Bailarines despedidos por Cultura realizaron una manifestación frente al ministerio

Los artistas recibieron el anuncio de que ese organismo no renovará el financiamiento.
16 de Enero de 2018

Luego de que el Ministerio de Cultura de la Nación resolviera discontinuar el financiamiento de la Compañía de Danza Clásica “Danza por la inclusión” que funcionara bajo la dirección artística de Iñaki Urlezaga, los afectados realizaron una manifestación frente al Ministerio de Cultura.

Desde el mediodía y en las primeras horas de la tarde los bailarines cortaron la calle y realizaron una intervención artística.

“Los integrantes del Ballet Nacional ‘Danza´ dirigido por Iñaki Urlezaga, queremos expresar nuestra profunda angustia ante la decisión del Ministro de Cultura de la Nación Pablo Avelluto de discontinuar la compañía, dejando así a 60 bailarines, técnicos, staff, maestros, kinesiólogos, vestuaristas, en la calle", dijeron los artistas. 

El proyecto había sido iniciado en 2013 a partir de una iniciativa de la entonces Ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner quien convocó a Iñaki Urlezaga. Durante 2017 el costo de funcionamiento de la compañía ascendió a 30 millones de pesos entre recursos humanos y costos de producción. En el marco de las actuales políticas de austeridad el Ministerio de Cultura ha resuelto discontinuar esta actividad.

El Ministerio de Cultura de la Nación tiene bajo su responsabilidad dos compañías de danza, el Ballet Folklórico Nacional y la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, las que integran el conjunto de Elencos y Organismos Estables que continúan con su funcionamiento habitual.

El ministro Avelluto señaló su agradecimiento por “el trabajo y la dedicación puestas por Iñaki Urlezaga en este proyecto” y reafirmó el “compromiso del Ministerio de Cultura de la Nación con la difusión de las expresiones de la danza en nuestro país”.

Apenas se conoció la noticia, su responsable, Iñaki Urlezaga que actualmente no está en el país, envió un comunicado. 

"“Impotencia, tristeza, desolación son las primeras palabras que vinieron a mi cabeza cuando me comunicaron desde el Ministerio la decisión de bajar al ballet nacional Danza. 

El "enojo" por supuesto también afloró en mí porque soy un ser humano, y así como el océano se formó gota a gota, este Ballet se estaba formando día a día; le faltaba seguramente mucho por crecer, pero fue mucho también lo que se logró en tan solo 4 años de existencia. 

¿Cómo no enojarme o revelarme frente a la decisión que considero más contraria al arte? ¿Por qué no se fortaleció el espacio en lugar de quitar una fuente de trabajo y lugar de expresión logrado solo con esfuerzo y trabajo de calidad? ¿Por qué no se decidió la alternativa de construir apostando a un modelo de compañía joven y diferente en un país que tiene un vacío enorme en la danza clásica nacional? 

Esta última opción hubiera sido tal vez el camino más difícil de transitar, el más trabajoso, porque hay que tener decisión para emprenderlo y decisión para llevarlo a cabo, pero el trabajo puesto sobre el escenario por esta compañía bien lo valía y los frutos recogidos serían muchos. 

¿Cómo no sentirme vacío cómo artista y argentino después de todo lo que me consta que los integrantes de la compañía dimos para que el país tenga un espacio nacional para la danza clásica y que se estaba construyendo con "Danza"? 

Sòlo me resta agradecer a cada bailarín que apostando a este espacio audicionó ante la convocatoria del Ministerio para ingresar por puntaje a ser parte del Ballet, a los técnicos, maestros, producción, kinesiólogos, pianistas, orquestas, que han pasado por este espacio para la danza clásica de mi país porque yo pude ver con mis ojos y mi corazón lo que han dado día a día para formar algo de calidad, serio, profesional y limpio, sobre todo limpio. 

Ni un solo día me ausenté al trabajo por eso puedo hablar y contarlo desde adentro, y cada día que fui a trabajar lo hice pensando en que más podía aportar desde mi experiencia para que está compañía crezca y florezca por el camino correcto. 

Gracias también a cada teatro, institución, director de orquesta, coreógrafos, escenógrafos, vestuaristas que nos han acompañado y ayudado a dar todo lo que pudimos hacer, y por último no quiero dejar de agradecer al público que hizo de esta compañía un lugar único e irrepetible para bailar, agotando cada espacio en el que el Ballet se presento, siendo fieles desde Palpalá hasta Ushuaia.

Iñaki Urlezaga

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