Del Ártico hasta la Antártida: Greenpeace recorre el mundo para denunciar la industria pesquera

La expedición, que se encuentra en su etapa final, pasó por Argentina. Busca que la ONU apruebe la creación de una red de santuarios marinos que cubra un tercio de los océanos.

(Foto: Greenpeace)
5 de noviembre de 2019

El domingo, después del mediodía, Esperanza, ese barco usado por la armada rusa ahora reconvertido en la embarcación más grande de Greenpeace, partió de la Dársena Norte de Puerto Madero con rumbo a Puerto Madryn, anteúltima escala de una travesía que unió los dos polos, de norte a sur, con la misión de denunciar y documentar el comportamiento predador de la industria pesquera. “Es una de las zonas más ricas de biodiversidad y también la más atractiva para los buques extranjeros que se meten en la zona exclusiva de Argentina y arrasan con todo lo que encuentran”, afirman desde la ONG ecologista.

En abril de este año, Greenpeace anunció el inicio de la “expedición más ambiciosa” de toda su historia: cruzar el planeta desde el Ártico hasta la Antártida, deteniéndose en ocho áreas marítimas que necesitan ser protegidas de forma urgente. La travesía, que se encuentra en su tramo final, contó con un equipo de científicos a bordo que recolectó evidencia, no solo del saqueo de los buques pesqueros, sino también de la contaminación y el daño ambiental que provocan las prospecciones petrolíferas. El objetivo de la organización es que la ONU apruebe por votación la creación de una red de santuarios marinos que cubra, al menos, un tercio de los océanos del mundo para el 2030.

“En cada una de las ocho paradas que se hicieron, documentamos el estado de la biodiversidad en ese lugar. Perpendicular a Puerto Madryn para mar adentro, se encuentra ´El agujero azul´, que es el corazón del mar argentino. Por sus características naturales es una de las zonas más ricas de biodiversidad de todo el Atlántico Sur; por la manera en que entra la luz, por las mareas y por otras cuestiones es donde más procrean los animales, incluso las ballenas que pasan en tránsito, pero al mismo tiempo es la zona más atractiva para los buques extranjeros, fundamentalmente de China, Corea del Sur, Taiwán y España que, rozando el mar abierto, se meten en la zona exclusiva de Argentina y arrasan con todo lo que encuentran”, explica Leonel Mingo, coordinador de campañas de Greenpeace.

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(Foto: Greenpeace)

“El tipo de pesca en El agujero azul es por arrastre –continua–, es decir, a través de unas redes de metal de 200 metros que barre todo lo que encuentra a su paso, no solamente peces, sino también plantas. Además, muchos de los peces que sacan, no se comen, entonces los desechan al mar otra vez. Toneladas de peces muertos que se pudren en el agua rompiendo todo el equilibrio ecológico”.

Sin control. Pese a que la zona es un ecosistema único en el mundo en términos de vida silvestre, es también una de las pocas áreas de aguas internacionales que casi no posee una legislación que supervise la actividad de las pesquerías, lo que les permite operar sin ningún tipo de control o regulación.

“La acción de los busques no es solo nociva por la biodiversidad que pone en peligro, además influye en el cambio climático. Mucha gente no lo sabe, pero el océano produce más oxigeno que los bosques y también, por las plantas que hay debajo, el que más dióxido de carbono absorbe. Al arrancar todo eso, también estás acelerando el cambio climático”, advierte Mingo.

El objetivo final de la campaña de Greenpeace es aportar todo lo relevado durante la travesía de “polo a polo” al debate en la ONU sobre la creación de una red de santuarios marinos, agendado para abril de 2020, y de esa manera otorgar una protección integral a los ecosistemas en aguas internacionales.

“La red de santuarios es la forma más eficiente de cuidar los océanos –concluye Mingo–, pero la última votación de la ONU salió negativa por el lobby enorme que hicieron Noruega, Japón, y todos los países que están lucrando con este salvajismo y depredación. Creemos que esta vez va a salir positiva porque también hay muchos países que lo están impulsando fuertemente. Por nuestra parte, no queremos dejar nada librado al azar y vamos a aportar hasta el último grano de arena para relevar la situación actual y exponer a estos buques y la manera en que están cazando. Sabemos que cuando la mugre sale a la luz, los mandatarios activan más rápido”.

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