“No lo subestimen: párenlo como sea y párenlo pronto”. La advertencia es de Walter Pelozo, de Radio Chaco y se refiere a Eduardo Martín Rodríguez Flores, a quien conoció en 2013, cuando se presentó como la persona que iba a salvar a la emisora que no pagaba los sueldos del personal hacía ocho meses. No sólo no pagó, sino que comenzó a amenazar a los trabajadores, que decidieron ocupar la radio. La historia terminó cinco meses después con la caducidad de la licencia, la intervención de gendarmería y la desaparición de Rodríguez Flores. “Se lo contrató para hacer el trabajo sucio”, sugiere Pelozo, que aún no pudo cobrar nada de lo que le deben.

Tres años después, en febrero de 2016, Rodríguez Flores llegaba al edificio de la calle Amenábar, donde funcionaban Tiempo Argentino y Radio América, que llevaban 39 días de paro por tiempo indeterminado. “¿Acá funciona Radio América?”, preguntó luego de presentarse como dueño del multimedio Arteargentina y antes de comentarles a los trabajadores sobre su plan para comprar la emisora y convertirla en una red federal de radios AM al estilo de Cadena 3. Contrataría a Víctor Hugo Morales, a Walter Saavedra y a Jorge Formento, entre otros. Dijo que tenía el dinero para cubrir las deudas y que quería conocer las instalaciones, pero no lo dejaron entrar. Dos años después, tocó la puerta de Radio El Mundo. Y entró.

La histórica LR1 (donde cantaron Edith Piaff y Nat King Cole; donde habló OrsonWelles; donde trabajaron Antonio Carrizo y Betty Elizalde, entre tantísimos otros), bajo la administración de Fio-Fio Producciones, debía un mes entero de salarios para fines de enero de este año y los trabajadores habían comenzado con las medidas de fuerza: paros rotativos y emisión de comunicados denunciando la situación. El presidente Julián Mansilla (ahora en Turner) y el director suplente Patricio McNamara decían que no iban a pagar más los sueldos. Pero apareció Rodríguez Flores, con el mismo discurso que había dado dos años antes en la puerta de Amenábar 23. Y esta vez no sólo lo dejaron entrar, sino que le vendieron la radio y lo convirtieron en dueño, director y presidente. Es importante aclarar acá que una radio no puede venderse: las frecuencias –que pertenecen al Estado argentino- se licitan. En este caso, la empresa que tiene la licencia para explotar la AM 1070 (Radio El Mundo) es Difusora Baires, propiedad del empresario Gustavo Yankelevich, licenciatario también de FM 94.3 (Radio Disney).

Por una disposición original del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER, luego AFSCA y actualmente ENACOM; el organismo encargado de regular los servicios de radio y televisión en el país), las únicas empresas autorizadas a explotar una frecuencia de FM son las que tienen una licencia de AM. O sea: a cada frecuencia de AM le corresponde una FM: en este caso, a la AM 1070; la FM 94.3. La licencia es inescindible, y en caso de que se quieran explotar por separado, debe solicitarse y aprobarse la autorización. Esto sucedió, por ejemplo, en 2005, cuando el gobierno de Néstor Kirchner aprobó la escisión de la AM 1030 (Del Plata) de su correspondiente FM 95.1 (Metro). En el caso de El Mundo, se solicitó la escisión en 2006, pero por distintos problemas técnico-legales, jamás fue aprobada. Así las cosas, al día de hoy Difusora Baires es la única responsable de AM 1070, aunque lo niegue.


