Cómo impacta el "lunes negro" en la economía argentina

El desplome del precio del petróleo altera todas las previsiones sobre la rentabilidad de Vaca Muerta y el ingreso de divisas. La crisis del coronavirus complica el comercio internacional y también puede afectar la actividad interna.

(Foto: Télam)
9 de marzo de 2020

El complejo cuadro financiero surgido en las últimas horas, a partir de la reducción de actividades económicas por el coronavirus y el desplome de los precios del petróleo, tendrá inevitables consecuencias en la economía argentina. Muchos de los pilares a partir de los cuales analistas de mercado y el propio gobierno montaban los posibles escenarios futuros quedaron cuestionados.

Esto obligará a cambiar planes de acción en temas tan esenciales como acuerdos laborales, precios de referencia y el dilema que se presentará para las autoridades de salir o no a sostener sectores que se verán afectados de manera importante. Además, la situación internacional pone un signo de interrogación sobre la respuesta que darán los acreedores del exterior a la oferta de reestructuración de la deuda pública que el Ministerio de Economía se preparaba para lanzar en pocos días.

A continuación, algunas cuestiones concretas.

Cómo queda Vaca Muerta

El precio de petróleo bajó drásticamente en los mercados internacionales hasta situarse en una franja de entre 31 y 35 dólares por barril, según el tipo. El descenso se originó en la presunción de que la caída de la actividad internacional generará una menor demanda. Ante ello, los principales productores del mercado, entre ellos Arabia Saudita y Rusia, no lograron un acuerdo para reducir la oferta del crudo y de esa manera evitar que el precio continúe cayendo.

Esos niveles tornan inviables a los yacimientos no convencionales como el de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, donde los costos de explotación son mayores que en otros convencionales. Según estudios de mercado, por debajo de los 50 dólares la actividad deja de ser rentable. La semana pasada, YPF dio una señal en ese sentido: ante la falta de respuesta del gobierno en fijar un precio sostén del barril por encima de esa barrera, el directorio de la compañía (de mayoría estatal) bajó de valor sus activos y eso provocó un rojo de más de $ 33 mil millones en el balance del ejercicio 2019. Este lunes, la acción de la empresa en Wall Street cayó a un mínimo histórico de U$S 5,20.

El nuevo cuadro traerá aparejadas posibles decisiones sobre (des)inversión de las empresas y riesgos de pérdida de empleo para los trabajadores que se desempeñan en ese yacimiento neuquino. Desde el Ministerio de Producción dejaron trascender que el encargado de esa área, Matías Kulfas, ya se comunicó con empresarios del sector para analizar la situación.

Ingreso de divisas

Si la disparada en la cotización del dólar ocurrida el año pasado había ayudado a recomponer el superávit comercial, que durante 2019 llegó a U$S 16 mil millones (más por una drástica caída de las importaciones que por una mejora en las ventas), ahora el ingreso de divisas será una incógnita. El precio de la soja puede profundizar su tendencia descendente dado que el epicentro de la ola de coronavirus se produjo justamente en China, el principal demandante de ese producto. La exportación de petróleo se verá muy afectada por la pérdida de competitividad de Vaca Muerta, como quedó dicho más arriba. Y el turismo receptivo también quedará disminuido dadas las fuertes restricciones al desplazamiento de personas y viajes alrededor de todo el mundo.

Mercados emergentes en baja

La incertidumbre financiera se apoderó de los mercados de todo el mundo. En Nueva York la bolsa se desplomó 8%, pero en los países emergentes la salida de capitales fue mayor por la aversión al riesgo de los inversores y el apuro por refugiarse en títulos más seguros. En Buenos Aires, el índice Merval se derrumbó 14%. Aun a pesar del cepo que limita las operaciones, el Banco Central tuvo que vender alrededor de U$S 100 millones para compensar la falta de oferta del sector privado. El dólar tipo CCL (o contado con liqui, operatoria bursátil mediante la cual se compran bonos para venderlos y convertirlos en billetes) subió a $ 86,50, ampliando la brecha hasta 38% con el mercado oficial. El fenómeno se repitió en toda la región. En Brasil, por caso, el gobierno federal intervino vendiendo U$S 3.000 millones sin poder evitar que la cotización del real bajara a 4,80 por dólar.

Renegociación de la deuda

En ese marco de nervios, tensión e incertidumbre, el gobierno se apresta a reestructurar la deuda pública emitida bajo legislación extranjera. Pero los bonos que quiere canjear el ministro Martín Guzmán se depreciaron entre 6% y 12%, llevando el riesgo país a 2.800 puntos.

En muchos casos, las paridades de esos bonos cayeron por debajo del 40%. Esto facilitaría la aspiración oficial de que los acreedores acepten una quita en el capital, ya que los títulos valen mucho menos que hasta el viernes pasado. Pero la baja en la cotización también los pone al alcance de fondos buitre, que acostumbran a comprar papeles muy baratos para directamente litigar en tribunales internacionales ante una eventual alteración en las condiciones de pago pactadas. De todas maneras, el inestable marco internacional hace que por estas horas, muchos de los tenedores de esos títulos tengan otras prioridades.

Actividad interna

Si el gobierno apostaba a apuntalar el consumo interno para dinamizar la economía, por estas horas la tendencia es a que la actividad, lejos de recomponerse, se complicará. A la eventual baja del comercio internacional se suma una disposición oficial que recomienda a las empresas dar licencia a trabajadores que hayan viajado a países del exterior en donde el coronavirus se manifestó con más fuerza. No se descarta además una caída en la asistencia o incluso la suspensión de recitales, espectáculos artísticos y deportivos, con la consiguiente merma en la recaudación y actividad que ello genera. En Brasil, el ministro de Hacienda de ese país, Paulo Guedes, reconoció que la economía podría bajar 0,5% extra. Si eso se extrapolara a la situación local, significaría una caída adicional al 1,2% que ya prevé el Banco Central en su relevamiento de expectativas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) actualizó hacia la baja sus perspectivas a nivel mundial y estimó que Argentina tendrá una disminución de su PBI de 2% durante 2020.

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