Miles de trabajadores de cadenas de comida rápida, aeropuertos y otros servicios salieron hoy a las calles de muchas ciudades de Estados Unidos a exigir un salario mínimo de 15 dólares por hora, en el marco de una jornada nacional de protesta que terminó con unos 120 detenidos.

Bajo el lema «Lucha por los 15″ (‘»Fight for 15»), Los Ángeles, Nueva York y Chicago fueron escenario de algunas de las mayores protestas, las primeras desde el triunfo electoral del republicano Donald Trump, en el marco de esta campaña iniciada hace cuatro años.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Entre las figuras políticas que enviaron mensajes de solidaridad a los participantes en las acciones de hoy están dos legisladores demócratas, el senador Bernie Sanders y el representante Luis Gutiérrez.

«Yo estoy con los trabajadores a través del país quienes están exigiendo $15 la hora y una unión (sindicato). Sigan luchando hermanos y hermanas,» escribió Sanders, quien fue aspirante a la nominación demócrata en las pasadas elecciones.

«Yo estoy luchando por una economía que trabaja para todos nosotros, por eso yo estoy #Lucha por $15», escribió el representante de origen puertorriqueño también en Twitter.

En Nueva York las protestas se centraron en el Bajo Manhattan. Cientos de manifestantes salieron del Parque Zucotti y marcharon por la Avenida Broadway hasta un restaurante McDonald’s, en donde más de dos docenas de personas fueron arrestadas por bloquear un cruce de calles, informó la policía.

Entre los detenidos están los concejales Antonio Reynoso y Brad Lander y también al hispano de 82 años José Carrillo, quien participó ya en 12 huelgas similares.

En Chicago los activistas de la campaña «Lucha por $15» se sumaron al mediodía al medio millar de huelguistas del Aeropuerto Internacional O’Hare, los cuales abandonaron sus puestos de trabajo para demandar un salario justo y el derecho a organizarse.

La autoridad de Aviación de Chicago dijo que la huelga no afectó los cientos de vuelos que salen a diario de ese aeropuerto.

En el norte de Chicago, 55 manifestantes fueron detenidos por bloquear el tráfico en frente de un restaurante McDonald’s, dijo la policía local.

En Los Ángeles, 40 manifestantes de esta campaña fueron arrestados y acusados de desobedecer «una orden de dispersarse» después que protestaron también frente a un restaurante McDonald’s en el centro de la ciudad, dijeron fuentes policiales.

Aparte de los trabajadores de las franquicias de McDonald’s y los trabajadores de los aeropuertos, los choferes de Uber y Lyft se unieron a este esfuerzo nacional que ha cumplido cuatro años.

En Miami, Florida, uno de los trabajadores que salió a protestar temprano fue Westley Williams, residente en North Miami y de 40 años, quien gana apenas 9 dólares la hora en un McDonald’s pero no califica para recibir asistencia del gobierno.

Williams dijo a medios locales que espera que con las protestas de hoy su salario pueda subir para mejorar su vida y la de su familia.

«Yo trabajo demasiado duro para ser tratado como basura, estoy en huelga por una vida y un futuro mejor,» dijo Williams, «No vamos a retroceder», aseveró, citado por la agencia de noticias EFE.

Durante esta protesta varios trabajadores salieron del restaurante McDonald’s en el centro de North Miami y desde allí marcharon hasta el aeropuerto de Fort Lauderdale, en donde protestaron también.

La campaña «Lucha por 15» comenzó en noviembre de 2012 cuando los empleados de cadenas de comida rápida salieron a las calles para pedir que duplicaran su salario mínimo.

Su demanda no demoró en extenderse a otros sectores laborales.

El movimiento logró una victoria en abril cuando el estado de Nueva York subió el salario mínimo a 15 dólares, aunque ese aumento se implementa gradualmente y según un calendario que llega hasta fines de 2019.

El salario mínimo federal es de 7,25 dólares la hora en varios estados, entre ellos California y Washington. Otros, como Arizona y Maine, fijaron por ley un salario mínimo de 12 dólares la hora.

Durante la campaña electoral, la candidata demócrata Hillary Clinton y su rival en Sanders abogaron por el salario mínimo de 15 dólares.

En cambio, el presidente electo hizo declaraciones poco claras. Algunas veces dijo que apoyaría un salario federal mínimo de 10 dólares la hora.