A siete años del crimen de La Carcova sus familiares marcharon para pedir justicia

Una gran manifestación recordó a los adolescentes asesinados por la policía en la localidad de José León Suárez.
6 de Febrero de 2018

A siete años de la masacre de Cárcova, familiares, organizaciones y partidos políticos marcharon en José León Suárez para recordar a Franco Almirón y Mauricio Ramos, quienes fueron fusilados el 3 de febrero de 2011 por la Policía Bonaerense.

La marcha se realizó el sábado por la tarde desde la estación ferroviaria de José León Suárez hasta Aguado y 2 de Abril y participaron los vecinos tuvo como eje el repudio del accionar de los uniformados y un nuevo pedido de justicia.

Por su parte, los familiares de las víctimas reclaman un nuevo juicio al oficial Gustavo Rey porque afirman que en el primero se comprobó por la declaración de los testigos que fue él quien disparó por la espalda a Franco y Mauricio. A pesar de los testimonios, en esa instancia Rey fue absuelto por el beneficio de la duda.

Fueron miles las personas que marcharon desde la estación de José León Suárez hasta el lugar donde fueron asesinados a sangre fría ambos jóvenes, allí en Carcova, así sin tilde, como llaman los vecinos a su barrio.

“Cuando vemos que el presidente presiona a la justicia en el caso Chocobar, además de ser un delito, es un alarma importante porque está avalando y celebrando que se cometan asesinatos cuando en realidad la policía debe respetar un protocolo de procedimiento”, explica a Tiempo el diputado nacional Leonardo Grosso.

De la movilización participaron también el Movimiento Evita, Frente Renovador, Correpi, PTS-FIT, CELS, APDH, Comisión Provincial por la Memoria, entre otros organismos de Derechos Humanos y organizaciones políticas y sociales.

La familia de las víctimas tuvo la compañía de Cortiñas y las diputadas Victoria Donda y Myriam Bregman. También estuvo el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis y los dirigentes políticos Jonathan Thea, Itai Hagman, Fernando Navarro y Juan Manuel Abal Medina.

"Tanto la policía como la Justicia y el poder ejecutivo nacional actúan con absoluta irresponsabilidad, lo que sucedió aquí en Carcova es un hecho más que se suma a una larga lista de crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad", asevera en intendente Katopodis.

Aquella tarde del 3 de febrero de 2011, Franco de 16 años, Mauricio de 17 y Joaquín de 19 iban rumbo a los basurales del CEAMSE a buscar cartones. Para acortar el camino decidieron ir por el costado de las vías del ex línea Mitre, allí pararon al ver la represión que se desató tras el descarrilamiento de un tren carguero de la empresa TBA, donde intervenían efectivos de cuatro comisarías, la 4ª de José León Suárez, la 2ª, 8ª y 9ª de San Martín. Los efectivos tiraban con balas de goma, plomo y gases lacrimógenos a quien se acercara al tren descarrilado (que llevaba mercadería en sus vagones) y también a quienes sólo pasaban por el lugar.

Ese era el caso de los chicos quienes se vieron obligados por la policía a correr, escapando de los gases lacrimógenos que les arrojaron detrás de la pila de escombros donde estaban se habían ocultado. Luego de la corrida, fueron asesinados con balas de plomo.

Los testigos que declararon en el juicio oral describieron al joven policía motorizado de la Buenos Aires 2, Gustavo Rey. Sin embargo, esas descripciones no resultaron suficientes para los jueces del tribunal oral criminal N° 2 de San Martín, presidido por Gustavo Garibaldi, que absolvieron al policía por el beneficio de la duda. Argumentaron que al tratarse de un “enfrentamiento” en movimiento, las trayectorias de las balas no podían determinarse con exactitud.

Justificó el accionar policial la historia de una banda organizada que había descarrilado el tren intencionalmente. Lo cierto, es que dispararon contra la gente del barrio. A esa hora, muchos de los vecinos de Carcova se preparaban para cruzar un puente que está sobre las vías que los conducen a la quema del CEAMSE, porque son muchas las familias que se sustentan de lo que consiguen en el basural.

El sábado, luego de una extensa movilización, para calmar la angustia y el dolor de los familiares, el cura villero José “Pepe” Di Paola hizo una misa para recordar a las víctimas del fusilamiento.

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