Arriba las manos

Frank es el líder de El Símbolo, un grupo que tuvo su momento de gloria a mediados de los '90. "La clave es repetir el estribillo un número incontable de veces", bromea.
26 de Febrero de 2018

Corografías y letras pegadizas, canciones que son casi un lugar común, después de más 20 años, en cualquier evento donde se invite a la pista a bailar. El Símbolo, la banda más hitera de los '90, con 11 discos editados en su carrera, bien podría tener la cocarda de clásico de cualquier fiesta. La lista de éxitos hace imposible acusar no haberlos escuchado nunca: “Levantando las manos”, “1,2,3”, “De reversa, mami”, “La isla del Sol”, y tantos otros. La banda se formó en el año 1994. Un año después lanzaron al mercado el tema "No te preocupes", (una versión de "Break My Stride" de Matthew Wilder) llegando a los primeros puestos de las radios nacionales, convirtiéndose en el grupo de moda.

“Lanzamos la canción en invierno y el éxito comenzó porque lo hicimos sonar mucho en Bariloche, entonces volvían todos tarareando ese tema del viaje de egresados y en el verano explotó” dice Frank, el cantante del grupo, ultimo sobreviviente de la formación inicial. “Hicimos el primer tema con una canción que nos gustaba y decidimos sacar un disco para ver qué pasaba. Teníamos 18 años y nos gustaba la música bien alegre y fuimos por eso” cuanta el líder del Símbolo quien era productor y dj hasta que lo alcanzó el éxito.

Frank, se llama Francisco Madero, es tataranieto de Eduardo Madero, el diseñador del Puerto de Buenos Aires, dato que más allá del color, no le puede importar menos al cantante. “De hecho me marcó más mi abuelo, del cual heredé el sobrenombre porque se murió cuando yo nací. La música me sirvió para alegrar a mi mamá. Cuando empezamos queríamos ser un símbolo para la gente que se quería divertir bailando, que todo el mundo nos escuche, por eso los temas son que no son para un sector sino universales” dice Frank, quien vivió en México, España, Brasil y EE UU, cuando la espuma bajó en nuestro país.,

Su formula era divertirse como sea. “En chiste siempre decimos que la clave es repetir el estribillo incontable número de veces, por lo menos 18. Pero la verdad que hay que trabajar. Tenemos muchos éxitos, pero tenemos muchos más fracasos. Aunque podemos hacer un show de una hora con todos éxitos, así que algo hicimos bien”, dice. «

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