2020 de pandemia: la lucha feminista es la de siempre, el mundo no

Desde Economía Femini(s)ta analizamos qué aprendizajes de las luchas feministas aportaron otras perspectivas y nos ayudaron a sobrellevar la compleja coyuntura.

(Foto: AFP)
Por Justina Lee - La nota es parte de la alianza entre Tiempo y Economía Femini(s)ta, una organización aliada que trabaja para visibilizar la desigualdad de género a través de la elaboración de contenidos claros y de calidad.
17 de enero de 2021

Lo hicimos ley. En la madrugada del 30 de diciembre de 2020, se logró la media sanción de la Cámara Alta que se necesitaba para que el aborto legal, seguro y gratuito se convierta en realidad en nuestro país.

Luego de décadas de activismo y organización, que han marcado tantos hitos históricos construidos desde los movimientos feministas en Argentina, hemos logrado una conquista necesaria y urgente para avanzar en pos de una sociedad más igualitaria.

Desde Ecofeminita acompañamos la vigilia con nuestro poroteo colaborativo sosteniendo el minuto a minuto del debate junto a las declaraciones en simultáneo de los parlamentarios y el amplio movimiento que se hizo visible en las calles, actualizando los tiempos de la sesión constantemente y sosteniendo el activismo en redes con quienes por motivos varios hoy no pudieron salir a la calle. Nuestro conteo se mantuvo en base a las declaraciones públicas de los representantes, evitando las especulaciones que se delineaban en la previa.

La aprobación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo cierra un capítulo en la lucha de derechos, uno largamente postergado y condenado muchas veces al ostracismo, a pesar de años de lucha inclaudicable de los movimientos de mujeres y los feminismos.

Sin embargo, esta victoria no significa un punto final: garantizar este flamante derecho a todas las personas con capacidad de gestar será una lucha que continuará en los territorios, y vuelve a abrir otros debates urgentes como la separación de la Iglesia y el Estado.

Si nosotras paramos, se para el mundo. Los feminismos arrancaron el 2020 preparando el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries a través de asambleas y distintos encuentros. Para sorpresa de distintos sectores, aunque todavía no se había declarado la pandemia por el coronavirus, las manifestaciones que venimos haciendo internacionalmente desde el 2017 ya se habían cancelado en distintos lugares del mundo.

En Argentina, el virus llegó más tarde y la cuarentena obligatoria fue declarada recién el 20 de marzo. En este contexto, se efectivizó la autoconvocatoria para marchar en contra de la desigualdad y la violencia machista.

A su vez, este año lo empezamos con las conquistas que representan la existencia de un Ministerio de Las Mujeres, Géneros y Diversidad, y una dirección de Economía y Género en el Ministerio de Economía.

Con la consigna “si nosotras paramos, se para el mundo” invitamos también a pensar a la economía y las crisis económicas con las herramientas de la Economía Feminista Rupturista, una perspectiva que pone en el centro de análisis a los cuidados y la sostenibilidad de la vida, intentando correr del eje a los mercados.

Los cuidados en cuarentena. Si bien la incorporación de ministerios y direcciones que buscan incorporar la mirada feminista a las políticas públicas empezaron su gestión en otro panorama, una de las cosas que quedó muy clara este año es que en pandemia las desigualdades se profundizan. Es así como quedó en un plano mucho más visible algo que venimos reclamando desde los feminismos hace décadas: el mundo se sostiene también gracias al trabajo de millones de mujeres que se ocupan de las tareas de cuidado y las tareas de limpieza, salud, alimentación y crianza.

En plena crisis, se sostuvo la discusión sobre el reparto desigual de las tareas domésticas en los hogares, que en muchos casos recayeron sobre mujeres que en otros momentos las tercerizaban, y quienes las realizan de forma remunerada vieron aún más vulnerados sus derechos laborales. En este sentido, si bien fue central la existencia del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que tenía en cuenta específicamente la situación de las trabajadoras de casas particulares, además de la realidad de casi 9 millones de argentinos, fue una transferencia estatal que sólo se logró implementar 3 veces en el año.

De esta forma, vimos también cómo se le sumó la profundización de las malas condiciones laborales que vivieron las trabajadoras de casas particulares a lo largo del año. Incluso, los propios testimonios de las trabajadoras dieron cuenta de la situación de precarización y maltrato que caracterizan al sector más feminizado y no registrado de la economía. Es por esto que seguimos luchando por una de las banderas centrales de la economía feminista: un Sistema Integral de Cuidados, una propuesta que surge de pensar al desarrollo económico y a la macroeconomía en clave feminista e inclusiva, necesaria para pensar una transformación social pero que en estos contextos de urgencia también demandan políticas de corto plazo, como lo sería un cuarto IFE.

