Almagro sigue siendo el favorito para continuar liderando la OEA, aunque no por mucho margen.

Los candidatos a ocupar la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos presentaron sus propuestas ante la asamblea, de cara a las elecciones que se realizarán el próximo 20 de marzo.
8 de marzo de 2020

Con críticas elípticas al método de conducción del actual secretario y aspirante a reelegir como secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, los candidatos alternativos María Fernanda Espinosa (Ecuador) y Hugo de Zela (Perú) enfatizaron la necesidad del diálogo para resolver los conflictos y de construir “unidad en la diversidad”. A Almagro se lo acusa de haber fomentado y profundizado una grieta en la OEA, que ha venido siendo receptora de gran parte de las expresiones más conservadoras en la región y ha dirigido críticas y votos de censura hacia los países donde hay o hubo procesos populares. “¿Cómo puede pretender la región elegir a un Secretario General como Almagro, que mantendrá por cinco años el enfrentamiento fratricida que él mismo creó entre los países latinomericanos con su actitud parcializada y arbitraria? ¿No hay quien pueda reunirnos en la causa hemisférica?”, criticó días atrás Ernesto Samper, ex presidente de Colombia y quien fuera elegido para presidir la hoy desmantelada Unasur.

Almagro sigue siendo el favorito para continuar en ese cargo, con el apoyo directo del poderoso gobierno de Estados Unidos, seguido por Canadá, Colombia y el gobierno de facto de Bolivia, entre otros, aunque no por mucho margen. De hecho, quien tiene mayores posibilidades de obtener ese lugar es Espinosa. Hasta ahora el conteo viene bastante reñido, ya que según se desprende de los análisis de Zela obtendría solo el voto de su país, a pesar de haber exhibido amplia trayectoria en “asuntos internacionales”. El estatuto establece que el funcionario debe ser elegido por la mayoría, es decir, obtener al menos 18 votos, de lo contrario habrá segunda vuelta.

En su presentación del jueves pasado, Espinosa advirtió que la organización “debe ser un espacio para resolver y procesar conflictos y no para profundizarlos y avivarlos”. Fue un mensaje claro a Almagro. La ecuatoriana aparece como la posible reemplazante del uruguayo que perteneciera al Frente Amplio antes de su transición política. Fue propuesta por dos países del Caribe y se especula con que el resto de naciones que integran el Caricom voten en bloque. Argentina y México también la apoyarán. A diferencia del peruano, no fue su país quien la propuso como candidata. De hecho el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno votará por Almagro. Rafael Correa tampoco la quiere al frente de la OEA. A pesar de que fue su canciller, la acusa de haber traicionado a la Revolución Ciudadana y de haber contribuido a la persecución contra dirigentes de ese espacio, tal como señaló el ex presidente en una entrevista a este diario.

Almagro, quien reconoce a Juan Guaidó como “presidente legítimo” de Venezuela y dijo que el golpe en Bolivia lo hizo el propio Evo Morales “al hacer fraude”, no se hace cargo de las críticas. Habló de “fortalecimiento democrático” y de haber logrado el objetivo “de haberle devuelto a la OEA su lugar central como foro político por excelencia”, cosa que es bastante cierta, ayudado por la coyuntura. También dijo que facilitó “diálogos constructivos” y de que prestó “particular atención a diversas situaciones especialmente difíciles que sufrieron los estados miembros”.



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