Manifestantes tomaron este lunes de forma ilegal una mansión en el centro de Londres que pertenece a uno de los multimillonarios rusos sancionados por el Gobierno del Reino Unido, en respuesta a la invasión de Rusia a Ucrania, para entregarla a los refugiados de ese país. Se trata de un inmueble valuado en 50 millones de libras (65 millones de dólares) ubicada en Belgrave Square, un lujoso barrio en el centro de Londres que pertenecería a Oleg Deripaska, un oligarca vinculado al presidente Vladimir Putin.

«Esta propiedad ha sido liberada, Putin vete a la mierda. El poder engendra parásitos», decía una de las pancartas colgadas en los balcones de la propiedad por los ocupantes ilegales. La casa de ocho habitaciones, ubicada en uno de los barrios más caros de la capital británica, también tiene un cine, un gimnasio y un sauna de vapor turco.

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La propiedad se compró por 25 millones de libras esterlinas en 2003, a través de una sociedad de cartera de las Islas Vírgenes Británicas, y ahora es probable que tenga un valor cercano a los 100 millones de libras esterlinas (130 millones de dólares). Los manifestantes dijeron a la emisora británica BBC, que la ocupación es para «hacer el trabajo» de la ministra del Interior, Priti Patel. Pidieron además a la funcionaria que enviara refugiados ucranianos a vivir en la propiedad de Belgrave Square.

Deripaska de 54 años, nieto del ex líder ruso Boris Yeltsin, poseedor de un patrimonio de 3.000 millones de libras (3.914.80 millones de dólares), es dueño de la empresa de metales e hidroenergía EN+ Group, negó las acusaciones que pesan sobre él acerca de la idea de que es un «agente del Kremlin». El Gobierno británico, congeló también cinco cuentas bancarias de su propiedad.

Otro de los oligarcas sancionados es Román Abramovich, propietario del Club de Fútbol Chelsea y dueño de 70 propiedades en el Reino Unido, con un valor de alrededor de 500 millones de libras (650 millones de dólares). Entre ellas se incluye una mansión de 15 habitaciones en Kensington Palace Gardens con un valor estimado de 150 millones de libras (195 millones de dólares).

La ocupación se produce luego que el ministro de Vivienda, Michael Gove, sugirió que las propiedades de los oligarcas rusos, como el dueño del Chelsea, Román Abramovich, podrían ser utilizadas para albergar a los refugiados. En una ronda de entrevistas por los medios británicos durante el fin de semana Gove, confirmó que estaba presionando para que las mansiones pertenecientes a aliados súper ricos del Kremlin fueran confiscadas con fines «humanitarios».