Algo huele mal en el massismo. Por Felipe Yapur

22 de octubre de 2016

Alguna vez, durante el gobierno de la Alianza, un diputado que por ese entonces militaba en el Frepaso supo afirmar que ser oposición es mucho más fácil por aquello de la responsabilidad que carga el oficialismo. Hoy algo ha cambiado. En algunos bloques opositores de Diputados, como el Frente Renovador (FR), se vive una tensión interna fruto de lo que algunos consideran una “excesiva cercanía” con Cambiemos y afirman que, a la larga, van a tener más costos que beneficios que ya se vislumbran en algunas encuestas de la provincia de Buenos Aires.

La principal queja interna que recibe el conductor del FR, Sergio Massa, proviene de sus diputados de extracción sindical. “Hay que terminar con eso de la gobernabilidad que terminará por consumirnos o, peor, sumergirnos en el oficialismo”, suele repetir un joven legislador del FR que se queja, además, de la ausencia de debate interno dentro de la bancada.

Afirma que por lo general Massa resuelve solo la táctica en el Congreso o, a lo sumo, consulta con dos o tres de sus integrantes. Esto es Graciela Camaño y, en cuestiones económicas, Marco Lavagna.

La presencia casi permanente de Cristina Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires, el distrito donde mayor presencia tiene el massismo, ha provocado que las encuestas la muestren en un paulatino ascenso dejando al FR una vez más como tercero entre las preferencias, principalmente, de los bonaerenses del Conurbano.

A ojos de los macristas esto los favorece porque un peronismo dividido detiene el crecimiento de Massa. Si bien en el PRO aman su predisposición a respaldar medidas del gobierno también les molesta la voracidad de Massa al negociar.

Pero a veces la suerte acompaña a Massa. En la sesión del miércoles pasado estuvo a un tris de sumarse a la intentona macrista de incorporar en el debate de la reforma electoral la ampliación numérica de Diputados que beneficia principalmente a Buenos Aires. Quiso el destino que la conducción del bloque radical se opusiera a la maniobra “cocinada entre gallos y medianoche”, más una pizca de encono que le tienen a Massa, que se abortara la intentona. El líder del FR había participado casi en soledad de estas negociaciones que luego ordenó desmentir.

Ese juego es el que molesta a sus compañeros de bancada de extracción sindical que cada día que pasa abandonan las críticas en sordina y ahora las hacen circular en diferentes espacios de militancia sin tantas precauciones.

“Es un gobierno débil”. Esta frase que justifica la razón de la cercanía del massismo al oficialismo se la adjudican en el bloque del FR a Camaño. A sus colegas sindicales no les cae en gracia tamaño justificativo porque entienden que en pos de apuntalar al gobierno nacional terminan por generar malestar en sus bases gremiales y, en Buenos Aires, mayor o renovada simpatía por CFK.

Si hay algo en que coinciden buena parte de los diputados del FR es en la mirada crítica sobre la conveniencia que supone la cercanía de Massa con Margarita Stolbizer. Ninguno tiene objeciones desde lo personal para con la líder del GEN, “una mujer honesta” dicen de ella, pero todos advierten que la diputada es más bien un fenómeno mediática que electoral.

Hoy, el GEN, tiene en la Cámara un solo representante, Stolbizer, porque no logró renovar bancas en los comicios de octubre del año pasado. Salvo, claro está, que nadie dirá más nada si las preferencias electorales de los bonaerenses se divide en tercios y la figura de Stolbizer sirve para sacar una luz de ventaja que, al día de hoy, nadie ve en el FR.

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