“Hacemos temas muy dark y en el medio nos reímos un poco”

El dúo conformado por Juan Lorenzo y Bárbara Aguirre presentará “El buen mal”, su disco debut, el jueves 4 en el CAFF. Entre el tango, la música contemporánea y la canción popular, la cantante y el guitarrista encuentran su propio camino.

Por Belauza - @jbautentico
27 de Junio de 2019

“Para Maradona, Pompeya era París. Para mí el Centro era opulencia, gente de otro nivel, era mi París. Cuando entré a Bellas Artes tenía 13 años, venía de jugar al fútbol en la calle, conocí pibes de clase alta, que no tenía ni idea de qué era eso; ¡pibes que no eran de ningún cuadro de Fútbol!”

Así sintetiza Juan Lorenzo (34 Puñaladas, Bar del Chino) lo que fue en su infancia nacer en el sur de la ciudad. Pero era una ciudad recorrida, en sus cuatro puntos cardinales, por distintas melodías. Hoy hasta la música le cuesta cruzar la frontera de Avenida Rivadavia. Por eso “El buen mal”, el disco debut del Dúo Lorenzo-Aguirre (Juan Lorenzo y Bárbara Aguirre) presenta el jueves 4 de julio en el CAFF, es un nuevo intento por cruzar la frontera y encontrarse con aquellos tan parecidos que desde algún lugar se quiere mostrar con muy diferentes.

“A todos los barrios más allá de Rivadavia les pongo un nombre de fantasía; por ejemplo Palermo es Disney”, provoca la risa entre el dúo y el periodista Aguirre, risa que acompañará toda la nota. “En el escenario hacemos lo mismo -agrega-. Los temas que tocamos, las letras son algo fuertes, entonces buscamos un poco de humor como para seguir en el momento.”

“Nada guionado”, dice Lorenzo por las dudas que se crea que este innovador dúo de guitarra y voz quiera hacer algo bien pautado; de hecho la falta de una pauta estricta en el vivo les permite improvisar sobre un tema altamente ensayado y dejarse llevar por las sensaciones que le produce el momento.

“En principio el disco es la culminación de una etapa y de un repertorio que venimos contando desde que nos conocimos, que son seis años. Nos cruzábamos en alguna comparsa de candombe, milongas, ella hacía algunos tangos clásicos de género”

-Habíamos hechos un repertorio para bailarines- dice Aguirre. 

-Y si en vez de juntarnos esporádicamente nos juntamos para hacer algo, le dije. Y le pasé temas que tenía y ella se los aprendió enseguida, y se los apropió de una semana para otra.

-No sé por qué no figuro en Sadaic todavía

-Ya vas a figurar. Cuando gana mi primer millón de dólares te voy a regalar un termo como éste.

-¿No es muy generoso? -dice el periodista

-¿Viste? Yo soy un deconstruido total.

Tras la carcajada compartida, Lorenzo retoma: “Y yo empecé a cantar, que no hacía. Soy guitarrista, de formación popular, no tengo academia pero toqué mucho tango. También empecé a componer, y ella entendió y por suerte le gustó todo lo que hacía y empezamos a ver cómo nos cruzábamos más. Que no fuera un guitarrista acompañando a una cantante, sino que hubiera un trabajo sobre los arreglos y las voces para hacerlo crecer. Nos dimos cuenta que funciona y ahí surgió, con un tiempo, la idea de un disco. El repertorio abarca desde aires folclóricos, zambas, chacareras dobles y la parte urbana que creo que es la somos más fuerte: tango, milonga, candombe, vals. Todavía no encontramos el techo.

Aguirre: Esas vueltas de tocar tangos ya hechos era como que nos disparó querer algo más igualitario. Cuando veíamos el dúo zaraza era como siempre: una cantora y el acompañante. De ahí alentarlo para que cante más, a hacer arreglos vocales, y todo esto en base a un salto sin red total. Mucho tuvieron que ver las canciones de Juan, pero mucho también proponer y que el otro acepte con una confianza de ser una maquinaria conjunta.

Lorenzo: Por más que haya hecho el proceso de letra y música, terminan de cerrar con ella. Ella me dice: me cierre más que repitamos esta estrofa, o yo me voy desde acá.

A: Yo le digo, “Tocá una jirafa voladora con la guitarra” (ríe).

L: Claro, los cantantes ven la música desde un  lugar distinto al músico formado. Está bueno eso, porque contaban de Zitarrosa decía: Negro, acá haceme cangangá cangangá, decía él; y tenés que tener un tipo que intérprete que es cangangá cangangá. Barbie tiene cosas así: acá haceme pum pum pum pi pí, y quiere eso.