De este modo, Eduardo Martín Rodríguez Flores se hizo con Radio El Mundo y comenzó su gestión entrevistándose con el personal de la radio, prometiendo la utopía radiofónica y asegurando un futuro de dicha para todos los trabajadores. Entre febrero y marzo invitó o telefoneó a Víctor Hugo Morales, a Santo Biasatti, a Cherquis Bialo, a González Oro, a Marcelo Araujo y a Macaya Márquez para que se sumaran a la nueva programación. Habló de él mismo como “un Magnetto” al que no se respetaba. Mientras, estiraba las promesas de pago del plantel, asegurando normalizar la situación para marzo. “Hoy se paga” u “hoy se transfiere” u “hoy se deposita” son latiguillos que repite desde mitad de febrero hasta la fecha (hasta sugirió a los trabajadores ir a cobrar a una financiera o que remataría cabezas de ganado que tiene en 9 de julio para cancelar la deuda en efectivo). Como excusa y frente a las medidas de fuerza, aparece el “¿Cómo quieren que pague si no entra plata a la radio porque están de paro?”.

Eduardo Martín Rodríguez Flores vive en Radio El Mundo (y no de modo figurado: literalmente vive en Gorriti 5995 con su familia y se armó un dormitorio en su oficina). Sumó tres personas a la seguridad de la entrada, dio de baja el acceso por tarjetas magnéticas y el miércoles 21 llamó a la policía para denunciar que Adrián Noriega (conductor del programa de segunda mañana) había entrado armado a la emisora. De cinco patrulleros y dos motos bajaron alrededor de quince agentes que entraron para comprobar el último invento del flamante presidente de una radio que ya no tiene ni siquiera papel higiénico. Una radio que no paga el alquiler hace más de tres meses. Ni la luz, ni los servicios ni el mantenimiento de la planta transmisora.

La última novedad es la entrega de cheques a tres semanas como nueva forma de pago a algunos de los trabajadores (al día de hoy la cuenta no tiene fondos). No es la primera vez: en 2015 convocó a Elsa Silvestre, locutora, para trabajar en lo que le prometió que iba a ser un nuevo multimedio llamado Arteargentina: “Me dijo que iba a comprar Radio Rivadavia y me quería ahí, pero después dijo que se había caído la venta y que estaba armando un nuevo estudio de radio y televisión en la avenida Córdoba. Terminamos haciendo el programa en un estudio de Ituzaingó”. Elsa cobró un cuarto del dinero convenido en efectivo y luego recibió un cheque que no pudo cobrar por que no tenía fondos. En el registro del Banco Central aparecen 12 cheques rechazados por no tener fondos por un total de $185.367 a nombre de Arteargentina SA (propiedad de Rodríguez Flores y Gloria E. Flores), emitidos durante esa época, entre abril y julio de 2015.


Gracias a la lucha ininterrumpida de las asambleas de los trabajadores y al trabajo llevado a cabo por los dirigentes gremiales de UTPBA, AATRAC, SALCo y SUTEP -que por iniciativa de la Sociedad Argentina de Locutores presentaron la denuncia-, el ENACOM intimó a Difusora Baires para regularizar la situación, poniendo como fecha límite este lunes 26 de marzo. Nada de eso ocurrió, y el organismo debería dictar la caducidad de la licencia (tanto de El Mundo como de Radio Disney). Mientras, 70 familias aguardan para saber si mantienen su fuente de trabajo o pasan a engrosar la cada vez más abultada lista de despidos.

Días de radio

Luego de que la justicia decretara la quiebra el año pasado, AM 630 Radio Rivadavia y la FM Uno están bajo administración de un síndico que dispuso el despido de 40 trabajadores y el pago de los sueldos de manera prorrateada. Del mismo modo cobran los trabajadores de Del Plata y ya hace más de dos años que América salió del aire. En Radio Nacional denuncian no sólo el achique de personal (16 despidos sólo en enero) y el recorte de salarios (impiden trabajar horas extras) sino una clara persecución gremial. Los trabajadores de Rock&Pop y la ex Splendid (AM 990) cobran en cuotas desde el año pasado. Las emisoras del Grupo Indalo (Radio 10, Mega, Pop, Vale y One) tampoco pagan en término (ni hacen aportes) y la situación es particularmente incierta por lo que pueda suceder respecto a la deuda de 8 mil millones de pesos que Indalo mantiene con la AFIP.