Hizo falta una pandemia para ver la crisis ambiental. Una vez que la pandemia fue declarada y en el país se decretó la cuarentena obligatoria, desde distintos sectores de la sociedad se intentó poner foco en la reflexión desde una mirada más estructural y menos coyuntural. No podemos dejar de pensar a la pandemia sin pensar en el contexto en el que se da: la crisis climática. Aunque esta afirmación pareciera una obviedad, no faltaron las oportunidades para tener que remarcar que esta situación inédita se da en un marco que viene siendo alertado hace años por los sectores activistas ambientales.

En ese sentido, los activismos alzaron su voz para intentar pensar a esta situación particular con miradas alternativas a las tradicionales. El ecofeminismo se elevó como una gran herramienta para repensar las relaciones entre las personas y nuestro entorno natural de forma no jerárquica.
En esta misma línea, nos encontramos con que la Cancillería argentina y la República Popular China comunicaron la inminente firma de un memorándum para instalar megafactorías de cerdos en nuestro país. El texto en cuestión fue modificado en numerosas oportunidades pasando de una primera propuesta de producir 9 millones de toneladas de carne porcina a una segunda propuesta de 9 mil toneladas.

Como resultado, pudimos ver que no sólo los sectores activistas ambientales “de siempre” reaccionaron frente al acuerdo, sino también, se sintió un efusivo repudio de una gran parte de la sociedad civil. Desde distintas perspectivas, se argumentó en contra de dicho acuerdo, en donde también se le hizo frente a la situación a través de manifestaciones en las calles.

Respecto de la calidad y el tipo de los empleos que este sector podría generar, hay que tener en cuenta que hoy día más de la mitad de los trabajadores agrarios no está registrado y no está cubierto por una ART, sumado a que más del 80% de ellos está expuesto cotidianamente a temperaturas extremas. Otro problema que enfrentan a diario los trabajadores agrarios es la fuerte exposición a riesgos químicos.

Frente a la pandemia, más feminismo. Con el lema “en cuarentena seguimos menstruando” durante el mes de mayo, mes de visibilización de la salud menstrual, armamos una campaña de recolección de donaciones para que las compañeras de La Poderosa pudieran comprar productos de gestión menstrual y distribuirlos en las villas.

El costo anual de menstruar estimado en septiembre de 2020 arrojó que cada persona deberá destinar entre $2992 y $3925 a productos de gestión menstrual, lo que en muchos casos redunda en ausentismo escolar y uso de materiales inadecuados por falta de medios para comprarlos.

Además, durante 2020 se aprobaron cuatro ordenanzas municipales para la provisión gratuita de productos de gestión menstrual en Morón y Zárate (PBA), Ciudad de Santa Fe y Rosario (Santa Fe) y San Rafael y Luján de Cuyo, en Mendoza. La ola roja creció también en contexto de emergencia sanitaria y la necesidad de cubrir el derecho a la salud menstrual de las mujeres es cada vez más evidente.

Es en este contexto en el que en el mes de octubre realizamos el 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No-Binaries de la manera que se pudo. Ante este panorama atípico, desde Ecofeminita decidimos aportar en esta particular coyuntura con una propuesta complementaria al Encuentro, y propusimos hacer el #EncuentroEnCasa. Con este fin, organizamos la #SemanaFeminista, donde abordamos distintos temas por día, generando herramientas como notas, podcasts, videos, charlas, entrevistas y mucho más para llevar estos debates al seno familiar.

Por un año nuevo más igualitario. Sin dudas este ha sido un año excepcional y aunque tenemos muchas dudas de cómo se desarrollarán los próximos años, entre nuevas cepas, vacunas y negociaciones con organismos internacionales, tenemos la convicción de que pondremos todo nuestro trabajo en la construcción de una sociedad más igualitaria. La conquista por el aborto legal fue la punta de lanza para los movimientos feministas de Latinoamérica, que tienen y tenemos por delante un largo camino por transitar. Hoy vivimos un continente un poco más justo e igualitario. Les agradecemos a ustedes lectores y lectoras y, en especial, a nuestres compañeres de Tiempo Argentino por haber compartido un año que nunca olvidaremos.

¡Salud!

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