La nueva publicación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) en la misma semana que la OCDE anunció un acuerdo entre 136 países para cobrar un impuesto a las multinacionales del 15%, reveló que 30 gobernantes y exgobernantes, 336 políticos y funcionarios de 90 países, algunos artistas y deportistas internacionales y un puñado de multimillonarios tienen empresas offshore en cuevas fiscales.

Los Pandora Papers despertaron viejas demandas de sectores irritados contra los más ricos, que usaron la excusa de que invertirían en crecimiento a cambio de reducciones impositivas, pero se las rebuscan para no hacer ni lo uno ni lo otro. Es que antes de Pandora hubo un Panamá Papers, un Paradise Papers y en el futuro nadie descarta otros XXX Papers.

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En Pandora aparecen tres presidentes en ejercicio de América Latina. Los tres llegaron a la política desde la actividad privada, donde acumularon –o heredaron– grandes fortunas con las que resultó más fácil hacer carrera. El chileno Sebastián Piñera, el ecuatoriano Guillermo Lasso y el dominicano Luis Abinader dieron una versión un tanto infantil sobre su rol en las offshore. Que no las habían usado, que era para negocios que no se hicieron. Hay un ex, el paraguayo Horacio Cartes, y como ya es costumbre, alguien de la familia Macri.

Ninguno de los actuales o pasados mandatarios “populistas” está en la lista. A la vicepresidenta argentina se la relaciona por un secretario de Néstor Kirchner y de Vladimir Putin se menciona a una presunta amante. Caen en la volteada algún rey, como el de Jordania o el emérito de España, el expremier Tony Blair y cosas por el estilo. Y un gran “antipopulista”, como el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

No hay cuevas fiscales, ni dirigentes, ni las grandes fortunas de EE UU en ese ranking. ¿Son los más pulcros del planeta o están entre los que filtran la data?

El gran impacto de Panamá Papers en 2015 no fue igual estos días en medios locales. ¿Será porque los que aparecen cuestionan la línea de La Nación o Infobae, que aportaron periodistas a la ICIJ? ¿O será porque también algunos de los accionistas aparecieron o pueden aparecer en el futuro?

El 65% del dinero en esas guaridas fiscales proviene de maniobras de evasión de los magnates, estima Global Financial Integrity (GFI), mientras que un 30% corresponde a delitos comunes –contrabando, trata de personas, venta ilegal de armas, narcotráfico– y el 5% restante es por corrupción de figuras políticas.

Mauricio Macri declaró hace poco, sin inmutarse, que para ganar dinero en el país hay que evadir impuestos. Ya había sido procesado a principios de siglo por ese delito. Y dijo no comprender cuál era el problema de tener una offshore como la que salió a la luz a poco haber ganado la presidencia. En el podio de Pandora Papers, Argentina tiene la medalla de bronce, con 2521 firmas locales, detrás del Reino Unido, con 3936, y Rusia con 3694.

Se escandalizan quienes no creen ético escabullir su responsabilidad social. Tal vez otros que no se pueden escapar. Trabajadores, profesionales, pequeños y medianos empresarios, que resultan ser los principales sostenes del Estado. Según la ONG estadounidense, los países del mundo pierden 427 mil millones de dólares por evasión. Un PBI argentino que se roban cada año. «