Si algo queda muy claro en las elecciones de hoy en el Ecuador es qué tipo de proyectos están en juego para los 13,1 millones de ciudadanos (de una población de 17,4 millones) que están convocados a elegir entre 16 candidatos, tres de ellos con posibilidades reales de competir por la presidencia.

El candidato de la alianza UNES, el espacio que representa a la Revolución Ciudadana de Rafael Correa, dejó muy en claro en su acto de cierre de campaña cuáles son los ejes de su propuesta y desde qué lugar se posiciona de cara a un eventual gobierno en su país: “¡Qué viva Rafael Correa! ¡Qué viva la Revolución Ciudadana! ¡Qué viva la lucha histórica de nuestros pueblos!”, fueron las primeras palabras que pronunció Arauz. A sabiendas de que el pueblo seguidor del expresidente padeció el giro inesperado del saliente Lenin Moreno, quien supuestamente iría a continuar las políticas de la entonces unificada Alianza País, Arauz aseguró que “el pueblo ecuatoriano está harto de traidores y no va a aguantar una traición más”. El economista, que ayer cumplió 36, puede convertirse en el presidente más joven de la historia de su país, si logra el piso de 40 puntos y diez de diferencia con el segundo. Varias encuestas afirmaban que era posible. “Vamos a recuperar nuestra Patria de forma pacífica, de forma democrática”, remarcó Arauz y aseguró que basará su gobierno en tres ejes: “trabajo, futuro y dignidad” y prometió reponer las políticas que fueron “enseñanzas de la Revolución Ciudadana” como el fortalecimiento a la salud pública, la gestión de obras y la inversión en infraestructura, educación y cultura, entre otros.

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El acto realizado el jueves en Quito tuvo una participación previa de Rafael Correa, en video filmado desde Bélgica, en el que llamó enérgicamente a votar por Arauz y su candidato a vice, Carlos Rabascall, a quien llamó “amigo y compañero”.

“Ecuador se merece un presidente que se parezca a su pueblo”, dijo Correa. Además, citó la canción Sólo le pido a Dios, del artista argentino León Gieco, al plantear que “si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente” en referencia a su antiguo aliado. “Una sola vuelta”, fue el grito final, que es una consigna y a la vez quizá la certeza de que es posiblemente la única forma de que el proyecto popular del correísmo vuelva al poder. Si bien el banquero de la derecha, Guillermo Lasso, fue perdiendo terreno en los últimos días, es quien más se acerca a Arauz y quien quedará como rival ante un posible balotaje, previsto para el 11 de abril, reuniendo todo el espectro de centroderecha, conservador y anticorreísta.

“Cada vez que el Estado se mete en la vida de los ecuatorianos, la complica. Yo quiero que todos tengan la libertad para emprender y hacer sus sueños realidad con menos impuestos y trámites, más inversión y una economía abierta al mundo”, tuiteó el candidato hace unas semanas. Con su alianza CREO, se presenta como el “gobierno del cambio”, una consigna conocida en la Argentina. También realizó su cierre el jueves, pero en Guayaquil. Reiteró que promueve “un amplio programa de inversión que genere empleo y valor para la sociedad ecuatoriana” pero también propone reducir el Estado eliminando impuestos a la renta y a algunas actividades comerciales. Lasso es empresario, miembro del Opus Dei, accionista y expresidente del Banco de Guayaquil, y fue el super ministro de Economía que dirigió el feriado bancario y el corralito previo a la dolarización de Ecuador. A sus 66 años, es la tercera vez consecutiva que se presenta como candidato presidencial. En 2017 perdió en la segunda vuelta por dos puntos.

El líder indígena Yaku Pérez, de 51 años, es el tercer candidato con números prometedores para las elecciones de hoy, aunque la mayoría de las encuestas lo ubican en tercer lugar. Pérez mantiene una postura radical contra la extracción de minerales. En 2019 ya ganó una consulta popular que promovió para proteger los páramos de Quimsacocha en la provincia de Azuay (cuya capital es Cuenca), de donde es prefecto (gobernador). Se define como “próximo a una izquierda flexible” y militante del “comunitarismo”, y consiguió la candidatura del partido Pachakutik, brazo político del movimiento indígena, tras un enfrentamiento con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), la otra cabeza del movimiento popular mejor organizado y con mayor capacidad de movilización del país.

Además de presidente y vice, los ecuatorianos eligen hoy a los 137 miembros de la unicameral Asamblea Nacional y a sus representantes para el Parlamento Andino. La campaña fue limitada por la pandemia. De hecho, Ecuador es uno de los países latinoamericanos más golpeados por el coronavirus, que agravó sus problemas económicos. En 2020, su economía se contrajo un 9,5%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).