La Paz, Bolivia

El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció  una reforma ministerial que pasa por la salida de su canciller, David Choquehuanca, y de su principal operador político en la Presidencia, Juan Ramón Quintana, con la mira en buscar una nueva reelección en 2019.

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Morales, quien inicia su doceavo año en el poder, nombró a 10 nuevos ministros y ratificó a otros 10, además de eliminar las carteras de Transparencia y de Autonomías -que integrarán otros ministerios- y crear la de Energía. 

El único que permanece desde que asumió el poder en 2006 es su ministro de Economía, Luis Arce.

Choquehuanca será reemplazado por el abogado e investigador aymara Fernando Huanacuni, mientras que el exparlamentario y también abogado René Martínez sustituirá a Quintana en el ministerio de la Presidencia.

A cargo de la nueva cartera de Energía estará Rafael Alarcón, exgerente de la Empresa Nacional de Electricidad.

«Hay que seguir trabajando y planificando», remarcó en su discurso Morales, el primer presidente indígena, de izquierda, quien aseguró que su gabinete trabajará para eliminar problemas como la «microcorrupción».

El gobernante anunció el pasado sábado que designará un «gabinete político» enfocado en la denominada Agenda 2025, considerada la mayor estrategia estatal de este país andino-amazónico.

Morales tiene 58% de popularidad, aunque 63% rechaza que se postule por cuarta vez a la presidencia, según una encuesta. 

Su partido Movimiento Al Socialismo (MAS) estudia mecanismos constitucionales para habilitar su nueva candidatura. En todos estos años, la oposición se ha mostrado débil y poco aglutinada para representar una fuerza alternativa.

Morales perdió en febrero del año pasado un referéndum nacional para modificar la Constitución y permitirle un cuarto mandato de 2020 a 2025, pero actualmente sus partidarios -que rechazan ese resultado- buscan un camino para lograrlo.

Coincidiendo con el referéndum, Morales fue afectado por un escándalo mediático que involucró a la firma china CAMC y a su expareja, Gabriela Zapata, quien alegaba tener un hijo con el gobernante, aunque finalmente se estableció que el menor no existe.

Tras perder el referéndum, el presidente alegó entonces que fue derrotado con «la mentira de la derecha» y sugirió al tribunal electoral anular su resultado.