El domingo, Ecuador elegirá presidente. A la par, se deberían realizar las elecciones legislativas de los representantes a la Asamblea Nacional y al Parlamento Andino. Sin embargo no está claro lo que sucederá con estos últimos. Tal vez no se efectivicen. Sería un hecho más de lo complicado y criticado que viene el proceso.

No bien asumido Lenin Moreno como presidente, con el respaldo de Rafael Correa como su principal capital, se encargó no solo de alejarse de él, sino de facilitar su persecución judicial. Otro caso claro de lawfare. La derecha intentó denostar, descalificar, perseguir a dirigentes de la Revolución Ciudadana y tratar de borrar de la memoria del pueblo a Correa. Pero eso no resultó.

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El 27 de agosto de 2020, Andrés Arauz presentó ante el Consejo Nacional Electoral la documentación para inscribir su candidatura que llevaba como vice Rafael Correa, exilado en Bélgica, Pero a los cuatro días el CNE rechazó su candidatura, con el argumento de que el candidato debe asistir en persona al Consejo para hacer el trámite, condición que no aparece en la legislación. A pesar de considerar injusta e ilegal la proscripción, el correísmo aceptó participar, como lo hiciera el MAS en Bolivia con Evo Morales. Así, la coalición inscribió al periodista Carlos Rabascall. Tras fuertes reclamos internacionales, el 9 de diciembre, el CNE, dejó en firme la fórmula Arauz-Rabascall. De cualquier modo, el manejo capcioso de las autoridades electorales no terminó: entre otras restricciones prohibió los spots televisivos donde aparezca la imagen de Rafael Correa y los de radio donde aparezca su voz.

Por otra parte, el movimiento Justicia Social también tuvo problemas en inscribir al empresario Álvaro Noboa: tras idas y venidas no se habilitó su candidaturaa presidente. Por esta decisión, a principios de enero, a un mes de la fecha prevista de las elecciones el Tribunal Contencioso Electoral suspendió a la presidenta y a tres consejeros del CNE, definiéndolos como “responsables de haber incurrido en una infracción electoral muy grave”. Quedó en suspenso la aplicación de la sanción por la inminencia del acto electoral. Eso aún está en discusión y podrían ser desplazados en estos días, asumiendo sus suplentes. Lo que complicaría todo aún más.

Pero podría haber más problemas. El jueves pasado, el CNE informó que la impresión de las más de 13 millones de papeletas para elegir Parlamentarios Andinos no comenzó aún.  El CNE podría hacer votar los representantes en otra fecha, pero el artículo 143 es claro: “Si todas las elecciones no se hacen en la misma fecha se declararán nulas todas las votaciones”. En este caso de presidente y asambleístas. Se argumenta que hay modos de solucionarlo, pero con todo lo sucedido queda la gran duda si no será una excusa para anular las elecciones de acuerdo a quien resulte ganador. El peligro de que se cuestione el resultado o el proceso electoral es cierto.

El movimiento de la Revolución Ciudadana liderado por Correa, tuvo paciencia y capacidad para evitar cada nueva dificultad y la candidatura de Arauz encabeza todas las encuestas. Está claro: el recuerdo de lo logrado durante los años de gobierno es su principal capital. El deseo de una parte importante de la población es de volver a aquellas épocas.

En Ecuador se juega si la democracia aún acotada es la que resuelve las diferencias políticas e ideológicas o si la región vuelve a épocas en que los pueblos padecieron autoritarismo y dictaduras. El Parlasur trabaja intensamente en Ecuador, como hace poco en Bolivia y en toda la región para que la voluntad popular pueda expresarse, se convoquen y se realicen elecciones sin restricciones ni proscripciones. Y que se respeten los resultados.