Clarín cerró AGR y los trabajadores permanecen dentro de la planta

Hay 300 despidos. La gráfica aduce que hay una crisis en el sector pero los delegados denuncian lockout patronal y vaciamiento. Fuerte presencia policial.
16 de enero de 2017

Pese a los ingresos millonarios que obtuvo el Grupo Clarín este año, impulsado por la gentil mano del Estado, el multimedios comenzó 2017 con 300 despidos y el cierre de la planta impresora AGR, la más grande de la Argentina.

Los trabajadores de la planta de Artes Gráficas Rioplatenses, perteneciente al grupo Clarín, permanecen dentro del edificio ubicado en el barrio porteño de Pompeya ante lo que denuncian como un lockout patronal. Pablo Viñas, secretario general de la Comisión Interna, dijo que la medida fue tomada en resguardo de la fuente de trabajo ya que al llegar a las puertas del predio se encontraron con un cartel de la empresa que anuncia el cierre de la planta aduciendo una profunda crisis e invitando a buscar la liquidación final en la sede administrativa.

“Esta crisis no es tal ya que en esta planta se imprimen las revistas Viva, Rumbos, Genios, Jardín, Cablevisión, además de guías telefónicas, libros escolares, folletería”, insistió Viñas. Un comunicado de la comisión interna resaltó que “se trata evidentemente de una maniobra que busca quebrar la organización de la planta para imponer el ajuste que al amparo de la política oficial ya ha avanzado en otros sectores del gremio”.

La Comisión Interna hizo una convocatoria para este lunes a las 16 en la puerta del taller, en la que llama a organizaciones sociales, políticas, de Derechos Humanos y populares para que expresen su solidaridad con su lucha.


La empresa, mediante un comunicado en su página web, adujo que debe poner en marcha una profunda reestructuración en las tareas que se realizan en esa planta debido a la “fuerte reconfiguración que atraviesa el sector de la impresión comercial, fenómeno global al que no escapa la Argentina,” y al que considera fruto de las nuevas tecnologías. AGR también culpa a la comisión interna de delegados por no haber podido lograr la reducción de personal que pretendía ante el riesgo, sostiene, de “comprometer la viabilidad de todo el resto del conglomerado industrial”.

La posición de los trabajadores, en cambio, es que la firma del grupo que dirige “el señor Magnetto busca que esta planta deje de trabajar bajo convenio colectivo y precarizar el empleo”, por lo cual convocan “de manera urgente a todas las organizaciones políticas, sociales, de Derechos Humanos y a personalidades a acercarse de manera inmediata para rodear de solidaridad el conflicto” al edificio ubicado en la calle Corrales 1393 de Nueva Pompeya.

La empresa terminó el 2016 con un balance envidiable: con ingresos totales por $ 27.791 millones y ganancias de 2695 millones.

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