Un órgano técnico del Congreso de Estados Unidos advirtió este miércoles que la aprobación de una ley que simplemente derogue la reforma de salud que promulgó Barack Obama provocará que 32 millones de ciudadanos no tengan cobertura médica y que los precios de los seguros se dupliquen en una década.

La Oficina de Presupuesto del Congreso, un órgano no partidista que se ocupa de analizar todos los proyectos de ley en discusión para pronosticar sus consecuencias económicas y sociales, estimó que 17 millones de ciudadanos perderían su seguro médico en el primer año si se derogara la reforma de Obama, conocida como Obamacare, su expansión de Medicaid, el programa destinado a dar cobertura a los más pobres, y los impuestos que creó para financiar el sistema.

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Además, calculó que los costos de los seguros médicos aumentarían en un promedio del 25% en el primer año.

Esta semana, la cúpula de la mayoría republicana en el Senado tuvo que reconocer ante las cámaras de televisión que no tenían las votos para aprobar una reforma de salud que reemplazara al Obamacare y que no los conseguirían en el corto o mediano plazo.

Ante esta nueva derrota legislativa, el presidente Donald Trump intentó rescatar políticamente la situación y llamó a su bancada en la cámara alta a, al menos, derogar el Obamacare y dejar para dentro de dos años, después de las elecciones parlamentarias de medio término, la elaboración de una nueva reforma.

Hoy el líder de la mayoría republicana en el Senado, el veterano Mitch McConnell recogió el guante y prometió que intentará modificar el proyecto de ley para sólo derogar la reforma de salud de Obama.

«La próxima semana estaremos votando sobre la moción para continuar, y tengo todas las expectativas de que podremos llegar al proyecto de ley», informó el senador a la prensa en la Casa Blanca, tras compartir un almuerzo con el presidente Trump, según la agencia de noticias EFE.

La reforma que promulgó Obama en 2010 logró que alrededor de 20 millones de ciudadanos pudieran comprar un seguro médico, pero aumentó significativamente el costo de las coberturas para el resto de la población.

Desde el primer momento en que entró en vigor, la ley se convirtió en un símbolo, de victoria y progreso para los demócratas, y de rechazo para los republicanos, quienes hicieron de su promesa de derogarla el eje de sus campañas legislativas y presidencial el año pasado.