A una semana de haber asumido su cargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador va comprendiendo con qué bueyes habrá de lidiar en el sexenio de su gobierno para poder hacer la Cuarta Transformación que les prometió a los mexicanos.

Cuando todavía no se sacaba la banda tricolor, y aún disfrutaba del calor de la multitud que fue a la ceremonia en la plaza el  Zócalo,  le estaban avisando del asesinato de otro periodista, el décimo en lo que va del año. Lo que motivó que –ahora sí– el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, se acordara de reclamar por los crímenes contra trabajadores de prensa.

«La violencia contra los comunicadores es un atentado contra la sociedad, y contra el derecho de estar informados y acceder a la verdad», tuiteó Almagro sobre el homicidio de Alejandro Márquez Jiménez, director de Orión Informativo. Se le sumaron el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y Reporteros sin Fronteras.

Ese día también habían sido ejecutadas otras 31 personas. De allí que cuando un par de días más tarde AMLO anunció la creación de una Comisión de la Verdad por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, le señalaran que hay no menos de 30 mil desaparecidos en todo el país cuya suerte también merece ser investigada.

Entre las promesas-anuncios de AMLO estaba la de solucionar la controversia por la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en Texcoco. El proyecto comenzó a tomar forma en 2014 y fue muy cuestionado por razones ambientales, pero básicamente por la sospecha de un gran negociado detrás de una obra de más de 14 mil millones de dólares.

La propuesta del mandatario fue una consulta popular que se hizo en octubre pasado, cuando aún Enrique Peña Nieto era presidente. Con su lema de «mandar obedeciendo», AMLO ordenó cancelar la construcción y analizar alternativas ante la necesidad de contar lo antes posible con otra terminal aérea para la capital del país.

Ahora se le vienen demandas de los inversores que habían comprado bonos para financiar el NAIM. En principio, un grupo de bonistas que aseguran juntar a más del 50% de los tenedores rechazó una primera oferta de recompra que hizo el gobierno. Detrás de ellos está BlackRock, el megafondo de Larry Fink, viejo conocido de Argentina y que atesora también papeles de la deuda que contrajo el gobierno de Mauricio Macri.

El otro frente abierto es con los jueces. Para demostrar que otro gallo cantaba en México, AMLO quiso enviar señales de austeridad abriendo al público las puertas de la Residencia de Los Pinos, la lujosa mansión del Bosque de Chapultepec en la que vivieron hasta ahora los presidentes y que se dice que es 14 veces más grande que la Casa Blanca. Convertida en Centro Cultural, desde el jueves el director de cine Alfonso Cuarón proyecta gratuitamente el film Roma, ya que no se la pasan en los cines del país y todavía no tenía fecha de emisión por Netflix.

Otra medida que va por el mismo camino fue el anuncio de que se venderá el avión oficial, que vale más de 200 millones de dólares, y que el mandatario viajará en vuelos de línea. Y un recorte en los salarios de cerca de 1500 altos cargos en la Justicia mexicana, entre ellos ministros, jueces y magistrados de la Corte Suprema. En respuesta, los togados del Poder Judicial de la Federación (o sea, de la Nación) solicitaron amparos para evitar los ajustes. Sostienen que la propuesta del gobierno socava el orden constitucional porque en un país democrático hay separación de poderes.

En el plano financiero, la intención de López Obrador era regular las comisiones que cobran los bancos a sus clientes. En este caso, el argumento es que las entidades pagan menos del 8% de interés por un plazo fijo pero cobran comisiones que rondan el 100%. Unas semanas antes de asumir mantuvo reuniones con algunos de los banqueros más importantes, entre ellos Ana María Botín, la heredera del español Santander. Por ahora no hubo cambios en las reglas y la promesa parece haber sido que no los habrá en el corto plazo.

«Estamos como siempre más que bien dispuestos para trabajar con el nuevo gobierno y hacer que la banca sea un catalizador que ayude a que el país crezca más y el gobierno logre tener éxito. Por nosotros no va a quedar», declaró este jueves, circunspecto, el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Marcos Martínez. Un mes antes las acciones de los bancos habían caído casi un 6% en un día por lo que los medios interpretaban era a raíz de la amenaza que representa el líder centroizquierdista.

El presidente sabe que de aquí en más deberá soportar que lo intenten correr por izquierda los medios hegemónicos, como en el caso del periodista asesinado, o como sucede desde que envió una terna para que se elija un nuevo juez de la Corte. El presidente propuso a dos abogadas y a un expresidente del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad de México. Lo acusan de que los tres tienen vinculaciones con Morena, el partido de AMLO. 

La política también se jugará mediante fake news, cosa de ir limando el amplísimo apoyo que logró en la ciudadanía. Algo de esto ocurrió estos días, cuando desde el diario O Estado de São Paulo y de Cubanet, un medio ligado a los cubano-estadounidenses de Miami, se informó que AMLO estaba negociando con el gobierno de la isla un plan como el Mais Médicos que se había puesto en marcha en Brasil y que se abortó tras el triunfo de Jair Bolsonaro. «Es una volada (mentira) de mis adversarios», se limitó a responder AMLO.