El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró este martes que es «imposible» aislar a Rusia mediante las sanciones y dijo que el país trabajará con aquellos socios que aún lo apoyan.

«No nos vamos a aislar. En el mundo moderno no hay manera de aislar estrictamente a alguien y es completamente imposible aislar a un país tan grande como Rusia», señaló durante una visita al cosmódromo de Vostochni, el centro espacial ruso en el extremo oriente del país.

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«Así que trabajaremos con aquellos socios que quieran interactuar» aún con Rusia, señaló el jefe del Kremlin, que viajó a la región de Amur acompañado del presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko.

Putin aseguró que, aún bajo las sanciones occidentales impuestas en 2014 tras la anexión de la península ucraniana de Crimea y su apoyo a los separatistas prorrusos del Donbás, la agricultura de Rusia se convirtió en una industria de alta tecnología.

«Incluso el volumen de las exportaciones superó el de las ventas de armas, y significativamente, en 10.000 millones de dólares», sostuvo.

Putin señaló que, en 1961, la Unión Soviética estaba en completo aislamiento desde el punto de vista tecnológico. Para entonces, las sanciones fueron totales, pero aún así el Estado comunista logró grandes hitos, como el lanzamiento del primer satélite artificial de la Tierra y el primer cosmonauta en viajar al espacio exterior, dijo.

«Hicimos todo en condiciones de completo aislamiento tecnológico, logramos éxitos tan grandiosos», afirmó el mandatario.

El primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, estimó el viernes pasado que su país ha recibido más de 6.000 sanciones, lo que pone al país en una situación económica más complicada que la que experimentó en 1991 tras la caída de la Unión Soviética.

La inflación interanual de Rusia se disparó al 16,6% en abril y se espera que el PIB se contraiga cerca de 10%, según el exministro de Finanzas y presidente de la Cámara de Cuentas, Alexéi Kudrin.

“El objetivo principal es ayudar a la gente en el Donbass»

Por otro lado, Putin reafirmó este martes que la invasión militar en Ucrania alcanzará su «objetivo fundamental» de «ayudar a la gente en el Donbass», la región del este ucraniano que alberga dos provincias rusoparlantes que mantienen desde hace ocho años un conflicto armado contra el gobierno de Kiev.

«El objetivo fundamental es ayudar a la gente en el Donbass, al pueblo del Donbass que hemos reconocido. Nos hemos visto obligados a hacerlo porque las autoridades en Kiev, empujadas por Occidente, se negaron a cumplir con los Acuerdos de Minsk encaminados a una solución pacífica de los problemas del Donbass», agregó.

El mandatario ruso se refirió a los acuerdos de paz de 2014 y 2015 firmados en la capital de Bielorrusia, en los que el gobierno de Ucrania se comprometió a darle cierta autonomía regional a las provincias de Donetsk y Lugansk que incluían la enseñanza oficial del idioma ruso y la elección de autoridades locales, cuestiones que, según Moscú y las milicias prorrusas, no cumplió.

«A Ucrania habían empezado a convertirla en un puesto de avanzada contra Rusia, habían empezado a cultivar los gérmenes del nacionalismo y el neonazismo que estaban allí desde hace tiempo (…) Era inevitable que esas fuerzas se enfrentaran a Rusia, no hacían más que elegir el momento del ataque», afirmó el líder ruso en declaraciones que recogió la agencia de noticias Sputnik.

Las afirmaciones de Putin se conocieron en las horas previas a lo que las autoridades ucranianas presagian como una gran ofensiva de las fuerzas rusas sobre esa región esteña, que en lo que va del conflicto ya presenta ciudades y pueblos devastados con la portuaria Mariupol, objetivo estratégico para Moscú.