En sintonía con los gobiernos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, y marcando distancia con lo expresado por Cambiemos en la Argentina, Uruguay expresó su rechazo a la destitución de Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil, la cual fue considerada «una profunda injusticia».

Mediante un comunicado, el gobierno del presidente Tabaré Vázquez recordó que el Senado definió la destitución de «una presidenta electa legítimamente por el pueblo brasileño» y destacó «el rol» de la ahora ex mandataria para «fortalecer la histórica relación bilateral» entre los países.

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«Más allá de la legalidad invocada (por el impeachment), el Gobierno uruguayo considera una profunda injusticia dicha destitución», sostiene el texto, crítico para con el cambio de mando.

En esa línea también se expresó el ex presidente de Uruguay, José Mujica. Para él, se trató de «un golpe de Estado que estaba anunciado desde hacía rato».

Mujica calificó el impeachment como «una simple pantomima» y consideró que la oposición brasileña no soportó «la decisión de las urnas». «Esto estaba decidido y en otra parte. Se montó un escenario, a los efectos de embaucar a la opinión publica», aseguró el Pepe.