venezuela lucha contra el imperialismo y por eso debemos estar ahí. Si hay gobiernos antiimperialistas, tenemos que apoyarlos y este es el caso.

–Usted promueve la Internacional Antiimperlalista, ¿de qué se trata y quiénes la integran?

–Es una convocatoria para los grupos de resistencia en el mundo entero. En todos los lugares donde hay una protesta contra el siste-ma capitalista y el imperialismo, allí estará organizándose un capítulo de la Internacional y al mismo tiempo, si no lo hay, nosotros nos comprometemos en el apoyo a todas las manifestaciones por reivindicaciones sociales, o de liberación, o de defensa de Derechos Humanos y todo lo que significa la lucha de los pueblos.

–¿Quienes serían los convocados?

–Gente como tú, todos que están protestando porque hay bajos salarios, porque no puedes pagar los impuestos, porque el imperialis-mo está afectando a tu país con los procesos comerciales y financieros que están estrangulando a la sociedad, produciendo hambre, destruyendo la naturaleza. Allí donde hay alguien que protesta contra este sistema oprobioso que destruye la humanidad y destruye los recursos naturales, allí estará el espíritu de la Internacional Antiimperialista de los Pueblos.

–¿Qué diferencia tiene con otras organizaciones como la Internacional Progresista?

–Ninguna, absolutamente. Ha habido varias internacionales de la clase trabajadora, cuyo principal objetivo es defender a la clase trabajadora, de defensa de los DD HH, de las libertades del ser humano y, entre todas ellas, planteamos una lucha franca, formal y metódica frente al imperialismo. Ellos tienen al FMI, el Banco Mundial, a la OTAN y a sus organizaciones militares, nosotros debemos juntarnos como una organización del pueblo para defender nuestros derechos en vista de que están a punto de exterminarnos y destruir a toda la sociedad con sus intereses de acumulación de riqueza y su poder hegemónico.

–¿Cómo cree que puede influir en la región el gobierno de Joe Biden, teniendo en cuenta que el golpe contra su presidencia fue ni bien asumió Obama?

–El imperialismo existe. Hoy se llama Estados Unidos, mañana se puede llamar Roma o de cualquier manera. Es una forma hegemóni-ca de control de la sociedad y de la vida de los pueblos a los que aplasta, y solo defiende a sus aliados, a quienes le sirven. En este caso, ocupa como quintas columnas a las oligarquías de cada país. Nosotros creemos que el cambio que se vive en EE UU es del color rojo al color azul (por el símbolo de republicanos o demócratas), no consideramos que haya ningún cambio en esencia ni de ninguna de las prácticas imperialistas. El golpe de Estado que me derrocó fue una conspiración detrás de la cual estaba la mano de EE UU, el Comando Sur y los halcones de Washington, y fue planificado en el gobierno republicano de George W. Bush y ejecutado en el go-bierno demócrata, así que no hay mucha diferencia.

–¿Cómo está hoy la situación en Honduras?

–En 2009 EE UU organizó una dictadura que controla todos los poderes, el 99,9% de los medios de comunicación, la sociedad civil –porque tiene financiamiento de las ONG norteamericanas y europeas–, y controla las iglesias, con alguna honrosa excepción. Empobrecieron al país, lo han llenado de corrupción y nosotros tenemos el deber de luchar por su liberación.