El presidente peruano, Pedro Castillo, anunció que su Gobierno evalúa medidas drásticas como la aplicación de la castración química obligatoria para los violadores de menores de edad, adolescentes y mujeres, después de que el país se viera conmocionado por la violación a una niña de 3 años.

«Basta ya de tanta violencia, los crímenes de violencia sexual contra los niños no serán tolerados por este Gobierno, ni quedarán impunes. El dolor de esta familia también es el nuestro, me siento indignado ante tanta crueldad”, dijo Castillo a la prensa.

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El mandatario realizó esta propuesta luego del caso de secuestro y violación de una niña de tres años ocurrido en la ciudad norteña de Chiclayo, en la región Lambayeque.

«Este hecho atroz e inhumano nos lleva a una enorme reflexión como país para adoptar políticas públicas de Estado más severas que salvaguarden los derechos humanos de los más indefensos que son nuestros niños, y la castración química es una opción, no podemos esperar más», indicó.

El mandatario manifestó que la viabilidad de esta medida deberá ser incluida en el Código Penal y que se necesitará de la aprobación del Congreso para su legalidad, tal como ocurrió en países como Rusia, Polonia, Corea del Sur, Indonesia y Moldavia, donde ya se aplica, así como en algunos Estados de Estados Unidos.

«Exhortamos al Congreso a respaldar medidas concretas en favor de los más vulnerables, porque no podemos seguir tolerando estos violentos hechos que dañan nuestra integridad como sociedad y destruyen la vida de indefensos”, agregó.

Lima y otras ciudades peruanas fueron escenario los últimos días de marchas de protesta para exigir justicia por la niña de tres años que fue secuestrada y agredida sexualmente por un hombre de 48 años, que se encuentra actualmente en prisión preventiva.

Según el Ministerio de la Mujer, más de 21 mil menores de edad han sido víctimas de violación en los últimos cuatro años. En 2021 se registraron 6.929 casos.

En Perú se condena con cadena perpetua a los violadores de menores de 14 años.

Qué es la castración química

Con un origen que se remonta a los campos de concentración nazi, la castración química es un método que se utiliza desde 1946 para impedir la reproducción del cáncer de próstata mediante la supresión de la testosterona.

Mediante el suministro de medicamentos se reduce la libido e inhibe el deseo sexual en las personas. De momento, se aplica en países como Rusia, Polonia, Corea del Sur, Indonesia y Moldavia, así como en los estados de Texas, California y Montana, en Estados Unidos.

Proyectos similares en Argentina

A partir del anuncio de Castillo, es conveniente recordar que en Argentina se han presentado dos proyectos similares que fueron descartados por ir en contra de los tratados de derechos humanos incorporados a la Constitución nacional.

El más cercano en el tiempo había sido presentado por el diputado del PRO Alfredo Olmedo, quien en 2012 propuso incorporar al Código Penal la castración química y física para las personas condenadas por delitos de pedofilia, violación y violación seguida de muerte.

La iniciativa no prosperó por ser violatoria de los tratados de derechos humanos incorporados a la Constitución nacional.

Una situación similar se dio en 2009, cuando el entonces gobernador de Mendoza, Celso Jaque, anunció que analizaba la posibilidad de aplicar en la provincia una solución penal farmacológica para los violadores reincidentes, y convocó a un “comité de expertos” (científicos y abogados) para que se analice la posible implementación.

Después del polémico anuncio, especialistas expresaron sus críticas al proyecto: no solo al considerar que va en contra de las libertades y los derechos humanos sino que, además, conllevaría una solución errónea para una problemática social profunda.