Cierre del Encuentro Mundial de Solidaridad con Cuba

Fragmentos de la sólida proclama del mandatario en noviembre de 1994, durante el acto de clausura donde expresó su postura acerca de la globalización.
26 de Noviembre de 2016

(...) ¿Qué medidas habría que tomar en este mundo que existe hoy y que, desde luego, no existirán siempre? Son ilusiones que se hacen aquellos que creen que el neoliberalismo es ya el non plus ultra, que es el ascenso al cielo y a la eternidad del cielo para el capitalismo; son ilusiones que se hacen. 

El mundo nos dará muchas lecciones. Qué va a pasar con todo esto sería un tema largo de explicar, y sería demasiado extenso si nos introducimos en este tema, pero para ellos es eterno, y hoy se habla de la globalización de la economía, vamos a ver lo que queda para los países del tercer mundo de esta globalización cuando desaparezcan todos los mecanismos de defensa compitiendo con toda la tecnología Hoy se habla de la globalización de la economía. Vamos a ver lo que queda para los países del Tercer Mundo de esta globalización, cuando desaparezcan todos los mecanismos de defensa que hoy tiene el Tercer Mundo, compitiendo con la tecnología, compitiendo con el inmenso desarrollo de los países capitalistas desarrollados, que ahora tratarán de explotar, más que nunca, los recursos naturales y la mano de obra barata del Tercer Mundo para acumular más y más capital. Pero es que ese capitalismo superdesarrollado, como el de Europa, por ejemplo, tiene cada vez más desempleados y, mientras más se desarrolla, más desempleo. ¿Qué pasará con nuestros países? 

La globalización de las diferencias, de las injusticias sociales, la globalización de la miseria. Pero este mundo es el que tenemos, con el cual debemos comerciar e intercambiar nuestros productos, en el cual tenemos que sobrevivir; por eso debemos adaptarnos a ese mundo y adoptar aquellas medidas que consideramos indispensable adoptar, con un objetivo muy claro. (…) 

(...) No quiere decir que todo lo que estemos haciendo sea resultado únicamente de la nueva situación; nosotros veníamos haciendo cambios, e incluso la idea de la introducción del capital extranjero era anterior al período especial: habíamos comprendido que determinadas áreas, determinadas ramas, no se podían desarrollar porque no existía ni el capital ni la tecnología para hacerlo, porque no disponían de ellas los países socialistas. Pero hemos tenido que darle mayor apertura, hemos tenido que hacer lo que pudiéramos llamar una apertura bastante amplia a la inversión extranjera. Eso fue explicado aquí: en las condiciones de la Cuba de hoy, sin capital, sin tecnología y sin mercados, no podríamos desarrollarnos, de ahí que todas las medidas, cambios y reformas que vamos haciendo, en un sentido y en otro, tienen el objetivo, como se afirmó en esta conferencia, de salvaguardar la independencia, la Revolución —porque la Revolución es la fuente de todo— y las conquistas del socialismo, que quiere decir preservar el socialismo o el derecho de seguir construyendo el socialismo cuando las circunstancias lo permitan. 

Hacemos cambios, pero sin renunciar a la independencia y a la soberanía; hacemos cambios, pero sin renunciar al verdadero principio del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, que, traducido al lenguaje revolucionario, es el gobierno de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores. No es el gobierno de los burgueses, por los burgueses y para los burgueses; no el gobierno de los capitalistas, por los capitalistas y para los capitalistas; no el gobierno de las transnacionales, por las transnacionales y para las transnacionales; no el gobierno del imperialismo, por el imperialismo y para el imperialismo Esa es la gran diferencia, cualesquiera que sean los cambios y las reformas que llevemos adelante. Si algún día renunciáramos a esto, habríamos renunciado a la razón de ser de la Revolución. 

Estamos trabajando tenazmente y cada vez más, y poniendo, incluso, cada vez más el acento en lo subjetivo, en nuestros propios errores, en nuestras propias deficiencias; enfatizando lo subjetivo para que lo objetivo no se convierta en un pretexto de las deficiencias. Tenemos que llevar todavía mucha más conciencia a nuestro pueblo. Así que tenemos que explicarle por qué hay que recoger el exceso de circulante y las medidas que se requieren para ir recogiendo el exceso de circulante sin terapias de choque; buscar la eficiencia en la agricultura, en la industria. Sé que ha sido preocupación de ustedes —expresada aquí— la misma cuestión de la producción de alimento. 

