Cinco protagónicos de Elisabeth Moss para aguantar la espera de la nueva temporada de The Handmaid's Tale

La pandemia impuso la postergación del estreno de la cuarta entrega de una de las series más icónicas de los últimos tiempos. Pero la actriz brilló en múltiples proyectos y nunca está de más conocerlos o volverlos a ver.

(Foto: AFP)
5 de octubre de 2020

Actrices con talento hubo y hay muchas. Que además de talento sean populares, menos. Que a eso le sumen la característica de referentes generacionales, íconos de un momento histórico social, se podría decir que los dedos de las manos son más que suficientes para contarlas. Elisabeth Moss empezó de chiquita a trabajar en actuación: en 1992, a los 10 años, debutó en la serie Picket Fences. Luego vinieron muchas cosas más, hasta que el mundo la conoció: Mad Men, la serie que comandó la transición audiovisual entre las dos primeras décadas del siglo y que  como pocas enseñó al mundo el espíritu y los profundos cambios sociales que se originaron desde 1960, la consagró como uno de los estandartes de un universo femenino totalmente novedoso. Tal su envergadura, que de todas las mujeres que pasaron la serie (consideradas más guapas, más fotogénicas, más vendibles desde el punto de vista de todo el showbusiness que rodea a las ficciones), ella se convirtió en la más venerada. Razón de peso para ser elegida para comandar la serie icónica del movimiento social del siglo: The Handmaid's Tale (El cuento de la criada).

Aquí, una serie y cuatro películas que intentan establecer esa trayectoria que la llevó a este lugar. En ellas, precisamente, Moss protagonizó los temas centrales de las mujeres en general y del feminismo en particular. En orden cronológico, son las siguientes.


Top of the Lake (2013-2017)

Una niña embarazada de 12 años desaparece después de ser salvada de un intento de suicidio. Así comienza la serie de dos temporada que contiene todos los tópicos que en breve el feminismo difuminaría en forma explosiva por todo el mundo. Personajes violentos, incestuosos, abusadores de sustancias (y de otras cosas), flageladores en la Nueva Zelanda contemporánea, desenmarañados por una detective: Elisabeth Moss.


The One I Love (2014)

Ella es Sophie y está casada con Mark (Mark Duplass). La crisis de la pareja no se puede obviar. Primer paso: acudir a la terapia de pareja; segundo: por orden del terapeuta, pasar un fin de semana en una hermosa casa de campo. La Modernidad entró en una etapa en la que el amor romántico, que la había atravesado durante todo el siglo 20, empezó a doler, según la explicación sociológica que intentó Eva Illouz en 2012. Moss se perfila como la actriz que dará cuenta de ese nuevo tiempo más dominado por miedos que por amores.


The Square (2017)

El mánager de un museo de arte contemporáneo está armando una exhibición titulada "The Square", que fomenta valores humanos y altruistas, aunque en verdad es una crítica a un contrato social que ya cayó en desuso pero todos se hacen los desentendidos: poco humanismo y menos altruismo. En esa crítica, la misoginia de Cristian (el mánager en cuestión) muestra la sofisticación que gana el patriarcado para no perder su poder, y de la que Anne (Moss) es víctima.


Nosotros (2019)

Película de terror en la que Adelaide Wilson vuelve al hogar de su infancia con su marido y sus dos hijos para pasar unas bellas vacaciones. Una de las primeras noches reciben una visita tan inesperada como tétrica. Y como se sabe, lo que aterroriza antes que lo desconocido es cierta confirmación de que los propios temores se pueden volver realidad. Una película que tras su ficción devela los problemas que trae la búsqueda de identidad y su relación con el pasado más entrañable.


El hombre invisible (2020)

Luego de sufrir en carne propia el maltrato y la violencia de género, Cecilia (Moss) rehace su vida al recibir la noticia de que ese hombre, murió. Sin embargo, como lo indica el título, ése hombre y sus daños siguenvivos. Y aunque sea de una manera singular, la relación entre la violencia y los fantasmas (reales) que genera es clara. Una metáfora sobre lo que sufren las mujeres ya mucho después de haber padecido la violencia de hombres, sencillamente porque hay un sistema patriarcal que la sostiene.

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