Armenia y Azerbaiyán llegaron a un acuerdo de paz tras seis semanas de enfrentamientos, pero el tratado no fue bien recibido en territorio armenio.  “Falta claridad sobre cómo se llegó a esta firma. Más allá del cese al fuego, irrumpió de forma muy desfavorable por lo que se ha cedido”, destacó Alfonso Tabakián, director del Consejo Nacional Armenio para Sudamérica. 

El dirigente señaló que “no hay un estatus para población armenia de Artsaj –como Armenia denomina a la zona de Nagorno Karabaj-, ¿quién va a garantizar, salvo el ejército ruso, la integridad física o el patrimonio cultural?”, se preguntó.

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“En todos los territorios armenios en donde no hay un sostén a nivel internacional, se ha desplazado a la población o ha habido limpieza étnica”, advirtió Tabakian, quien además apuntó al rol de Turquía en el conflicto. 

Es que dentro de los 9 puntos del acuerdo, precisó, “hay un canal de conexión por el sur de Armenia, entre un territorio históricamente armenio pero despoblado, que une el frente turco con la parte más grande de Azerbaiyán: un canal abierto para la comercialización de petróleo”.

Por este motivo Tabakián sostuvo que “el posicionamiento, más allá de las dificultades de Armenia, habla de un movimiento geopolítico de las potencias” en la región del Cáucaso. 

Respecto a las críticas que recibió el primer ministro armenio Nikol Pashinián, afirmó que “el gobierno va a tener que demostrar que es una firma positiva”. El premier “mantiene en un ámbito muy cerrado los secretos de estos acuerdos”, agregó.

De todas formas, indicó que “la Asamblea Nacional tiene que ratificar este acuerdo, ya que el primer ministro no tiene la potestad”.

“Este acuerdo creo que fue impuesto ante la situación y como se dieron los acontecimientos. El primer ministro se vio obligado a la firma de este acuerdo por parte de Rusia y Turquía”, agregó Tabakian.

Más allá de las negociaciones desde la guerra de 1994, había territorios adyacentes dentro de la organización, pero no hay estatus para lo que queda para la población armenia de Artsaj. Nada nos asegura que no vuelva a haber una limpieza étnica, como ya ha ocurrido, y que los turcos y los azeríes vayan a respetarlo”, insistió el dirigente armenio.

Y puso como ejemplo de esa alerta que “Turquía que negó y sigue negando el genocidio, que actuó de manera parcial con Azerbaiyán, con focos en Libia y Siria, y puede meter yihadistas, mercenarios”. 

Como el documento debe refrendarlo el parlamento armenio. El primer ministro Pashinián llegó al poder “con vientos de renovación y bienestar. Cómo va a traducir este acuerdo en algo beneficioso es algo complejo, pero eso la tensión interna. Ahora empieza a haber unos corrimientos de Pashinián y nada asegura que cuente con los votos necesarios”, concluyó Tabakián.