Maurizio Lazzarato está tan interesado en lo que ocurre en el Sur global como para abjurar del eurocentrismo que obnubila a las mayorías de Italia, donde nació hace 67 años, o de Francia, donde se exilió a fines de los ’70 para escapar de la persecución contra militantes de Autonomía Obrera en Padua. ¿Por qué esa mirada diferente?

«Las revoluciones del siglo XX han sucedido o en los márgenes del capitalismo o en el Sur. A mí me interesa por qué las revoluciones han ocurrido en el Sur y no en el Norte, donde estaba el mayor desarrollo capitalista y deberían haber ocurrido según Marx. Pero ocurrió en un país como Rusia, donde la fuerza productiva no era grande y luego en contados países como China, Vietnam, Cuba. Las fuerzas revolucionarias venían del Sur», dirá a Tiempo, antes de tomar el avión de regreso a la capital francesa, donde es investigador en el Matisse/CNRS (Universidad de París I), y forma parte del Colegio internacional de filosofía. Una aclaración pertinente: para Lazzarato, el Sur es un concepto que incluye a los países que fueron colonia del centro capitalista. Otra aclaración; ese capitalismo no se podría haber desarrollado sin la periferia que aportó mano de obra esclava a bajo costo y materia prima prácticamente gratis.

Sociólogo, filósofo, Lazzarato vino a presentar su libro Guerra o revolución, editado en Buenos Aires por Tinta Limón. Otra editorial local, Eterna Cadencia, le publicó El Capital odia a todo el mundo y ¿Te acuerdas de la Revolución? Por acá se siente a gusto porque puede hablar libremente. En Europa, señala, una mirada como la suya está censurada. «Esta guerra ha sido un desastre desde el punto de vista ideológico. Ya no se puede hablar», agrega. ¿Qué es lo tan censurable para el pensamiento oficial vigente? Quizás cosas como estas.

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–Esta no es una guerra entre Rusia y Ucrania, es una guerra por la reorganización del orden mundial, contra la mundialización que ha comenzado en los ’70 y está en crisis desde 2008. Es la crisis del imperialismo del dólar. Los estadounidenses han construido un sistema de organización del poder global fundado sobre el dólar y el uso de la fuerza que les permitió absorber parte de la riqueza mundial. Hoy este sistema está en crisis porque hay otras potencias económicas que fundan otros imperialismos locales, como el ruso o el chino. Que son emergentes porque no tienen la moneda que les permitiría ser globales.

–¿La base de un imperialismo es la moneda?

–La base del imperialismo norteamericano sí. El imperialismo clásico era un imperialismo como el de Lenin, de (Rosa) Luxemburgo, de ocupación del suelo y de exportaciones de capitales. El imperialismo contemporáneo está construido a partir del 71, cuando EE UU declaró la inconvertibilidad del dólar con el oro. La resultante es una moneda política y los norteamericanos se han beneficiado de usar el dólar como moneda internacional para financiar el déficit a través del concurso de todo el mundo.

–¿Los chinos pretenden un imperialismo similar?

–No se sabe. Han hecho muchas inversiones en gran parte del mundo: en África, en Europa y en América latina, pero no tienen una moneda que les permita controlar la economía mundial. Por el momento es un imperialismo un poco débil como para poder reemplazar a EE UU. En septiembre, en la reunión de Samarcanda (cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, China, India, Kazajstán, Kirguistán, Rusia, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán) estuvieron tratando de imaginar un sistema financiero alternativo, lo cual es muy difícil o imposible, pero solo la idea es una declaración de guerra a los Estados Unidos.

–Rusia parece un imperialismo de segundo nivel aún.

–Si, es un imperialismo local. Se defiende y ataca, pero no tiene la potencia ni económica ni a nivel demográfico de alguien que pretende ser el motor de una guerra mayor. China en cambio sí, pero primero tiene que volverse fuerte. Mientras tanto se verá. Pero estamos ante el fin de la mundialización como la conocemos. Se está reorganizando el aporte entre estados que son aliados. Están aplicando sanciones contra Rusia sino también contra China. Acaban de prohibir cinco empresas chinas que operaban en suelo norteamericano y están atacando también a Europa. La primera parte derrotada en este conflicto es Europa.

–Da la impresión de que Europa se suicidó.

–Es el segundo suicidio.

–¿Cual fue el primero?

–La Primera Guerra Mundial. Pero este fue un suicidio incomprensible. Europa no tiene una política autónoma porque durante la Guerra fría ha seguido una política subordinada a la norteamericana. No hay un hombre político, tipo (Charles) De Gaulle que lidere en contra de eso, solo un poco (lo hizo Angela) Merkel. Todos se inclinan al poder norteamericano. Pero Europa tendrá problemas económicos el próximo año, con la recesión que comenzará este invierno. El Parlamento europeo acaba de firmar un documento que califica a Rusia de país terrorista. Están locos. País terrorista es EE UU que ha hecho tantas guerras. No razonan, no se sabe por qué, es misterioso

–Acá en el Sur no se entiende.

–En el Norte tampoco, porque razonan contra los propios intereses, se disparan en el pie.

–¿Pero la guerra es contra Europa o contra Alemania?

–Contra Alemania. El problema para EE UU es que Alemania había construido la Ostpolitik para las relaciones con el este. El modelo europeo es el modelo alemán basado en la energía a bajo costo rusa y exportaciones. Este modelo estaba en la mira de EE UU y era claro que quería destruirlo y por eso lo han saboteado el Nord Stream. EE UU quiere crear una economía de guerra y la economía que está en mayores dificultades es la europea. EE UU ha aumentado los precios de la energía que debemos comprarle con el objetivo de meter en dificultad a la economía alemana que es la que más exportaba a Rusia y a China, aunque (el primer ministro Olaf) Scholz está acordando la venta de una parte del puerto de Hamburgo a China. Los más estúpidos son los Verdes, que no entienden un cazzo, porque son unos negados. El ministro de Economía es un Verde (Robert Habeck) y no entiende nada pese a que se trata de la guerra en Ucrania y les están dejando el traste así (huelga decir cómo es el gesto con ambas manos).

–Son atlantistas.

–Si, atlantistas pero suicidas. Estados Unidos está continuando una política de proteccionismo que ha comenzado con (Donald) Trump. Los únicos estados neoliberales son los europeos, los norteamericanos son neoliberales para los demás pero no para ellos. Europa, Alemania deben pensar en su economía porque están bloqueados prácticamente, cosa que EE UU ya ha hecho con los japoneses. Estados Unidos siempre trato de que ninguno de sus aliados fuera muy potente.

–¿Qué debemos esperar en el Sur, en estas circunstancias?

–No es que sea muy complicada la cosa, porque es un choque entre diversas formas de capitalismo. Pasa que por primera vez el Sur tiene potencia económica como para rechazar ser subordinado a la economía norteamericana. Tiene potencia para hacerlo, aunque los EE UU están depuestos a usar métodos duros, no solo económicos.   «