Denuncia contra un cura salteño: "Si fuera por él estaría en completo abandono"

Su hija contó que recién a los dos años el sacerdote accedió a ponerle su apellido y que tuvo problemas con la cuota alimentaria.

(Foto: Facebook)
30 de Julio de 2018

Luego de que el sacerdote y referente de la Iglesia Católica de Salta, Carlos Gamboa participara del programa “La otra campana” hablando de la ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, su hija salió a denunciarlo en las redes sociales y en la prensa.

“Carlos Gamboa apeló a los slogans ‘Sí a la vida’, ‘Sí a toda vida’, ‘Toda vida vale’. Éstas fueron sus afirmaciones, sin embargo, la realidad contradice sus palaras pues sistemáticamente descuidó y desatendió de mí, su hija Agustina María Gamboa Arias, nacida en mayo del 2000”, expresa la joven a través de la carta.

“Llevo el apellido de mi progenitor, pero originalmente fui anotada en el Registro Civil como Agustina Arias ya que se negaba a reconocerme legalmente negándome también el derecho de todo niño o niña a su identidad”, continúa. Según explica, el 16 de agosto del 2002, a través de un requerimiento de un abogado fue reconocida por el funcionario eclesiástico. “Si bien estoy viva, si fuera por él estaría en completo abandono”, dijo y relató que el cura jamás se preocupó en siquiera conocerla.

Desde siempre se todo sobre mi identidad, quién soy y de dónde vengo, pero esta realidad me resultaba inconclusa, a medida que fui creciendo necesité no solo conocerlo si no también entender lo que sucedía. ¿Por qué mi padre estaba ausente?

En la entrevista a la que se presentó, Gamboa habla de “acompañar a la mujer que está en la disyuntiva de continuar o interrumpir un embarazo”, también dice “apoyar a los chicxs que están vivxs”. Siendo yo su hija la que pasó por muchas situaciones de abandono porque Carlos Gamboa nunca se preocupó por conocerme.

La joven logró conocer a su padre por su propina insistencia, aunque los encuentros fueron pocos y cada vez más espaciados y en lugares inaccesibles. “Nos veíamos en estaciones de servicio alejadas de toda persona que lo pudiera reconocer. En los encuentros me repetía el discurso de que me amaba, pero no podía ser mi padre, en ese entonces, para una nena de 6 o 7 años era un relato muy confuso”, dice Agustina, quien reconoce que tampoco para los cumpleaños tampoco recibía sus saludos.

A pesar de que su padre le negó no sólo su presencia si no también su familia, Agustina buscó a través de las redes encontrarse con algún pariente hasta que dio con una prima. Ese encuentro con sus familiares, fue motivo del enojo del cura Gamboa.

“Desató una tormenta que se manifestó con maltratos verbales y psicológicos telefónicos por parte de Gamboa hacia mí y hacia mi mamá. La familia de Carlos Gamboa se encolumnó detrás suyo protegiéndolo e impidiéndome la posibilidad de conocerlos y completar parte de mi identidad y de mi vida, aquella que Gamboa dice defender” y agrega, “en este episodio tan desgraciado, Víctor Gamboa, hermano mellizo de Carlos tuvo un rol terriblemente violento y destructivo siendo que en un comienzo parecía una persona confiable y buen padre de familia”, expresó Agustina sobre su tío quien es un polémico dirigente sindical salteño.

“Cuando mi progenitor habla de ‘respetar las dos vidas’ debo decir que no respetó la vida de su hija por defender su imagen y sus privilegios económicos. La iglesia encubrió y ayudó a ocultarme, nadie debía enterarse de mi existencia. Fui víctima de todas estas manipulaciones que me afectaron psicológicamente, el abandono del niñx que si nació es tan destructivo para la personalidad que hace que aún hoy siga con dificultades a la hora de vincularme y de conformar mis relaciones personales a tal punto que llegué a pensar que no merecía ser querida”.

La historia

Virgina Arias, la mamá de Agustina, habló con medios salteños y confirmó que Gamboa fue padre cuando ya era sacerdote y que cuando ella quedó embarazada él le dijo que no se podía hacer cargo y desapareció de su vida. “No me dijo que aborte, pero se fue”, contó.

Arias vive hace 14 años en Buenos Aires luego de dejar Salta para exponer lo menos posible a su hija. “Él decidió no hacerse cargo y la verdad es que a partir de ahí yo tomé la decisión de continuar con mi embarazo sabiendo cuales eran todas las consecuencias, sabiendo que, llevar un embarazo, siendo una madre soltera, siendo que era conocida en el medio donde trabajaba no me iba resultar nada fácil” declaró a FM Profesional de Salta.

También hizo referencia a la cuota alimentaria que fue otro problema con el cura. “Me hacía depósitos en una cuenta personal pero no era fácil. Todos los meses había que recordárselo y siempre postergaba el pago. Siempre hubo mucho tironeo”, destacó.

La mujer dijo que valora la valentía de su hija al contar su historia y que siempre sintió que tenía una vida oculta, por eso era importante para ella hablar de su padre.

¿Por qué ahora?

Para Agustina, la declaraciones de su papá biológico acerca del aborto fueron la clave para que ella se animase a hablar. “Habla de que la Iglesia debe formar y respetar a las personas pero él nunca lo hizo conmigo, sus acciones afectaron mi forma de ser, la forma en la que me vinculo con las personas y cómo me desarrollo en el plano emocional habiendo vivido tanta manipulación afectiva, habiendo oído tantas palabras vacías que me afectaron para siempre. Voy al psicólogo desde que tengo memoria; ¿cómo confiar en lxs demás si no podés confiar en tu padre biológico?”, se pregunta la adolescente.

“Por eso cuando en la entrevista se pronuncia ‘a favor de las dos vidas’ y dice ‘no lo dañemos más con otro abuso’ debo afirmar que el daño que me hizo es irreversible. (…) Entonces cuando Carlos Gamboa y la iglesia que representa hablan de “sí a la vida”, “sí a toda vida” y “toda vida vale” me pregunto ¿qué quiere decir con eso? y ¿por qué él se siente con autoridad moral para decirlo tan livianamente?”

Para finalizar la joven cuenta lo difícil que fue publicar la carta. “Me llamo Agustina María Gamboa Arias y decidí por mis propios medios -y con el apoyo de mi familia - dejar de ser cómplice de la doble moral de la iglesia de la que forma parte Carlos Gamboa, mi padre biológico”. Y declaró su apoyo al aborto legal, seguro y gratuito.



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