La posibilidad de avanzar en una moneda común sudamericana y estable para acabar con el poder que tiene el dólar en Sudamérica genera acuerdo en oficialistas y opositores. De hecho el tema ya fue analizado el año pasado en la Cámara de Diputados de la Nación. Llamativamente a partir de un proyecto presentado por el diputado del PRO, Fernando Iglesias quien en septiembre convocó a una reunión de la Comisión del Mercosur que preside.

En el encuentro se debatió sobre un proyecto de declaración de apoyo de la cámara baja a la creación de una moneda única con Brasil – principal socio comercial del país- ya sea en el ámbito bilateral, sudamericano o del Mercosur. En diciembre del mismo año, el diputado oficialista Eduardo Valdés presentó un proyecto de las mismas características. En el Frente de Todos, la idea fue respaldada por el presidente Alberto Fernández e impulsada años atrás por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el mandatario de Brasil que visita la Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva.

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Y es que en mayo del año pasado, la titular del Senado aseguró que «el principal problema que tiene el país es la economía bimonetaria» y advirtió sobre «la importancia del dólar en forma total y absoluta en la formación de precios», tras lo cual convocó a todas las fuerzas políticas a «abordar un acuerdo acerca de cómo resolver el problema».

De hecho, muchos coinciden en que es la posibilidad de que el comercio dentro del Mercosur se haga con una moneda única como un primer paso de soberanía que permita optimizar la integración.

Por ahora se sabe que la moneda común de denominará “Sur” y funcionará sin eliminar el peso argentino ni el real brasilero. Se estima que una unión monetaria que cubriera a toda América Latina representaría el 5% del PBI, mientras que el euro, abarca el 14% del PBI mundial medido en dólares. Los países podrán adherirse paulatinamente sin tener que eliminar sus monedas nacionales.

Otra de las cuestiones que se abordó es la posibilidad de, una vez activa esta iniciativa, generar un swap entre pesos y reales para compensar el déficit comercial que puedan existir en la balanza bilateral. Esto implicaría que el Gobierno no gaste dólares de las reservas para el pago de importaciones provenientes de Brasil. La propuesta tiene se viene gestando desde hace varios años.  En 2019 en plena inestabilidad cambiaria, los ministros de Economía Nicolás Dujovne y Paulo Guedes, y los presidentes Macri y Bolsonaro, estuvieron a pocas horas de anunciar la creación de una moneda común.

La situación no se concretó porque el presidente del Banco Central de Brasil, Roberto Campos Neto, desestimó la operación por la crónica inestabilidad monetaria argentina con el temor de que terminara contagiando a su país.

Años después, con ideas políticas distintas, Lula y Alberto Fernández vuelven a poner la idea sobre la mesa, en el marco por su visita a Argentina por el encuentro de la CELAC, el mandatario brasileño aseguró este lunes que la moneda común es “algo que va a suceder” y recordó la pequeña experiencia que ambos países tuvieron en 2008, pero que era opcional.