Tengo que decir que nos vemos obligados a producir alimento sin fertilizantes, sin pesticidas, sin herbicidas, sin combustible muchas veces, acudiendo a la tracción animal, viéndonos en la necesidad de alimentar al 80% de la población que vive en las zonas urbanas —nosotros, al revés que China y al revés que Vietnam, tenemos un 20% en el campo y un 80% en las ciudades. Ellos tienen a la inversa, un 75% o un 80% en el campo y un 20% ó 25% en las ciudades. Tenemos escasez en el campo, incluso, de fuerza de trabajo. Nuestra agricultura se había mecanizado como una gran parte de las actividades del país, nuestras cosechas azucareras. Alguien cuestionaba si producir azúcar o no. A nosotros no nos queda más remedio que producir azúcar, tenemos que producirla; ahora, se hace más cara si los centrales y las máquinas producen menos por falta de fertilizante y regadío, por ejemplo. En general, sabemos cómo producir alimento, pero hemos tenido que enfrentarnos a una gran escasez de esos insumos para la producción de alimento. 

Hemos tenido que desarrollar otras áreas. Ya se mencionó aquí el turismo, se convirtió en una necesidad que no fue promovida en los primeros años de la Revolución, porque tiene sus partes buenas y tiene también sus inconvenientes. Y nosotros, como no podemos vivir con la esperanza de estar en una torre de marfil, tenemos que andar mezclados con los problemas de este mundo y, a partir de la idea de que la virtud nace de la lucha contra el vicio, igual que a veces del estiércol nacen magníficas flores, tenemos que acostumbrarnos a vivir con todo ese tipo de problemas, tenemos necesidad de buscar recursos en moneda convertible para, precisamente, disponer de esos insumos. La ganadería se quedó también sin pienso, sin regadío, sin combustible. No son fáciles los problemas a los que hemos tenido que enfrentarnos, pero nos estamos enfrentando, cumpliendo aquello que dijo Robertico de repartir lo poco que tenemos entre muchos y no repartir lo mucho entre muy pocos. Hemos ido repartiendo lo que tenemos. Luego, en esas condiciones tan increíblemente difíciles —repito—, ni una escuela sin maestro, ni un niño sin escuela, ni un enfermo sin médico y sin hospital; mantenemos la seguridad social, mantenemos nuestro movimiento de desarrollo de la cultura, de desarrollo del deporte; incluso, en período especial alcanzamos el quinto lugar en las Olimpíadas. 

Esto les da una idea de nuestro esfuerzo en condiciones excepcionalmente difíciles. De modo que, cuando lo poco que se tiene se reparte entre muchos, se pueden hacer muchas cosas, y hay muchos países en el mundo que tienen mucho más que nosotros y hacen muy pocas cosas. Concluye este evento, realmente, como una lección inolvidable para nosotros, y esperamos mucho, esperamos mucho de esta batalla que ustedes se proponen librar junto a nosotros para derrotar el bloqueo, para derrotar la hostilidad contra nuestro país, para defender la esperanza, no porque nosotros hayamos estado predestinados a ser esperanzas.

Nosotros no nos consideramos un pueblo predestinado; nosotros constituimos un pueblo pequeño, un pueblo modesto, a quien la historia en estas peculiares circunstancias le ha asignado el papel de defender lo que estamos defendiendo: nuestros ideales más sagrados, nuestros derechos más sagrados. Ustedes ven eso como una esperanza. Nosotros comprendemos lo que significaría para todas las fuerzas progresistas, para todas las fuerzas revolucionarias, para todas las fuerzas amantes de la paz y de la justicia en el mundo que el imperialismo lograra aplastar a la Revolución Cubana, y por eso consideramos nuestro deber más elemental y nuestro deber más sagrado con ustedes defender la Revolución, aun al costo de la vida. 

Gracias, gracias, muchas gracias; infinitas gracias . 

Y permítanme exclamar una vez más: ¡Socialismo o Muerte! ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! ¡Viva la solidaridad!

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