En enero pasado, justo un mes antes del inicio de la “operación militar especial” ordenada por Vladimir Putin, el jefe de la Armada de Alemania, Kay-Achim Schönbach, debió dejar su puesto luego de haber realizado declaraciones sobre lo que hasta ese momento eran especulaciones fogoneadas desde Washington acerca de la intención de invadir Ucrania. Lo que sentenció la suerte de Schönbach fue haber afirmado que la postura de Moscú merecía respeto y haber recomendado hacerse a la idea de que «la península de Crimea nunca volverá a Ucrania».

El vicealmirante, de todas maneras habría sido exonerado por el gobierno de Olaf Scholz porque aseguraba que la invasión no ocurriría. Si no, que lo diga el jefe de Inteligencia militar de Francia, el general Eric Vidaud, expulsado esta semana del ejército galo por no haber previsto que las tropas rusas cruzarían la frontera para atacar en el Donbass.

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“Los estadounidenses decían que los rusos iban a atacar. Tenían razón. Nuestros servicios pensaban que la conquista de Ucrania tendría un coste monstruoso y que los rusos tenían otras opciones” para lograr los objetivos que anunciaba Putin desde diciembre, explicó el jefe del Estado Mayor francés, el general Thierry Burkhard, según un cable de la agencia AFP.

Un par de días más tarde, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, informó que había destituido a dos generales a los que acusó de haber violado en juramento militar de lealtad a la patria. Se trataba del jefe del Departamento de Seguridad Interna del Servicio de Seguridad de Ucrania (SSU), Naumov Andrii Olehovich, y del jefe de la oficina del SSU en la región de Jersón, Krivoruchko Sergii Oleksandrovich. «Ahora no tengo tiempo para tratar con todos los traidores. Pero poco a poco todos serán castigados», dijo Zelenski, según la agencia Europa Press.

Oleksiy Danilov, secretario de Defensa de Ucrania, declaró hace algunas semanas al periódico online Ukrayinska Pravda que Putin estaba furioso por el comportamiento de las tropas en el campo de batalla y habría destituido a ocho generales. “Pensaba que la invasión iba a ser un paseo militar y se ha encontrado con una resistencia feroz que está consiguiendo frenar el avance”, dijo, sin mayores precisiones.

Hace una semana, el diario español El País publicó un artículo con este encabezado: “El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha destituido al teniente general Vladislav Yershov, comandante del 6º Ejército de Armas Combinadas, según se informa en redes sociales especializadas sin que la noticia tenga confirmación oficial”. La novedad la había difundido el periodista Roman Tsymbalyuk, de la agencia estatal Unian. Sigue sin ser confirmada.

Una información similar dio Philip Ingram, ex alto miembro del servicio de Inteligencia británico al diario The Times. Ingram agregó que Putin también había descargado su furia contra agentes de inteligencia por haberle “vendido” información errónea. La CNN publicó hace dos días un jugoso intercambio de Joe Biden con la corresponsal en la Casa Blanca de la cadena noticiosa MJ Lee. La joven nacida en Corea del Sur le preguntó qué tan mal asesorado estaba el presidente ruso sobre lo que pasa en el teatro de operaciones ucraniano. “Esa es una pregunta abierta. Hay mucha especulación, pero parece estar, no lo digo con certeza, parece estar aislado y hay algunos indicios de que, eh…, ha despedido o puesto bajo arresto domiciliario a algunos de sus asesores”.