Cinco series rusas más allá del fenómeno "Chernobyl"

Netflix y HBO se anotaron como una de las mejores producciones del año con el relato de la explosión en la mítica central nuclear y sus consecuencias. Pero Rusia cuenta grandes historias de primera mano y en esta nota te recomendamos algunas de las más notables.

7 de Agosto de 2019

Para los más curiosos y no tanto, hay opciones de producciones rusas más allá de  la serie sobre la catástrofe en Ucrania (realizada por HBO, pero la TV rusa ya trabaja en su versión de los hechos). La Madre Rusia ofrece historias para todos los gustos.


Better than Humans

Es la primera serie rusa en proyectarse en todo el mundo, de la mano de Netflix. Con alto nivel de calidad y una producción importante, marcó el camino para muchas que vinieron después. En Rusia y China fue proyectada en televisión y se ha traducido a más de 25 idiomas. La rebuscada trama describe un futuro en el que los androides son parte de la vida cotidiana: Arisa es una robot que no solo es capaz de experimentar sentimientos humanos, como amor, sino incluso matar por ello.

Rasputin

La miniserie se inicia con el descubrimiento del cadáver de Rasputin, bajo las aguas heladas del río Neva en San Petersburgo, cuando la familia real encarga directamente al inspector Smitten, el investigador más brillante de la policía rusa, el esclarecimiento del caso. La gran superproducción rusa que cuenta con todo lujo de detalles la biografía del enigmático personaje es una magnifica lección de historia de todo el periodo que precedió a la revolución bolchevique, en otoño de 1917. La posición del espectador en los ojos del investigador  ayuda a ir descubriendo poco a poco al personaje principal, desde cuando era un humilde campesino que poco a poco empezó a adquirir una gran fama como curandero hasta convertirse en la persona más influyente del imperio ruso.  Hay una enorme interpretación de uno de los mejores actores rusos: Vladimir Mashkov, al que se puede reconocer como el malvado y desleal agente ruso de "Misión Imposible: Protocolo fantasma".

Masha y el Oso

Porque hay que tener en cuenta opciones para todas las edades,  si hablamos de éxito no se puede no nombrar  Masha y el Oso, una serie animada para niños que está basada en un cuento tradicional ruso, y que se impuso en los últimos años como una opción más, casi al nivel de Peppa Pig (de origen británico) o Paw Patrol (EE.UU.), por nombrar alguno de los referentes del genero. En Netflix están disponibles dos temporadas con las aventuras de la pequeña niña, bastante alborotada que está bajo el cuidado de un oso ordenado y campechano que le cuesta lidiar con la  energía de  la chiquilla y sus ocurrencias. Una joya con humor para todas las edades. También tiene un spin off donde Masha cuanta cuentos clásicos, paro a su manera.

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Los últimos zares

Misterio, glamour, traiciones, inocencia, violencia: a esta historia no le falta de nada. La trágica historia de los Romanov, los últimos zares de Rusia siempre  estuvo rodeada de componentes románticos y alguna dosis de misterio. Nicolás II, el que sería el último zar de la dinastía y del país es el centro de esta trama. Su entorno le criticaba por no ser adecuado como gobernante, por no estar pendiente de los cambios que vivía Rusia, por no saber reaccionar o hacerlo tarde. Además estuvo a cargo en el Domingo Rojo, la manifestación de 120 mil  trabajadores en el Palacio de Invierno reprimida con miles de asesinatos: la Revolución de Octubre de 1917 ya estaba a la vuelta de la esquina.  La serie combina ficción con declaraciones de historiadores y expertos sobre la época, que van explicando los hechos que sucedieron, lo que movió a los protagonistas y el entorno político y social.

Major

Es una crítica a una parte de la sociedad que molesta mucho en Rusia porque genere estereotipos negativos, por lo que esta serie fue de mucho éxito en las clases populares de todo el territorio ruso. El protagonista, Igor, es hijo de un oligarca ruso y representa una imagen cliché de la 'juventud rica' de Moscú. El argumento de la serie gira en torno a la decisión del padre de Igor de castigar a su hijo y enseñarle una lección al enviarlo a trabajar a una unidad de homicidios de la Policía. En esta gran producción no faltan las fiestas en clubs para millonarios, las carreras en Lamborghini por el centro de Moscú o las bolsas de cocaína, pero desde una mirada  crítica.

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