Bestia Bebé: "Una banda autogestionada como la nuestra necesita tocar"

El grupo de Boedo lanzó "Gracias por nada", su cuarto disco. El cantante Tom Quintans destaca el tono más reflexivo del álbum y analiza las grandes dificultades que impone la pandemia. "Yo quiero la vida normal. Nos tocó esto, qué se va hacer. Pero no me gusta romantizar estos momentos", señala.

(Foto: Prensa)
5 de noviembre de 2020

La banda de Boedo que desde sus orígenes hace ya más de una década giró sin parar, sacó nuevo disco: Gracias por nada. Quienes conocen a Bestia Bebé sabe que sus referencias líricas (incluso musicales) no tienen una lectura certera; más bien corresponden a la tradición inaugurada hace casi 50 años por el punk: las cosas surgen y se hacen, fluyen y se persiguen, se aprenden y se ejecutan más allá de las explicaciones que se puede dar al respecto.

Por eso no sorprende nada la afirmación de Tom Quintans (líder de la banda): “Iba a salir el primero de mayo, pero ya sabemos todo lo que pasó, y bueno, hubo que posponerlo. En un principio no sabíamos para cuándo, y pensamos que para esta época iba a estar todo un poco más calmado. Pero bueno, está todo más o menos igual, qué sé yo”. Si no se lo conociera se arriesgaría cierta resignación; pero se lo conoce, entonces tampoco sorprende que Quintans siga con un “fue ver paso a paso a ver qué convenía. Y pensamos en octubre porque para seguir pateándolo no tiene mucho sentido, ya hace un año que lo grabamos y no tenía sentido posponerlo más”.


-¿Ya un noviembre del año pasado lo tenían listo?

-Grabamos en octubre y noviembre del año pasado, y nos pusimos como fecha de lanzamiento el primero de mayo porque teníamos giras en España, después por Perú, México y todas las fechas acá. Nos servía para presentarlo durante todo el año, entonces mayo era un buen mes. Apuramos todo lo más posible, grabamos, mezclamos en verano, hicimos videos todo y bueno (ríe), viene esta piña que frenó todo.


Eso no implicó ningún cambio en lo que se había grabado y arreglado, todo quedo igual que si el lanzamiento hubiera sido en mayo pasado. “Si no le pones un punto final no terminás más”, acota.


-Teniendo en cuenta que son una banda que se caracteriza por tocar muy seguido en vivo, ¿cómo fue el primer momento, cuando se dieron cuenta de que esto llevaría un buen tiempo?

-Qué sé yo. Pero creo que como a todo el mundo: mucha gente la está pasando como el orto, perdió el laburo, cerraron negocios, murieron familiares, la está pasando realmente como el culo. Y nosotros, por las características de nuestro rubro, nos dificulta mucho laburar. Porque las ganas de tocar te las podés aguantar, pero una banda autogestionada como la nuestra necesita tocar, que es también donde se venden los discos, las remeras y ese dinero que mantiene a la banda y a los músicos, es muy complicado. Y también lo va a ser cuando empiece a volver; hasta volver al ritmo que teníamos antes va a ser duro, como para todo el mundo.


En lo que va de la pandemia Bestia Bebé no se caracterizó por mucha actividad streaming: “En Instagram subimos algunas cosas, pero no en vivo. Y no son momentos. Es un momento tan de mierda que tampoco me parece mucho de grabar cada uno en su casa, me parece medio poronga y no da. A mí me parece que su momento de mierda, y que pase rápido. Pensamos en tocar en streaming, pero tal vez lo podés hacer una vez pero no podés tocar viernes y sábado todas las semanas. Por suerte la gente está comprando remeras, discos de vinilo, eso hace que la gente de la banda se mantenga. Seguimos con Spotify y todas las plataformas, también estamos dependiendo de todas esas cosas en este momento. Y por suerte la gente acompaña: le copa la banda y compra los discos cuando tal vez en otro momento no lo comprarían pero comprarían una entrada. No se equipara con tocar en vivo, pero obviamente ayuda; esperemos que el disco le vaya bien.”

Quitans también fue padre por primera vez hace tres meses, y de mellizos. Puede decirse que la suya ha sido una pandemia de los más singular. “Está bueno poder estar en casa todo el embarazo, y ahora tenemos tiempo para poder estar con los bebés. Pero igualmente no lo elegiría nunca vivir así: no poder ver a la familia, a los amigos, todo el tiempo con barbijo y las medidas; esto es una mierda. Yo quiero la vida normal. Nos tocó esto, qué se va hacer. Pero no me gusta romantizar estos momentos.”

Este es el primer disco que Bestia Bebé graba con su nuevo guitarrista, Boui Vilche (que en realidad ya lleva dos años en la banda: “Es el Riquelme de la guitarra -define Tom-, El Topo era más Mascherano”. Chicho Guisolfi en bajo y El Polaco Ocorso en batería completaron el cuarteto que dio vida a un disco que tiene un tono más reflexivo que los anteriores. “No soy de analizar las letras pero como en las entrevistas me preguntan empecé a tratar de ver de qué hablaba el disco. Y muchas cosas por ahí son personales, pero sí hay reflexión, la reflexión es el tema principal del disco; cosas que me pasaron. Y tratando por ahí de sacar una conclusión, sería: llegamos hasta acá, a ver cómo seguimos; es el sentimiento general disco. Después tenés canciones que por ahí no tienen nada que ver con eso, no es un disco conceptual. Pero sí hay varias canciones que tienen la reflexión y la nostalgia: no escribo lo mismo que cuando tenía 20 años, ahora tengo más de 30 y me parecería boludo seguir escribiendo lo mismo porque escribo desde lo que me pasa. Por ahí se nota que estoy viejo (suelta la carcajada).”



Gracias por nada. Disponible en Spotify, YouTube y otras plataformas.


Todo a pulmón

“La vida de músico es muy difícil -dice Tom en ese tono reflexivo que tanto no le gusta, sobre esta actualidad y las fantasías que se tejen-. Y si no tocás un mes ya estás en el horno; no te la careteo. Esto es muy jodido, es muy inestable, un día por ahí te va bien, el otro día mal y otro más o menos; no tenemos mucha seguridad. No es para cualquiera. Todos quieren ser músico pero una cosa es ser rockstar en los '90 y otra músico autogestionado y hacer todas las tareas. Y es un laburo de muchos años bancar un montón de cosas y la gente piensa: 'Che, loco, dame una púa', y cree que vos tenés un cajón lleno de púas y tal vez cada púa vale como 100 mangos; o porque tocás en Niceto tenés unos mulos que te llevan los equipos y vos te vas de joda. Y no, estás a las 7 de la mañana bajando todos los equipos; hay miles de banda haciendo eso. Y es muy difícil porque en la Argentina la industria musical casi no es una industria. Es para que el que realmente le gusta, que lo siente de corazón. Si lo bueno no opaca lo malo, no es lo tuyo, dedícate a otra cosa, porque esto es duro.”

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