Camila Nebbia: jazz sin límites

La saxofonista y compositora lanzó "Aura", un disco en el que explora las fronteras del género. La búsqueda de nuevos conceptos creativos y la necesidad de trabajar con diferentes sonoridades.

9 de septiembre de 2020

Saxofonista, compositora, improvisadora y artista multidisciplinaria, Camila Nebbia acaba de lanzar "Aura", un gran disco de cinco temas para escuchar todos juntos: la experiencia es un viaje bien personal. “Creo que son varios los disparadores -explica ella la existencia de "Aura"-. Mi primer disco fue en sexteto y nace un poco de querer experimentar con esa formación: dos baterías, dos cuerdas y dos vientos, y este es un poco seguir expandiendo esa sonoridad. Digo expandiendo porque sigo teniendo esos instrumentos pero sumé varios más. Es un grupo más grande. Entonces por ese lado es eso, seguir probando cosas compositivas y buscando sonoridades y de ampliar el sentido. Por otro una búsqueda personal de poder transmitir ciertas ideas y cosas que venía sintiendo, a través de la música. Muchas de las composiciones están conectadas con cosas muy personales, con la memoria, con un camino personal llevado a un encuentro grupal, porque cuando la música la compartís con otras personas deja de ser propia en alguna manera y se empieza a crear en conjunto.”

Sus estudios incluyen saxofón clásico en el Conservatorio "Astor Piazzolla", jazz en el Conservatorio "Manuel de Falla", Dirección Cinematográfica en la Universidad Del Cine. Lejos de querer impresionar por acumulación de títulos, el de dirección en cine lleva al público a no sospechar de la propia insania si al escuchar Aura se le vienen imágenes, y mejor, sensaciones de una película de David Lynch. “Me encanta -dice entre risas tímidas-, uno de mis directores preferidos; qué loco… qué bueno.” En eso tiene su relevancia el hecho de pensar los discos “en su totalidad, no tema por tema; después está el laburo individual en cada tema y que se distingan entre sí, pero también hay mucha conexión entre cada uno”.

Hace unos años dijo haber abrazado al jazz como a la vida misma, algo que hoy no recuerda para nada, aunque rescata la idea de improvisación que siempre se asocia al género. “La vida es así: constante cambio personal -intenta una explicación a su memoria-. Sí siento que la improvisación es una gran parte de mi vida.”

-¿También la improvisación en tu vida, cómo una forma de organización?

-No es fácil vivir así, porque vivimos en una sociedad con un montón de estructuras: la del tiempo, los días, el trabajo, y no puedo decir que vivo cien por ciento así, ojalá pudiera. Pero sí me gusta estar abierta a la improvisación, tanto en la música como en la vida. Me gusta dialogar con otras disciplinas y cada cosa que estoy creando me gusta que esté abierta a espacios de improvisación; me gusta escribir música donde la improvisación juega un rol importantísimo.

-En ese sentido donde percibís qué te va a llevar la música.

-Estos últimos meses en los que estamos en esta situación pude conectar bastante con esto de dialogar con diferentes disciplinas. Y últimamente siento eso como algo muy importante en mi vida, que va construyendo un camino que desconozco por completo, que va a suceder, y me genera mucha curiosidad. Este juego entre diferentes ramas del arte y diferentes formas de componer y pruebas que estoy realizando, siempre arman un camino desconocido. Y eso me encanta.

-¿Cómo fue en estos meses tu relación con la tecnología, que tomó un lugar más central?

-Primero tuve que amigarme un poco porque no tenía computadora: se me había roto el año pasado y tenía una prestada. Así que tuve que ponerme las pilas con eso para empezar, porque en esta situación no podía no tener una computadora con la que pudiera trabajar. Eso me llevó a descubrir nuevas formas de crear música y me puse a estudiar un poco todo lo que es programas como el Ableton. Y eso te lleva a probar cosas nuevas. Estoy disfrutando esto de probar nuevas herramientas. Y obviamente está todo el tema de vincularnos con el resto, que cambió el cien por ciento. Creo que nos afecta a todes esta realidad virtual y este encierro, y nos lleva a cambiar sí o sí. Y si bien percibimos que nos afecta ahora lo vamos a terminar de entender después, cuando esto ojalá pase; ahí vamos a entender qué dejo esto en cada persona.


Aura, de Camila Nebbia. Disponible en BandCamp, SoundCloud, Spotify. Camila Nebbia, saxo tenor y composición; Valentin Garvie, trompeta; Ingrid Feniger, saxo alto y clarinete bajo; Daniel Iván Bruno, trombón; Damián Bolotín, violín; Violeta García, cello; Juan Bayón, contrabajo; Mariano Sarra, piano; Axel Filip,batería; Omar Menendez, batería.

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