Así que ella, además decirle que haga una jirafa voladora, también se metió en los, para Lorenzo, mal llamados arreglos: “En realidad el arreglo es una forma de composición. El Dúo Salteño, por ejemplo, que admiramos mucho, y es una cosa irrepetible: el Cuchi (Leguizamón) componía para estos dos tipos que eran unos cantantes extraordinarios (Néstor Echenique y Patricio Jiménez), que podían cantar cosas prácticamente imposibles, y el arreglo del Dúo Salteño es la composición del Cuchi.

A: Nosotros estamos haciendo algo casi igual jajaja. Cuando tenía veintipico, antes de que me agarrara el fragor del champán (suelta una risa Lorenzo) era soprano y cantaba folklore, y andaba recontra arriba. Ahora me agarró la maduración, la adultez (cambia el tono de voz) y me empezó a pintar también en base a las composiciones de Juan este cambio de registro y de canciones más folclóricas. Son melodías que no sabés en qué punto van a reposar. Hay algo del barro, de la cuestión más profunda -que tal vez tiene que ver con de dónde venimos-, que se plasma en las voces. Buscar lo que sería en los cantantes la base de la pelvis como el lugar del buceo del interior, encontrarse con ese darkness que no se sabe qué puede pasar.

“El buen mal” está plagado de momentos que invitan tanto a degustarlo como a reflexionar sobre lo que se está consumiendo, un viaje suave a algunos lugares propios no visitados. “Hay gente que llena todo; el horror al vacío, como dicen los árabes -apunta Lorenzo-. A mí me gusta eso que decíamos del Dúo Salteño, que hay espacios, aspiraciones, hasta silencios. Y eso se siente un poco en el tipo de aplauso que ganás: el aplauso enloquecido o el de gente que escuchó y le llegó una brisa, que te agradece que entre tanto quilombo, tanto ruido, le den un poco de respiración. 

Una respiración que lleva a reflexiones sobre la elección del Caff como lugar de estreno de este muy buen disco: “Puede parecer un lugar más la expansivo -dice Lorenzo-, pero en los últimos años el CAFF también ha recibido otros géneros que el tango, y además no hay tantos buenos lugares para tocar, porque no te tratan bien, o no tratan bien al público o no tienen buena acústica; los lugares son pocos”. “Y además -aporta Aguirre-, porque los temas de la canciones enseguida nos remiten a un lugar como el Caff; es como el lugar donde se puede hablar de todas esas cosas”. O que hace recordar a Lorenzo la anécdota de cuando fue a escuchar (no a ver) a João Gilberto en el Ópera: “El teatro está a full, lleno de gente y barullo, el tipo salió, se puso a cantar bajito Corcovado sin siquiera decir buenas noches y en tres segundo había un silencio impresionante”.

Sin dejar el humor de lado, claro: “Nos estamos comparando con el Dúo Salteño, Juan Falú, João Gilberto”, vuelve a hacer reír lindo Aguirre. “Hacemos temas muy dark, que abordan cuestiones vinculares polémicas o asuntos sociales controvertidos, y en el medio nos reímos un poco”, agrega sin querer justificar el buen sentido del humor del que goza el dúo.

Apostar a un disco cuando “es un pésimo momento para hacer casi cualquier cosa” al menos hace sospechar de un optimismo por el futuro inmediato que parece no abundar. “Hace como tres meses que participamos en festivales con dos o tres cositas y nada más. Y además venimos haciendo mucho prensa por el disco, así que lo que esperamos después de esta presentación es tocar más seguido.

-Yo te invito a tocar por Evita y por Perón hasta fin de año- sugiere Aguirre sin medias tintas.

-Y ojalá pasen esas cosas inesperadas que le pueden pasar a muchos músicos, que es irse de gira. Y una vez que el repertorio esté corriendo empezar a ver nuevas composiciones y trabajar el tema de las voces y cómo profundizar nuestra forma de hacer música, en la identidad del dúo.

-Van a ser seis meses bastante álgidos para nosotros y para la región, y como siempre nos fuimos impregnando de todo eso, me parece que vamos a tocar un montón.

Algo imprescindible si, como muestran, tienen ganas de tocar en las provincias argentinas. “Gran parte de nuestra música tiene conexión con el interior, y nos gustaría curtirlo -comparte Lorenzo-. Y a veces es más difícil viajar por el interior que salir a Europa.” “Nos contaban que hay gente que manda tipo  enlatados con músicas nuevas al interior -interviene Aguirre-, porque no llegaban, no se conocen muchas cosas que estén pasando con el tango actualmente.” “Hay lugares en los que hay una visión súper conservadores del tango, incluso en un festival nos llegaron a pedir ‘Naranjo en Flor.’” Cruzar Rivadavia sigue siendo complicado.  


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